Vuelve el debate sobre una sociedad con más tiempo de ocio. Creemos que más bien tenemos que pasar de una Sociedad de la Creación. ¿Cuáles son los factores que están impulsando en esta dirección?

Es un lugar común recordar que Keynes predijo que en 2030 la jornada laboral sería de 15 horas. Históricamente ha habido una presión para que los empleos tengan progresivamente jornadas más cortas. Primero, se ha impulsado desde la clase obrera organizada, cuya doble demanda conjugaba aumentos salariales y reducción del tiempo de trabajo. Culminó en la legislación francesa de 35 horas aprobada por Lionel Jospin en 1997.

Segundo, desde el pensamiento futurista de Toffler o Bell al final de la crisis de los años 70 (se buscaba el nuevo modelo productivo), donde se constaba la destrucción de empleo industrial, se preveía otro modelo de tiempo de trabajo, el aumento del consumo de entretenimiento y la proliferación de trabajos creativos. El paro era tan estructural en la década de 1970 que parecía que la única solución era repartir el escaso trabajo y pasar periodos sabáticos.

Por otra parte, se creía que  el modelo de trabajo se diversificaría y aparecerían los fines de semana largos. Se iba a trabajar 4 días y el fin de semana de 3 días. También se consideraba que los trabajos creativos desdiferenciarían el tiempo de trabajo y el tiempo de ocio personal, creando nuevas fórmulas. Por otra parte, se crearán trabajos descapitalizados.

Desde entonces, nunca como hasta ahora se ha avivado tanto el debate sobre la Sociedad de Ocio. Quizás influya en que hemos sufrido una profunda crisis y de nuevo nos preguntamos por el modelo. También se busca responder a las altas tasas de desempleo y la reducción de la jornada es una respuesta recurrente.

En los dos o tres últimos años se han publicado varios libros, ha habido varios reportajes extensos y hasta el Foro Económico Mundial ha dedicado el año pasado una sesión a la cuestión. ¿Por qué ese nuevo interés por la sociedad del ocio? ¿Cómo reenfocarlo?

Varios factores empujan en la dirección de aumentar el tiempo de ocio de la población. Primero, la conciliación de vida familiar-personal-laboral. La metropolización de las ciudades provoca que haya incompatibilidades graves en la conciliación. Por eso la demanda de conciliación no deja de subir. Las reformas de racionalización de horarios están en las agendas de la mayor parte de gobiernos de la OCDE. Una opción es la de no disminuir horas de trabajo pero liberar el tercer día de fin de semana –cargando con más horas los cuatro días laborales-.

La fórmula 4+3 es la preferida desde el punto de vista de la sostenibilidad medioambiental. Los desplazamientos del transporte y el gasto energético de los inmuebles y las industrias nos hacen ver que el trabajo diario tiene un alto coste ecológico. Los economistas David Resnik y Mark Weisbrot dicen que una reducción del 40% de horas de trabajo, supone un 20% menos de gasto energético. Esto también impulsa a la deslaboralización del viernes.

No todas las motivaciones para el aumento de la sociedad del ocio son humanistas. Estamos ante una economía del entretenimiento mucho más sofisticada. Y lo que más necesita la industria del entretenimiento no es número de clientes sino más tiempo de esos clientes. Todo el tiempo disponible se convierte en demanda y activa todo el círculo comercial del entretenimiento. La mayor parte de los nichos económicos emergentes procede del mundo del entretenimiento.

Pero si hay una razón que ha puesto sobre la mesa ahora el advenimiento de la Sociedad del Ocio, esa es la robotización. La BBC publicó el 2 de enero de 2017 cálculos que dicen que la robótica sustituirá en 10 años el 54% de los trabajos en Europa y el 47% en USA. La automatización del trabajo ha avanzado cualitativamente por la robotización. Las promesas de robotización son progresivamente sofisticadas. Un ejemplo avanzado lo proporcionan los supermercados mecánicos de Clarence Saunders y el modelo  desarrollado por Carlo Ratti para Coop en Milán. http://one.elpais.com/supermercado-del-futuro-esta-milan/

No es extraño que grandes multinacionales hayan ya tomado decisiones en dirección a liberar tiempo de los empleados. Toyota lleva 10 años ensayando. Después de verano de 2016 Amazon anunció la semana de 30 horas para parte de su personal, con reducción salarial al 75% (y conservan beneficios). Deloitte y Google están ya deliberando sobre la semana laboral de 4 días.

En general, se sostiene la idea de que menos trabajadores producen hoy en día más riqueza. En 1964, AT&T facturaba $267B ($ de hoy) con 758.611 trabajadores. El contraste con la situación actual es llamativa. Fijémonos en que en 2016, Google facturó $370B con 55.000 empleados. No es extraño que David Graeber, de la London School of Economics, sostenga que muchas horas de trabajo son innecesarias.

Autores como Juliet Schor, del Boston College, sostienen que el modelo de trabajo intensivo es una excepción en la historia económica. En la Inglaterra del siglo XIV, un campesino trabajaba 150 días al año. En las economías de OCDE actualmente se está en una horquilla de 220-250 días laborales. ¿Esta intensidad es para siempre o forma parte de un periodo de trabajo que aún es industrial? Necesitamos una nueva reflexión a fondo sobre esta cuestión. Y creemos que la clave es pasar de una sociedad del empleo a una sociedad de la creación, no a una mera sociedad del ocio.

Referencias actuales de la Sociedad del Ocio:

  • Aronowitz, Stanley & DiFazio, William (2010) Jobless Future. Minneapolis: University of Minnesota Press.
  • Avent, Ryan (2016) A world without work is coming – it could be utopia or it could be hell. The Guardian, 19 September 2016.
  • Brynjolfsson, Erik & McAfee, Andrew (2014) The Second Machine Age: Work, Progress and Prosperity in a Time of Brilliant Technologies. New York: Liveright.
  • Douthat, Ross (2013) A World Without Work. The New York Times, February 23, 2013.
  • Dunlop, Tim (2016) Why the future is workless. Sydney: NewSouth Publishing.
  • Florida, Richard (2010) La clase creativa: La transformación de la cultura del trabajo y el ocio en el siglo XXI. Barcelona: Paidós.
  • Ford, Martin (2015) Rise of the Robots: Technology and the Threat of a Jobless Future. Boston: Basic Books.
  • Livingston, James (2016) No More Work. Why Full Employment Is a Bad Idea. North Carolina (US): The University of North Carolina Press.
  • Schnabel, Ulrich (2011). Ocio: la felicidad de no hacer nada. Barcelona: Plataforma.
  • Schor, Juliet et al. (2013) Time On Our Side: Why We All Need A Shorter Working Week. The New Economics Foundation.
  • Srniek, Nick (2016) World Without Work. Londres: verso Books.
  • Strauss, Ilana (2016) Would a Work-Free World be So Bad? The Atlantic, June 28, 2016.
  • Thompson, Derek (2015) A World Without Work. The Atlantic, July/August 2015 Issue.
  • World Economic Forum (2016) A World Without Work? https://www.weforum.org/events/world-economic-forum-annual-meeting-2016/sessions/a-world-without-work/