Vacaciones digitales: tiempo para el ‘digital free’

Vacaciones digitales
Vacaciones digitales

A decir verdad, no tenía muy claro cómo titular este post, ya que aunque me gusta el término vacaciones digitales, reconozco que tal vez puede plantear dudas con lo que pretendo exponer.

Mi idea no es hablar sobre la posibilidad de tomarse unas vacaciones en las que llenemos nuestras horas realizando actividades relacionadas con el mundo digital, sino todo lo contrario: pretendo referirme a la necesidad de tomarse un tiempo de asueto en el que consigamos desconectar de lo digital, hacer del periodo estival nuestro gran momento ‘digital free’.

Conste que no pretendo defender aquí una estricta desconexión. Lo que busco más bien es abogar por una relajación en nuestros hábitos digitales. Y para ello os contaré mi caso.

Mis vacaciones digitales

El día en que se publica este artículo coincide con mi vuelta al trabajo tras una quincena en la que he podido disfrutar de unas vacaciones en el pueblo junto a toda la familia y los amigos. Ya antes de comenzar estos días de descanso (aunque creo que casi todos coincidiremos en que al final, descansar lo que se dice descansar, no es que descansemos mucho) me propuse tomarme el tema de Internet con más calma que otros años. Y es que en ocasiones anteriores el móvil  -y también el ordenador- habían ocupado mucho tiempo del tiempo libre que, en teoría, debería haber aprovechado en disfrutar otras cosas. Estuviese donde estuviese, en todo momento me encontraba con el móvil en la mano y absolutamente absorto en lo que me mostraba la pantalla.

Por eso, este año decidí que eso tenía que cambiar. Por supuesto que he ido con el móvil a todos lados, aunque en esta ocasión sí que he conseguido no encender el ordenador a no ser que fuese para ver alguna peli. En cuanto al móvil, creo haber sido capaz de no estar tan enganchado a las notificaciones, y aunque sí que lo he consultado de vez en cuando, esta vez no he acudido corriendo para ver qué pasaba, sino que cuando se ha presentado el momento oportuno, entonces he ido a ver de qué se trataba.

¿Por qué necesitamos momentos ‘digital free’?

El mundo actual, con su constante bombardeo de información, somete nuestra mente a un estrés del que es difícil deshacerse. A esta situación contribuye sin duda alguna el acceso universal a dicha información que conseguimos mediante una cada vez mayor variedad de dispositivos: ordenadores, smartphones, tablets, televisiones, etc.

Si ya nuestro día a día, ese que incluye nuestra rutina laboral, está lo suficientemente cargada de estrés, ¿por qué permitimos que dicho estrés nos acompañe también en nuestro tiempo de descanso estival?

La respuesta es sencilla: tenemos tal dependencia, tanto de nuestros dispositivos como del hecho de obtener información, que nos sentimos impulsados a consumirla, sea la que sea, donde sea, cuando sea y como sea. Estamos en la playa intentando desconectar mientras disfrutamos sentados bajo la sombrilla, e instintivamente se nos va la mano al bolso para ver si hemos recibido algún Whatsapp o si alguien nos ha mencionado en Facebook (las dichosas notificaciones de nuevo).

El hecho de tener la barra superior del móvil limpia, sin ningún icono reclamándonos, se nos presenta como un desierto en el que nos sentimos solos o, mejor dicho, abandonados, cuando lo curioso es que a nuestro lado podemos tener a todos nuestros amigos charlando tranquilamente o a nuestros familiares compartiendo vivencias y que ante nuestros ojos no haya absolutamente nadie. Y semejante sensación crea angustia en nosotros.

En muchos sitios escuchamos que necesitamos tomar el control de nuestras vidas, que debemos ser dueños de nuestro futuro. Pues bien, creo firmemente que gran parte de esta toma de control pasa por ser capaces de desengancharnos de Internet, aunque sea al menos durante breves periodos de tiempo, y posiblemente las vacaciones sean el momento perfecto para ponernos a prueba.

Necesitamos disfrutar verdaderamente de unas auténticas vacaciones digitales. Convirtamos el conocido ‘desconectar del trabajo’ en un simple ‘desconectar’ e intentemos conectar -o reconectar- con las cosas que realmente dan valor a nuestra vida.

1 Comentario

  1. Creo que tienes mucha razón en esto. Aunque yo no funciono casi con el móvil, y tengo quitados los avisos de twitter, sin embargo internet y el email sí son fuentes de estrés constantes para mí. Gracias por el consejo!

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