Uso y abuso de la Sostenibilidad

En este mi primer post con vosotros debo agradecer a los compañeros de entreParéntesis que me hayan cedido un espacio para volcar algunas reflexiones sobre la Sostenibilidad y el modo en que las empresas se están aproximando a esta idea de progreso a largo plazo. Ya sé que la palabra Sostenibilidad genera cierta controversia y no gusta a todo el mundo; que muchos dicen que se trata de una nueva moda pasajera, como ya pasara con la Responsabilidad Social Corporativa e incluso antes con la Calidad.

Y puede que hasta tengan razón. Que esto de la Sostenibilidad se esté convirtiendo en una palabra hueca que se usa como comodín porque queda bien en todo discurso profesional que se precie. No me voy aquí a ensañar con citas que corroboran por sí solas lo que vengo a afirmar: que no todo el mundo que menciona eso de la Sostenibilidad sabe de qué habla exactamente. Porque la Sostenibilidad, como concepto, es tan amplia y compleja que por sí sola viene más bien a decir muy poco. Puede llegar a decir tanto, que no dice casi nada si no se le asigna un sujeto.

Su reciente incorporación al Diccionario de la Lengua Española (en su 23ª edición, de 2014) la define como “cualidad de sostenible”, siendo Sostenible un adjetivo que habla de lo “que se puede sostener”. Y resalta la RAE, en su segunda acepción, la aplicación de este vocablo en el campo de la ecología o la economía, donde lo Sostenible es lo “que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Visto así, se entiende que no es lo mismo hablar de la sostenibilidad de un negocio, de la de un yacimiento de petróleo; de la de nuestra sociedad de consumo, o de la del mundo en que vivimos. Evidentemente, hay diferencias notables.

Entonces, ¿a qué sujeto aludimos cuando en lugar de utilizar el adjetivo “Sostenible” usamos el sustantivo “Sostenibilidad”, sin más? ¿A la sostenibilidad de qué nos referimos?

Un repaso por los discursos empresariales de las grandes corporaciones que configuran el IBEX 35 deja clara constancia de la confusión sobre el tema. Es frecuente encontrar quien se refiere a la sostenibilidad de los recursos naturales que explotamos los seres humanos, cuyo ritmo de uso es mayor al de reposición, por lo que vivimos actualmente una situación “insostenible”, con escasos –y deprimentes- visos de cambio.

Esta visión ecológica es más frecuente que el hecho, también muy usual, de hacer referencia a la sostenibilidad del propio negocio, del sector o del sistema productivo; vamos, la sostenibilidad del yo-empresa -por otro lado, preocupación primordial de muchas organizaciones, más interesadas en la sostenibilidad de su propia existencia que en la del planeta o las sociedades donde actúan.

También se encuentra con relativa asiduidad –menor que los anteriores casos- una visión integral de la Sostenibilidad del mundo en que vivimos, en su triple vertiente: económica, social y medioambiental. Posiblemente esta interpretación es la más amplia y aglutinadora, pero tampoco tiene porqué ser la más acertada ni la verdadera.

Pues entonces, ¿cuál de todas las posibles acepciones de la Sostenibilidad es la correcta? A falta de certeza absoluta, pareciera lógico acogerse a la interpretación más extendida, la más utilizada. ¡Craso error! En la mayor parte de los casos, cuando en las memorias de sostenibilidad se cita este concepto, no es posible identificar siquiera a qué sostenibilidad se refiere el redactor; se trata de un sustantivo sin un sujeto claro. ¡Así de ambigua y superficialmente se apunta a este vocablo!

Resulta pues paradójico que el abuso del término Sostenibilidad haya terminado por despojarlo de contenido. Que al mencionarlo tanto en los discursos corporativos, el receptor el mensaje se pierde y resulta complicado –no imposible, pero sí agotador- seguir el hilo del emisor.

Es el peligro de las modas. Esperamos que esta de la “Sostenibilidad”, en tanto que moda, pase pronto y nos permita detenernos a reflexionar, con sosiego, de qué estamos hablando realmente.

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Imagen tomada de: sostenibilidad.us.es

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Anna Bajo Sanjuán
Soy profesora de Ética Empresarial, RSE y Gobierno Corporativo en la Universidad Pontificia Comillas y miembro de la Cátedra de Ética Económica y Empresarial. Desde que inicié mi carrera profesional como consultora –a lo que me dediqué durante más de una década- me ha interesado el rol de la empresa en la sociedad, su gestión y su relación con otros agentes sociales, como el Tercer Sector o el mundo académico. Sinceramente, creo que podemos aprender mucho unos de otros y que debemos colaborar activamente para mejorar el mundo en que vivimos, el mismo a dejar en herencia a nuestros hijos. En este sentido, investigo sobre el impacto de las organizaciones en la Sostenibilidad, de lo que vengo a reflexionar en este blog.

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