Universos paralelos

Posibles universos paralelos. Foto de la autora

En unos días llegará la primavera. Ya se viene anunciando hace unas semanas. Yo lo noto sobre todo en que, entre lluvia y lluvia, veo el puente lleno de mamás y papás jóvenes empujando carritos con capazos, con esa cara tan característica de no dormir y no tener tiempo casi ni para peinarse. Así son los bebés, durante sus primeros meses de vida, la tuya transcurre atendiendo urgencias y sobresaltos, sin espacio para más.

Recuerdo aquella época. Era todo tan intenso que a veces me parece irreal, como si la hubiera soñado. Otras veces me parece mentira que quede tan lejos, que solo haya dejado unos pocos registros en la memoria. Por eso la recuerdo como algo perdido, y debe ser por eso que veo tantos capazos en una suerte de visión selectiva.

Quizá no haga falta recordar, porque todo continúe pasando en infinitos universos paralelos que simultanean todos los momentos vitales. ¿Imaginas que pudiéramos visitar a nuestro yo de hace 20 años? ¿Qué sensaciones nos dejaría la visita? ¿Nostalgia? ¿Frustración? ¿Ternura? ¿Desencanto? …

Pensándolo mejor, es mejor que no podamos viajar en el tiempo. Porque es bastante probable que no seamos la misma persona y no sea buena idea revivir lo que, con suerte, ya hemos procesado. Como en el poema aquel en el que Neruda podía escribir los versos más tristes:

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.

¡Cómo me gustaba este poema cuando era adolescente! ¡Y cómo me sorprendió que le gustara también a mi hija! (de nuevo un universo paralelo). Aunque yo, de mente más analítica, era más de preguntarme por qué razón se separarían esos dos enamorados, si serían infelices cada uno por su lado, si serían aún más desgraciados de seguir juntos. Pensamientos adolescentes que terminaban imaginando mundos paralelos, en los que pudieran vivir juntos y separados al mismo tiempo.

Universos paralelos. Comencé a pensarlos entonces, pero debo confesar que no surgieron solos de mi mente inquieta, fue un temazo del momento, de cuando “La Breve Historia del Tiempo” de Stephen Hawking era de los libros más vendidos, era incluso noticia en los telediarios y tema de contertulios. Yo leí aquel libro llevada por el entusiasmo general, aunque confieso que no entendí mucho y no recuerdo nada. Pero sí me sirvió para expandir la imaginación por todo el Cosmos y fantasear con universos paralelos por doquier. Esos multiversos de la física cuántica en los que se ramifica el Universo: un montón de nuevos mundos alternativos, similares o completamente diferentes al nuestro, que incluso interactúan entre sí.

Puede haber mundos donde aún sobrevivan los dinosaurios, es un ejemplo. Pero también podría haber mundos con estructuras e instituciones, incluso sistemas económicos, que pongan en el centro a las personas y que favorezcan lo que de verdad nos humaniza, que practiquen la equidad y la justicia. Mundos en los que no haya discriminación y se proteja a quien lo necesite, a todos los niños, a todos los ancianos, a todos los enfermos. Mundos que hayan conseguido una globalización que cuide el planeta, acerque culturas, tienda puentes, borre fronteras.

Quizá existan estos mundos y puedan mover el nuestro. Sería el mejor motivo para que existieran los universos paralelos. Algún genio lo descubrirá seguro, quizá algún discípulo de Hawking. Mientras tanto, me despido con más universos paralelos, los de la canción de Jorge Drexler, que un poco de música no viene mal para amenizar el Cosmos.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.