Caridad vs Responsabilidad política

El pasado martes asistí a un Congreso que versaba entorno a los bancos de alimentos, el reparto de alimentos y las distintas iniciativas existentes en este ámbito, tan necesario, tan básico, como es la alimentación. Lo cierto es que no escuché ni detecté nada que no supiera hasta el momento en lo que me voy a referir en este post, pero una vez más me asalta la pregunta y la preocupación…

El tema es que del panel de entidades que presentaron sus propuestas, el 99% eran entidades de Iglesia, entidades impulsadas y sostenidas en gran parte por diferentes órdenes religiosas; Salesianos, Jesuitas, Claretianos, Hermanas de la Caridad, y un largo etc. Lo cierto es que tanto el abastecimiento de alimentos, así como de proveer a las personas necesitadas de los elementos básicos de supervivencia ha sido una constante dentro de la misión de muchas de estas entidades amparadas en las citadas congregaciones, y lógicamente es una labor acorde al evangelio (Mt 25) . Pero mientras todas estas entidades realizan esta gran labor, no pocas veces en condiciones un tanto precarias que se solventan gracias al enorme corazón y dedicación de muchísimas personas voluntarias, mi pregunta es: ¿dónde están las administraciones?, ¿qué iniciativas ponen en marcha y a cuáles ayudan y cómo?, mi preocupación va más allá…¿no se estarán acomodando en todas estas iniciativas, necesarias y legítimas, pero que suponen un colchón apropiado para estas instituciones en no pocas ocasiones? Con todo esto no quiero decir que las administraciones se desentiendan de las necesidades de los y las ciudadanas, pero sí tengo la impresión de que se delega quizás en gran medida esta labor en el tercer sector, y no me queda tan claro que la apoyen lo suficiente.

Esta labor de servicio al prójimo, es algo que las distintas confesiones religiosas llevan  a cabo en nuestra sociedad, también las minorías religiosas, como he podido comprobar ampliamente en el trabajo de tesis doctoral que acabo de finalizar. Un tender la mano a esa persona que acaba de llegar al país o que aún llevando tiempo residiendo en él, las circunstancias de la vida le han llevado a una situación de verdadera necesidad.

Por mi parte, aplaudo y agradezco de corazón esta labor tan humana, en muchos de los casos tan bondadosa, que finalmente nos demuestra que el amor y la ayuda son elementos poderosos a través de los cuales nos sentimos compañeros/as de viaje.

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