Universidad del siglo XXI

Universidad de Salamanca
Biblioteca de la Universidad de Salamanca. Fuente:http://www.usal.es/

Los días 21 y 22 de mayo se dieron cita en Salamanca más de 700 rectores universitarios de 26 países diferentes para reflexionar sobre la Universidad, Sociedad y Futuro. Dicho encuentro ha tenido lugar en el marco de la celebración de los 800 años de la Universidad de Salamanca, primera universidad fundada en España y una de las más antiguas de Europa.

El mencionado encuentro de rectores ha puesto sobre la mesa tres grandes ejes para su discusión:

  • Formar y aprender en un mundo digital.
  • Investigar en la universidad: ¿un paradigma en revisión?
  • Contribución al desarrollo social y territorial.

Hemos querido detenernos en el primer eje «Formar y aprender en un mundo digital », y tras escuchar a todos los ponentes comentar los temas tratados.

¿Qué ha cambiado?

Todo. Todo ha cambiado.

El papel de la universidad en el siglo XX, más o menos podría resumirse de la siguiente manera: una institución con un grado determinado de credibilidad que permitía  el acceso de un colectivo estudiante a un conjunto de conocimientos, de los que prácticamente detentaba la propiedad, y así otorgar una titulación oficial que le permitía desarrollarse profesionalmente al nivel más elevado que pudiera accederse sin necesitar trato de favor.

La universidad durante el siglo XX, tal vez haya sido el motor más importante de la movilidad social. Tanto así que, el acceso a la universidad se convirtió en una reivindicación de todos los colectivos segregados: mujeres, negros, pobres de cualquier raza o género.

Lo que ha ocurrido en este siglo es que nada de lo dicho permanece inalterable, todo ha cambiado:

  • Las universidades han dejado de ser las únicas instituciones con credibilidad académica.
  • Los conocimientos no son propiedad exclusiva de las universidades.
  • Los sujetos no solo estudian para obtener una titulación.
  • El acceso a profesiones de corte intelectual ya no pertenece a una élite.
  • El aprendizaje ya no conforma una etapa de la vida, sino que, lo acompaña en su totalidad.
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¿Qué significa formar y aprender en un mundo digital?

  • Omnicanalidad. De esta manera lo define el Anant Agarwal, profesor del MIT y primer ejecutivo de edX, y podría definirse como en el todo en todos. Más allá del blended learning,  la omnicanalidad supone múltiples combinaciones de lo presencial con lo virtual.
  • Educar para la incertidumbre. Si algo está claro -lo destaca el rector del Tecnológico de Monterrey, David García Salazar- es que las personas que se están formando actualmente en la universidad: trabajarán en una empresa que hoy no existe, buscarán soluciones a problemas que hoy no son un problema y utilizarán tecnologías que aún no han sido inventadas.
  • Innovación permanente. La innovación debe ser tan necesaria como pertinente. Introducir elementos nuevos, tales como: Bring your own device, Flipped Classroom, Makerspaces, Gamification…etc. solo por moda, es descalificar lo tradicional por tradicional; y conceder valor a lo nuevo solo por novedoso. Es como abrir la puerta a quien se planta en la puerta de casa con la aspiradora nueva, buscando colocárnosla de cualquier manera. La innovación, ha de estar orientada a medios o técnicas que faciliten el aprendizaje, sin perder de vista que, son el medio no el fin.
  • Educación a lo largo de la vida. La mayor oportunidad y también su principal amenaza. Vivimos tiempos de lifelong learning, el aprendizaje de por vida. Si bien, la universidad en un tiempo fue el «paritorio» de la vida profesional, ahora puede pasar a ser el «médico de cabecera». Si la universidad logra convertirse en un proveedor de aprendizaje que acompañe a la persona en todas sus fases de demanda, podrá ratificarse como  una institución vital para la sociedad.
  • Internacionalización. Este punto está más relacionado con lo burocrático, pero sin duda tiene su importancia y abarca, en resumen, dos temas: cómo hacer del estudiante un ciudadano global, que pueda estudiar su carrera asistiendo a clases en diferentes localidades del mundo; y, cómo conseguir que las acreditaciones académicas de un país (grado, master, doctorado) puedan tener valor global, sin tener que recurrir a lentos e injustos procesos de convalidación.
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Finalmente, quienes asistieron a las mesas de trabajo del eje mencionado, fueron llamados a votar las conclusiones y no deja de sorprendernos la más votada: «los estudiantes deben desarrollar espíritu crítico y actitudes basada en valores, y no solamente en conocimientos técnicos profundos».

Esto no lo podemos olvidar, a lo largo de la historia, las universidades no sólo han sido centros de investigación, acopio y transmisión de conocimientos; también han sido centros de formación de personas, con unos valores y un rol en la sociedad. Ahora que el conocimiento está en todas partes, quizá ese sea su papel fundamental.

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