Un yanqui por tres chinos, o cómo explicar la globalización

Desde el particular punto de vista de muchos de nosotros, vemos un mundo en crisis que cada vez está peor. Ante este diagnóstico se producen respuestas políticas de todos los colores: Tenemos un BREXIT, tenemos a Le Pen en Francia con su posible FREXIT, tenemos a PODEMOS en España y a Siriza en Grecia y tenemos a Donald Trump en EEUU.

No entro a valorar el grado de bondad de cada una de estas respuestas, solo señalo lo que para mí es evidente; que todas ellas responden a un diagnóstico común que se puede resumir en: Tensiones migratorias (*), paro creciente y condiciones de vida cada vez peores para la clase media trabajadora.

Convencido como estoy que en toda circunstancia es posible encontrar una única causa que explica el 80% de lo que ocurre, me propongo encontrar cuál puede ser la causa de lo que está ocurriendo en todos estos lugares.

Para ello, de la misma manera que en muchos de mis posts he citado a Adam Smith, hoy no tengo más remedio que citar a Karl Marx.

“La sociedad capitalista siempre cuenta con un gran ejército industrial de reserva… de tal forma que cuando haya necesidad, se intentará sustituir a los obreros diestros por los menos diestros, a los experimentados por los inexperimentados, a los varones por las mujeres, adultos por niños, un yanqui por tres chinos…”

Lo que estaba diciendo Marx con esto es que el capital tiene siempre la posibilidad de contratar a las personas que están en el ejército industrial de reserva, impidiendo así que los salarios suban demasiado. Cuando los salarios suben mucho el capital se las arregla para contratar con salarios miserables a los que antes estaban excluidos del trabajo. Este era el diagnóstico de Marx y también su principal crítica al sistema capitalista.

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La contratación de los excluidos se puede hacer yendo donde están ellos (deslocalización) o permitiendo que ellos vengan (inmigración). De ahí que no nos extrañemos que no sean solo los progresistas los que piden el libre movimiento de personas por el mundo, la inmigración es también el recurso de la ideología liberal para luchar contra la subida de los salarios. De hecho es el recurso de la inmigración lo que permitió el “milagro” económico español entre el año 2000 y el 2007. Solo la entrada de más de 600.000 inmigrantes al año pudo evitar que los salarios en España se dispararan. Después, tras la crisis de 2008, llegó el endurecimiento de los visados, la subida de las vallas, las redadas policiales y los CIE a rebosar, demostrando por qué se les había dejado entrar y por qué se les echaba después.

En resumen, como insinúa Marx con ironía ¿Para qué voy a contratar a un yanqui cuando por el mismo precio puedo contratar a tres chinos? Esa es la pregunta que está en las mentes de todos los inversores del mundo entero hoy y cuya respuesta está provocando los fenómenos migratorios y la deslocalización.

Naturalmente tanto la inmigración como la deslocalización desplazan a la mano de obra tradicional que pasa a vivir cada vez peor. Ante esta situación la derecha reacciona contra la inmigración, la izquierda reacciona contra la deslocalización, los nacionalistas reaccionan contra ambas y los verdaderos liberales reaccionan contra las reacciones, ya que lo que defienden es el libre movimiento de todo ya sea personas, productos o dinero.

Cuadro

Siguiendo con este mismo diagnóstico, es muy interesante el siguiente gráfico de Branko Milanovic, que mide la mejora económica de los distintos grupos sociales en el mundo entre 1988 y 2008 (a la izquierda el grupo social más pobre del mundo y a la derecha los mega ricos).

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global income distribution

Como se ve en el gráfico, la clase media mundial (punto A) ha sido la más beneficiada durante estos 20 años. ¡No!, esos no somos nosotros. El punto A representa a la clase trabajadora de China. Nosotros somos el punto B, nosotros somos la clase media de Occidente y la clase alta mundial. Nosotros somos los que más hemos perdido durante estos últimos 20 años. El punto C son los millonarios, que son los otros beneficiados del proceso. Y a la izquierda del todo están los excluidos de los excluidos, aquellos a los que nunca les llega su momento.

