El valor de los números

Foto tomada de: http://www.andresvegas.es/2010/06/post-it/post-it-3

Todas y todos conocemos el valor que se asigna a cada número; tenemos claro que un 1 es más que un 0, y que ganar al mes casi 6.000€ es más que no llegar a los 600€. Esto que es pura y simple cuestión matemática se nos desborda un poco cuando se nos muestra cualquier tipo de estadísticas.

Ahí los números se convierten en cifras de varios dígitos, millones o miles de millones y la comprensión sobre su verdadero y profundo significado escapa, gran parte de las veces, a nuestro entendimiento.

Si decimos que una persona posee en su cuenta corriente tres millones de euros, sabemos que es muchísimo dinero. Si intentáramos visualizar esa misma cantidad toda junta, nos resultaría una tarea ardua difícil. Primero, porque la mayoría de los mortales jamás hemos visto millones de nada juntos y, por lo tanto, no podemos remitirnos a una experiencia previa ni compararla con algo parecido que nos haya sucedido con anterioridad. Y segundo, porque, tratándose de dinero, esa cantidad en nuestro haber resulta inimaginable para la mayoría de los habitantes de este planeta.

Así que, cuando se nos ofrecen estadísticas, con porcentajes, gráficos, en miles, en millones, en la línea histórica, por años, por trimestres…. y demás, nos volvemos locos tratando de interpretar esos números, que ya no resultan tan fáciles de interpretar como las sumas y las restas que nos enseñaron en el cole.

Por ese motivo, esperamos a que gente más capacitada que nosotros nos ayuden a entender esa maraña de cifras que nos hablan del paro, de la pobreza, de los salarios, de la precariedad, de los trabajadores y trabajadoras pobres… deseamos que nos aporten un poco de luz, ante tanta oscuridad numérica.

Y es aquí donde el problema puede agravarse aún más. Dependiendo de quién, mejor dicho, de qué interés mueva al que nos ofrece una interpretación de la realidad que esas estadísticas muestran, así será nuestra visión de lo que verdaderamente está sucediendo.

Como consecuencia de ello, se enfatizará que dos de cada tres trabajadores tienen contrato indefinido, pero no se comentará que uno de cada cuatro contratos que se firman, en estos momentos, en España es temporal.

Según qué o quién, se verá el vaso medio lleno o medio vacío, sobre todo si nos referimos a cuestiones de economía y productividad.

El problema radica en parcializar el análisis, en tomar las estadísticas que más cuadren con nuestro discurso, dejando fuera el conjunto y todas las variables que interactúan con ese dato que nos interesa poner de relieve.

Porque los números no andan solos, perdidos en un único gráfico, sino que conectan unos con otros: no podemos argumentar el aumento de la tasa de actividad, sin tener en cuenta el aumento o no de la población, y en concreto, de la población activa. Dependiendo de la relación entre estos porcentajes, sabremos si el dato ofrecido es positivo o desalentador.

Pero, sobre todo, no podemos hablar sin conocer las causas que provoca el desempleo, la precariedad laboral, el aumento de la temporalidad y la parcialidad forzosa.

Eso es lo que les pedimos a nuestros representantes políticos. Que profundicen más allá de las estadísticas, que indaguen en lo que nos ha llevado a esta situación de pobreza y desigualdad (que tan claramente aparece en el estudio de Intermon Oxfam sobre los salarios).

Les pedimos que miren bien los porcentajes, que los relacionen, que los estudien a conciencia. Pero, lo más importante, es que no olviden que detrás de cada número hay una persona, y la mayoría de las personas, una persona que sufre.

Les pedimos que realicen en noble ejercicio de la política: servir a la ciudadanía, a toda la ciudadanía y no sólo a un grupo reducido y privilegiado.


Foto tomada de:http://www.andresvegas.es/2010/06/post-it/post-it-3

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