Ya sabes que volveré

Ya sabes que volveré, editado por Galaxia Gutenberg parte de un compromiso de su autora, Mercedes Monmany, con la memoria. Un esfuerzo por mostrar y salvar, por incitar y compartir la lectura como un acto civilizador. Ya sabes que volveré es el resultado de años de reflexión y lecturas de su autora, crítica literaria del ABC cultural y ensayista especializada en literatura contemporánea, en especial  literatura  europea.

Su  introducción al libro es un magnifico ensayo escrito con pasión de lectora sobre autores que dieron su testimonio, ¿Pero es posible trasmitir la experiencia del dolor? Para Dori Laub en su artículo: The process and the struggle, los supervivientes del holocausto tienen la necesidad de contar pero la imposibilidad de comunicar acerca de su experiencia debido a la complejidad del acontecimiento. Por eso y por la dificultad de separarse de la misma experiencia al dar su testimonio, Laub que el Holocausto es un evento sin testigos. (Moisés hassan).

A pesar de la imposibilidad, está en los relatos y testimonios como el de Primo Levi la única posibilidad de acercarse a la experiencia del dolor.  Esto hace imprescindible este libro por la enumeración significativa de autores y testimonios en su introducción, una necesaria síntesis para el aprendizaje y un mejor conocimiento de la tragedia de donde parte nuestra generación. Es importante recordar, como hace Mercedes citando a Kertez, que Auschwitz no es un asunto privado de los judíos. “Algún día se considerara el inicio de una nueva era (…) no olvidemos que Auschwitz no fue disuelto por ser Auschwitz.” El ensayo introductorio enlaza con cada capítulo dedicado a cada una de las autoras, un reportaje sobre su vida y obra donde establece un dialogo que, en la frontera de lo imposible trae, para que se escuchen, sus voces: Etty EHillesum, Gertrud  Kolmar, Irene Némirovsky.

En el mes de Enero se recuerda la Gran tragedia. Este año en Madrid contamos además con una Gran exposición sobre Auschwitz, pero desgraciadamente, a pesar del esfuerzo por mantener la memoria, nos encontramos con la paradoja de la continuidad de pensamientos tóxicos y una violencia real. Francia, Suecia, sinagogas agredidas, textos  incendiarios. A finales del siglo pasado me decía que el antisemitismo estaba acabado (…)vHoy me digo que el antisemitismo lo tenemos delante de nuestras narices (Finkielkraut). No, no podemos ser optimistas. Pero como este autor espero que el futuro me quite la razón. Sólo sé que tenemos el deber de recordar. Estar alertas y participar de la cadena del testimonio como hace Mercedes, únicamente eso, sobre todo eso. No olvidar tiene el sentido de dar un lugar en la memoria a las víctimas desposeidas de todos, pero también de aprender a mirar la realidad con la experiencia aprendida. Cambian los eslóganes, pero es importante darse cuenta.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.