En resumen, pierden los yanquis del montón y también pierden los excluidos de los excluidos. Ganan los chinos y los multimillonarios.

Hay lectores que, ignorando lo que ocurre en los dos extremos de la gráfica, podrían pensar que lo que está ocurriendo es de justicia ya que se está produciendo una subida del nivel de vida de los pobres y una bajada del de los ricos. Esta visión tiene dos problemas. El primero es que ignorar los dos extremos de la gráfica es mucho ignorar y el segundo es que el mecanismo mediante el cual se está produciendo este fenómeno de “redistribución” no es un mecanismo ordenado que facilite una transición razonable, sino que es el mecanismo del descarte. Al que le toca irse al paro le ha tocado y los que siguen trabajando esa suerte que tienen.

¿Cuál es la solución a todo esto? Políticas que incentiven el reparto del trabajo a nivel nacional y global. Por eso animo encarecidamente a leer LA TEORÍA GENERAL DE LAS CHUCHES.

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(*) Analizo en este POST solo la migración por motivos económicos. Excluyo del análisis la realidad de los refugiados que obedece a causas mucho más complejas.

1 Comentario

  1. Gracias por compartir este artículo que invita a la reflexión de un tema crucial en estos días.
    Como planteamiento de análisis imparcial, a mi entender, se cae con el intento de salvar los muebles al PSOE. Los dirigentes de los partidos cambian, y con ellos cualquier organización política tiene la posibilidad de caer en el olvido, como también de subir al podio. Es como aquello de Juan palomo, yo me lo guiso yo me lo como.
    El capitalismo -con todos los reparos y bondades que unos y otros le asignen- se sustenta en un planteamiento de ahorro; sirva de burdo ejemplo una familia, con idénticos recursos salariales y contexto similar (número de hijos, la misma ciudad, etc.), desarrolla un comportamiento diferente y llega a cotas distintas, en general, gracias a la gestión realizada en previsión de la incertidumbre que el día a día nos muestra. Los hay que prefieren vivir al día sin más planteamientos.
    La pregunta a la situación actual, parafraseando a Einstein, no se ha cubierto; hay que seguir planteándose qué papel juega, sin ir más lejos, los ideales religiosos y filosóficos en contradicción permanente puesto que devienen, y concluyen, de esos seres finitos ‘arreglatodo’. No es una cuentión baladí puesto que los pueblos durante milenios han horneado sus formas atendiendo a criterios ‘religiososfilosóficos’ propuestos o impuestos en aras al bien común.
    Pensar en cómo arreglar el desaguisado actual requiere eso precisamente que señala la Biblia: la confusión de las lenguas. Y no me refiero al idioma de los pueblos. Hemos de conocer, entre otros, las estructuras mentales que dan lugar a esas formas de expresión verbal, gestual, conductual, etc. No quiero decir con ello que alguien sea superior a otro, simplemente los comportamientos se tornan extraños y como tales los individuos se aislan. Y de ese aislamento toma nota el ‘medradormerodeador’.
    Los pensamientos de los pueblos que han dominado durante años, siglos o milenios la Civilización (una con sus diversas culturas) del ser humano en la Tierra, han experimentado vaivenes propios de la cautela ante el ‘extraño’. Ahora que se reconoce tal hecho, la entrada o no del ‘medradormerodeador’ de turno en cada país depende de las actitudes que las redes sociales y los medios de comunicación escritos y visuales propongan a los ávidos individuos dispuestos a comprar lo que les pongan a la vista.
    Ni Marx acertaría hoy con su discurso si no lo vendiese en los medios. Y hasta donde sé, lo medios llevan bombardeando con temas populares de marcada tendencia ideológica -unos llamados capitalistas y los otros ¿? ‘antitodo’- que dividen y aislan en abierto.
    El entuerto está servido: ¿quiénes lo compran? y ¿por qué lo compran?

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