Los (video) juegos son para el verano … y para leer

Los juegos son para el verano, ¿por qué no? al igual que muchas otras cosas como las bicicletas, los helados, la sombrilla de la playa, las pistolas de agua, las terracitas, y un sin fin de cosas. Que también valen para los días de lluvia del largo invierno? Sí. Pero también para la toalla, en la piscina o en la playa, en un rincón fresquito cuando abrasa el calor del mediodía, en una terraza al fresco o en las veladas nocturnas.

Verano. Ese tiempo lleno de sueños de encontrar un minúsculo rato de ocio para refrescar las neuronas de las obligaciones cotidianas o de sueños de desconexión en cualquiera de los sentidos de la palabra. Pero también una época para retomar planes aplazados y por qué no, divertirse un rato. Así que juguemos o leamos.

Qué más nos gustaría que todo fuera volver al aire libre y a jugar con aquello que se jugaba en la era analógica. Pero ahora que estamos ya metidos hasta el cuello en la era digital, podemos ir contra corriente de la ola y sumergirnos en la desconexión como si la buceamos por debajo, o podemos surfearla. Ambas cosas muy veraniegas.

El verano también es momento de animar a leer libros. Hace ya tiempo que esta batalla se juega con nuevas reglas: la lectura digital, el mundo de los cómics y muchas otras formas de lectura que también son válidas para el objetivo

En cualquier caso, y tanto si somos de quienes llevan el libro más gordo de la casa en la maleta, o la tablet con más apps que papiros había en la biblioteca de Alejandría, seguro que dedicaremos algo de tiempo de este período estival a ejercitar los pulgares sobre la pantalla de alguna aplicación lúdica. Sobre todo los más jóvenes. Tanto si no vamos a poder evitar que dediquen un rato a sus fuentes digitales, como si les vamos a animar a hacerlo, mejor sacar partido de ello, y que todos nos llevemos también un poco de aprendizaje.

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Y si no, a ver si consigo animarles con alguna de estas recomendaciones:

  • Hubo un tiempo en el que el verano era el momento de sacar de la estantería ese libraco/trilogía/serie de miles de páginas/capítulos que llevaba tiempo a la espera de poder ser devorado del tirón. Claro está: pesa un quintal. Y tal y como están los tiempos y los precios de la facturación, mejor aligerar. Así que puede ser una buena excusa para hacerse con un ebook, o una aplicación de lectura en una tablet u otro dispositivo móvil. También para las personas más jóvenes de la casa, puesto que existen multitud de adaptaciones de textos con multimedia y de repositorios con contenido disfrutable desde un libro electrónico. Hasta ver una serie subtitulada implica leer , ¡o leer las letras de canciones en un karaoke!
  • Es romántico pasar las hojas de papel, pero también lo es disfrutar de los nuevos contenidos aumentados que permite la lectura digital. Algo tan simple como poder conectarse en redes sociales de lectura, compartir anotaciones y frases de nuestros textos preferidos, complementar la lectura con audiovisuales … todo ello puede enriquecer la experiencia en incluso animar a los “no amigos” de los libros a leer algo más. Por no decir la prensa digital y sus posibilidades de interconexión. Y si no saben por donde empezar, siempre pueden conectarse a alguna red social o grupo de lectura. Por ejemplo pueden echarle un vistazo a Goodreads, una red social de lectores, con recomendaciones, posts de los propios autores, libros gratuitos para compartir, interacción entre los usuarios, etc.
  • El juego también puede ser una gran fuente de lectura. Sólo por las páginas que tienen las instrucciones de algún juego contemporáneo, ya se lee más que mucha prensa o que alguna novela corta. También hay libros que son de por sí un juego, como el nombre de librojuego indica. Series clásicas de librojuegos de los 80 y 90 del siglo pasado pueden encontrarse por la red. Y ahora esta tecnología web permite disfrutar de experiencias de lectura lúdica similares desde el propio navegador. Una vuelta por el sitio de “Lobo Solitario”, dentro de un proyecto mucho más grande centrado en este tipo de contenidos, y que permite su lectura online con una interesante jugabilidad.
  • En el otro lado de la frontera entre los libros y los juegos, seguro que reconocen los videojuegos de aventura (también conocidos como aventuras gráficas). Este tipo de videojuegos suelen requerir de la comprensión lectora de la persona usuaria, puesto que suelen tener texto con indicaciones, pistas para resolver el juego, etc. e incluso toda la lectura del guión de la historia, cuya resolución también requerirá de poner en práctica otras competencias y aprendizajes. Un grupo de estudiantes del master en el que  mparto clases me descubrió recientemente un juego de aventuras llamado Ruby Rei, en el que además de para jugar, el juego está pensado para el aprendizaje de inglés.

    ScratchJr.
    ScratchJr.
  • Y finalmente, sobre todo para poder jugar con las personitas de menor edad, o ellas mismos por su cuenta, les recomendaré que este verano les instalen en la tablet que les dejen Scratch JR. Porque estos prototipos de ciudadanos y ciudadanas del futuro, no sabrán leer letras aún, pero sí saben leer otro tipo de símbolos y por supuesto saben otra cosa fantástica: contar historias. Así que para que dejen de consumir contenidos y videojuegos, y se pasen al bando de diseñarlos y producirlos, pueden usar Scratch Jr. para generar cuentos, animaciones, o incluso pequeños videojuegos para poner a prueba los reflejos de los más mayores. Porque este hermano pequeño de Scratch, está pensado para poder usarse sin tener que leer o escribir palabras: usando un alfabeto de signos que indican las acciones que realizan los personajes, el fondo y el juego o animación que programemos.

El resto del tiempo por supuesto, dedíquenlo a disfrutar del buen tiempo y a mirar a las estrellas. Y que pasen buen verano.

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