El valor de la confianza en el mundo digital

El valor de la confianza en el mundo digital

Muchos de los avances que se dan en el panorama digital tienen relación con la capacidad de generar confianza. Y la verdad es que no debería sorprendernos, ya que Internet, a pesar de todas sus bondades en temas de comunicación, disminución de las distancias y mucho más, también posee una cara oculta que, de hecho, durante muchos años hizo que los usuarios fuesen renuentes a dar el salto al comercio electrónico. Y es que el valor de la confianza en el mundo digital es una cuestión a tener muy en cuenta.

Dar el salto a la compra online

Como decíamos, no ha sido fácil conseguir que los usuarios diesen el paso a efectuar sus transacciones comerciales en el ámbito de Internet. La compra online generaba desconfianza, no tanto en relación a la posible publicidad de los datos personales como al miedo al robo de datos bancarios, con todo lo que este riesgo llevaba aparejado.

Afortunadamente , han sido muchos los pasos que se han dado en pos de normalizar el hecho de comprar cualquier producto en un comercio electrónico en lugar de en un establecimiento físico, y todos ellos en torno a la confianza.

El sector, o más bien dicho, todo Internet tuvo que buscar una serie de elementos y procesos que de cara al usuario representasen señas de confianza y fiabilidad. De este modo, se avanzó en temas de protección de datos, se estableció la adopción de certificados de seguridad para que los dominios en los que se alojaban estos comercios online operasen bajo un protocolo de seguridad (SSL, el conocido https), se simplificaron los pasos tanto para efectuar la compra online como para establecer métodos de pago exentos de cualquier tipo de riesgo, se establecieron organismos certificadores con el objeto de actuar a modo de notarios y servir como garantes de la transparencia en los procedimientos etc.

¿Preferimos leer medios que ‘sean de nuestra confianza’?

Sin embargo, el valor de la confianza se fue afianzando cada vez más en todo el espectro digital, no solo en el de la venta, y así, muchos de los elementos antes comentados se han ido incorporando a otro tipo de webs, siempre con el punto de mira puesto en ofrecer al usuario una capa extra de confianza. Así por ejemplo tenemos el caso de Google que, además de ‘recomendar’ el paso a protocolo seguro como símbolo de confianza, en su propio navegador Chrome etiqueta como ‘no seguro’ o ‘seguro’ a los sitios webs por los que el usuario navega para que en todo momento pueda saber en qué nivel de seguridad se está moviendo.

En relación a esto, y más recientemente, hace unos días el propio Google anunció que estaba trabajando en nuevo proyecto, el Trust Project, encaminado a identificar y etiquetar aquellos contenidos que ofrecían una acreditada credibilidad. Para ello, dicho proyecto ha establecido ocho indicadores de confianza con los que las publicaciones pueden etiquetar sus contenidos de modo que faciliten al usuario reconocer ante qué tipo de contenido se encuentra.

Blockchain: la confianza lo es todo

Pero esta carrera de fondo por la confianza no se limita a Internet tal y como la conocemos hasta ahora, sino también a la que se supone es la próxima gran revolución: la cadena de bloques o blockchain.

Para poder explicar lo que es de un modo sencillo, tomaré una historia que escuché hace unos días en un seminario al que asistí:

Un grupo de amigos de la universidad se enfrentaban en pocos días a uno de los exámenes cruciales del semestre. Como habían estado más ocupados en otras cosas que en estudiar, decidieron probar a engañar al profesor para obtener algunos días de margen para prepararse mejor el examen. Así, el mismo lunes del examen se presentaron ante el profesor poco antes de comenzar el exámen con aspecto bastante desaliñado y le contaron que día antes habían ido a una boda de unos amigos que tenían fuera de la ciudad, y que cuando volvían del convite ya para casa tuvieron un terrible percance con el coche y tuvieron que pasar toda la noche en el hospital acompañando a unos amigos que habían resultado heridos, motivo por el que habían llegado hacía apenas unas horas y no habían podido repasar para el examen. El profesor les dijo que no se precoupasen y que dado el estado de shock en el que se encontraban podían irse para casa pero que podrían hacer el examen el lunes siguiente para que pudieran tener tiempo para preparárselo. Cuando llegó el siguiente lunes, el profesor repartió a cada uno de los alumnos en una clase distinta, y a todos ellos les dio una hoja con cinco preguntas iguales para todos:

  • ¿Quién se casaba?
  • ¿A qué hora fue el accidente?
  • ¿Cuántos coches estuvieron involucrados?
  • ¿Marca y modelo del coche en el que viajabais?
  • ¿Nombre de los amigos heridos?

Y al final de la hoja de examen les puso la siguiente nota: Si contestáis todos igual a estas preguntas tendréis un sobresaliente.

De este modo, el profesor se aseguraba saber si los alumnos le habían contado la verdad o si le habían mentido, ya que si la historia era cierta, todas las respuestas de esos alumnos debían ser bastante similares si no exactamente iguales.

La cadena de bloques o blockchain consiste en exactamente lo mismo: se trata de no tener que recurrir a un tercero de confianza para confirmar la credibilidad de una transacción (como puede ser en el ejemplo consultar a la Guardia Civil, llamar al hospital, etc.), sino que al validar esta de una forma distribuida entre muchos nodos implicados (lo que serían los alumnos), los cuales ofrecen una misma versión de dicha transacción, esta queda acreditada.

Sin duda, las aplicaciones de esto abarca un amplio rango de sectores: transacciones comerciales, certificado de documentos, identificación personal, gestiones administrativas… o la que hasta ahora es su aplicación más conocida: Bitcoin y el resto de criptomonedas.

Coda final

El valor de la confianza es clave en todo el entramado digital. Es lo que nos permite seguir adelante en todo este bullicio de código, perfiles, redes y cierta tendencia al futurismo.

Me gustaría terminar con un breve párrafo de un libro de David Amerland, The tribe that discovered Trust que, en mi opinión, define y resume muy bien todo esto de la confianza en Internet como elemento cohesionador:

“Aprendemos cómo se construyen las reputaciones y se crea la autoridad. Vemos cómo la confianza nace, se comparte, se propaga, se pierde y se recupera. En lugar de despojarnos de nuestra humanidad, nuestros seres digitales despojan a esta de sus reacciones instintivas e irreflexivas y nos obligan a ser más reflexivos en nuestras acciones. Más considerados en nuestras elecciones. Llegando más lejos en nuestras ambiciones y viendo más allá de nuestra planificación”.

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