Wearables en educación. ¿El futuro va a ser así?

Imagen de https://www.amberalertgps.com/

Vivimos en una sociedad con una altísima tasa de tecnificación. Ya no es raro saber, al acabar el día, cuántos pasos hemos dado, qué cantidad de escalones hemos subido, cuántas calorías hemos consumido y cuántas hemos gastado, cuál ha sido el promedio de pulsaciones de nuestro corazón, cuántas horas hemos dormido y cuántas de esas horas han sido de sueño profundo.

Existen, también, dispositivos que nos ayudan a controlar a los niños cuando nos encontramos en la playa o de visita en una ciudad. Estos dispositivos son capaces de avisarnos si el niño se aleja un número de metros superior al que hemos decidido, si llevan más tiempo al sol de que hemos establecido como máximo, etc.

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Uno de los regalos estrella para los padres advenedizos durante los últimos años es un dispositivo que, colocado bajo el colchón del niño, avisa en tiempo real de las pulsaciones del bebé, de si se mueve, si hace algún tipo de ruido, si respira con normalidad…

Todo lo anterior debe hacernos pensar que, muy posiblemente, en un futuro muy cercano aparecerán nuevos dispositivos que nos ayudarán en nuestra vida diaria y que para nosotros utilizarlos será algo tan normal como supone a día de hoy ponernos un pantalón o un reloj. Sencillamente, estos dispositivos harán de la tecnología un bien invisible y absolutamente normalizado en nuestro día a día, y la monitorización de datos que tendremos sobre nuestras variables fisiológicas será casi absoluto.

Sin embargo, la evolución de los wearables parece indicar que no solo se va a centrar en este tipo de mediciones, sino que va a dar el salto hacia la creación de dispositivos que serán capaces de monitorizar todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida, pudiendo convertirla en una especie de Show de Truman en el que el Gran Hermano imaginado por Orwell serán los padres o los administradores de los centros educativos.

Imagina, por ejemplo, el caso de un niño que todos los días acuda a clase con una cámara como la Narrative Clip 2. Se trata de una pequeña cámara que, sujeta mediante un clip a la ropa del niño, es capaz de grabar todo lo que vive el niño durante el día. Ahora mismo la tecnología todavía no es capaz de automatizar la clasificación de esos momentos, pero en un futuro sí que lo será, y de esa manera será fácil para los padres descargar la información de la cámara (o bien estará continuamente conectada a la red y enviando la información que recoge a algún servidor que será accesible por los padres en tiempo real), y ver qué es lo que hecho el niño durante el recreo, o durante la clase de matemáticas, o durante las clases extraescolares.

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La pérdida de privacidad, sobre todo para los menores que no podrán elegir si visten o no estos dispositivos, será absoluta, y de la misma manera será interesante poder ver cómo día a día se irá creando un diario digital que recogerá gran parte de nuestras vidas, dejando poco o nada a la propia individualidad de cada sujeto.

Otro ejemplo puede ser el de la realidad aumentada inmersiva, que va a ser una realidad dentro de muy poco y que va a ser una de las grandes revoluciones de esta nueva revolución tecnológica en la que nos encontramos inmersos. En unos años va a ser absolutamente normal que podamos obtener información detallada, contextualizada y altamente interactiva de casi cualquier objeto o ser que forme parte de nuestras vidas. No hace falta mucha imaginación para saber que el impacto sobre la Educación va a ser altísimo, y cabe pensar si acaso no será necesario desconectar en ocasiones para enseñar a los futuros alumnos a diferenciar la vida real, que tendrán que aprender a experimentar sin la ayuda de estos dispositivos, de esa otra vida altamente enriquecida con dosis enormes de información contextualizada de manera constante.

Un buen ejemplo de este tipo de dispositivos es Bird, de la empresa  Muv Interactive. Se trata de un pequeño sensor que nos ayuda a convertir cualquier superficie en una zona interactiva. Puedes ver un ejemplo en su sitio web, y seguro que puedes imaginar lo que va a suponer para los procesos de aprendizaje que los niños puedan aprender con algo así:

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Estoy seguro que la llegada de los wearables al mundo educativo va a sufrir su propia curva de Gauss y durante los primeros años va a ocurrir una auténtica explosión que nos va a hacer pensar que todo proceso de innovación educativa va a pasar por monitorizar y controlar todo lo que le pase al niño, al igual que durante unos años las tecnologías de realidad virtual inmersiva van a sufrir otra explosión y la vamos a encontrar en casi cualquier ámbito de nuestras vidas y las de nuestros alumnos. Pero también estoy seguro de que después de esos primeros años su uso decaerá para volver a un modelo mucho más equilibrado en el que se buscará emplear este tipo de tecnologías y también dedicar un tiempo al aprendizaje alejado de ellas.

Posiblemente, después de un largo día de estudios o trabajo, en el que habremos consumido y generado grandísimas dosis de información electrónica, nos seguirá gustando el poder relajarnos en casa durante un rato. Para esos momentos seguro que también podremos elegir hacerlo de la manera tradicional o empleando dispositivos electrónicos. ¿Te imaginas descansando y meditando gracias a un dispositivo como el que propone la empresa Muse? En tu mano estará elegir cómo quieres hacerlo.

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