Creo bien conocida la imagen de cabecera, tomada durante la presentación en 2008 del primer Macbook Air. Ejemplifica perfectamente el proverbio chino: una imagen vale más que mil palabras. No veo mejor modo de comenzar a hablar de visual thinking en nuestra época.

Los expertos en consultoría y coaching de organizaciones afirman que si una idea puede ser dibujada o modelada, puede hacerse. Esta rotunda afirmación, que se da de bruces con nuestro extendidísimo hábito de convencer con dossieres, documentos largos y presentaciones llenas de frases, tiene argumentos sólidos que conviene conocer.

Lo visual provoca conexiones neuronales eficaces y duraderas en lugares distintos de nuestro cerebro.

  • Las ideas comunicadas visualmente se recuerdan mejor que si son meramente oídas o leídas. Si se quiere que nuestro equipo o auditorio recuerde o comparta ideas clave, hágase recordar o asociar de forma visual.
  • Dibujos, monigotes, doodles o imágenes resuenan en zonas más profundas que los textos, porque nuestro cerebro las aprecia “en acción”: ligados a recuerdos, asociaciones visuales, trazas de imaginación, deseos, etc. Como todos hemos podido comprobar con los niños y sus respuestas, las ilustraciones desvelan detalles insospechados de las historias y llevan mucho más allá que lo que cualquier descripción pudiera decir.

Lo visual acelera la comprensión.

  • El procesamiento visual es 60.000 veces más rápido que el textual, razón por la cual la señalética vial es tan simple como es, por ejemplo.
  • Por otra parte, el uso de colores y formas cuya dinámica intrínseca está asociada a distintas emociones y valoraciones, ayuda a incorporar nuevas ideas e información.

Lo visual crea un contexto valioso.

  • Todo sector y organización cuenta entre su vocabulario de uso con términos de la jerga corporativa o profesional, palabras sin significado real (ruido), términos de bajo valor semántico, vocablos polisémicos (de doble sentido, humorísticos, etc). Comprender este diccionario específico es esencial para desenvolverse adecuadamente en él. La comunicación visual añade un contexto enriquecedor que permite a cada uno incorporar el significado real del discurso, salvando con cierta facilidad las dificultades de comprensión de las palabras.
  • Por otro lado, vocablos genéricos como “adaptación”, “trabajo colaborativo” o “resultados” son vagos per se. Visualizados se incorporan a un contexto que permite a la gente entender su significado real, porque se han convertido en información comprensible y activa dentro del personal contexto en que se deberán realizar, que no es el genérico de la propia organización, sino el específico de la tarea encomendada a cada uno.

Lo visual crea el entendimiento.

  • Hace de lo complejo algo más simple de entender, tanto si emplea líneas y formas simples como si tira de elaboradas infografías. Lo visual deviene fácilmente eslógan, frase hecha, tópico, mantra, de gran fuerza propia.
  • Los elementos visuales permiten mostrar en conjunto aquello en lo que hay acuerdos o desacuerdos, y donde existen ideas muy dispares, de forma que la gente puede hacerse una idea común de la situación global y captar el mismo mensaje. Y cuando la gente entiende las cosas de la misma forma, incluso en lo referente a los problemas e incertidumbres, se sienten con más facilidad colaboradores y pueden asumir un papel activo.

Lo visual inspira la acción.

  • En la vida profesional, la gente necesita entender antes de tomar una decisión. Lo visual alinea con las ideas centrales de la organización, porque simplifica la complejidad en formas que todos entienden.
  • Una vez alineados con los fines comunes, comprendidos y aceptados, es conveniente realizar una representación visual completa para que cada cual conozca qué papel desempeña en relación al resto en orden a cumplirlos. De hacerlo, el colectivo estará más dispuesto y será capaz de llevarlo a cabo.

Por todo esto, el uso de imágenes es una de las formas más eficaces de comunicación de un animador, coach o directivo que entienda que la comunicación es una parte esencial de su tarea. Para cualquiera en este rol, pero muy esencialmente para aquellos que no estamos especialmente dotados para el dibujo, resulta de enorme ayuda el uso de los abundantísimos recursos que podemos hallar en las bibliotecas de imágenes de Internet autorizadas para su reutilización.

Dediquemos tiempo suficiente para la animación de grupos, ya sean de aula, de trabajo o de colaboración a la comunicación clara de las ideas fundamentales de lo que queremos. Es una tarea de alta productividad a corto y medio plazo. Usando elementos visuales podremos hacerlo mejor. También reflexionar personal y colectivamente de forma más rica. A buen seguro, tras hacerlo, no nos arrepentiremos del mayor tiempo de preparación que le hayamos dedicado. Seguro.