Por Eduardo Ruiz Vieytez.  Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Ex-director del Instituto Pedro Arrupe de Derechos Humanos. Universidad de Deusto

Escrito en Tesalónica, 15 de mayo de 2016

Idomeni es el campo de mayor envergadura de todo Grecia en este momento y alberga unas 11.000 personas (entre 10.000 –cifra oficial- y 13.000), y unas 15.000 si contamos los “subcampos” que pueden observarse en gasolineras, “áreas de servicio” y pueblos cercanos a Idomeni. Algunas de las fotos, las sacadas desde el coche, corresponden a estas “gasolineras” (por decir algo) que se han convertido en pequeños campos en los últimos kilómetros de la carretera de Skopie. Hay personas y familias caminando por las carreteras cercanas a la frontera (no necesariamente para intentar atraversarla, sino deambulando entre una aldea y otra, o llegando al campo de Idomeni desde otros pueblos). Hay muchísimos niños, tanto en el propio campo como entre las personas que caminan por las carreteras. Al menos visualmente, se trata sobre todo de una migración en familia.

cocheHay en el campo una cierta presencia de organizaciones no gubernamentales de Italia, Alemania, Holanda o Francia, además de Grecia. También hay algunos barracones y tiendas que portan el anagrama de ACNUR. Los carteles dentro del campo tienden a estar en griego, inglés y árabe, y las pintadas informales en estos dos últimos idiomas. Hay también una presencia policial evidente aunque moderada, y una aparente tranquilidad. El tráfico ferroviario de lo que es la principal vía de comunicación de Tesalónica a Belgrado está interrumpido precisamente a la altura de Idomeni. La frontera con la República de Macedonia está protegida con una enorme alambrada al estilo de las de Ceuta y Melilla, aunque menos profunda.

Se calcula que en todo Grecia hay unas 50.000 personas refugiadas en este momento (la cifra oficial del gobierno griego es de 46.000).La mayor parte de ellas se concentran en la frontera norte con la República de Macedonia (precisamente Idomeni,  Cherso y las áreas camino de Idomeni; en total más de 20.000 personas). Otro grupo importante de más de 10.000 personas se distribuye en las islas del Egeo oriental (sobre todo las más cercanas a Turquía, como Lesbos, Chios y Samos). Un número similar se encontraría en diversos campos en la región cercana a Atenas y Pireo. Finalmente, se han empezado a organizar campos en la región del Epiro, fronteriza con Albania, en torno a Ioanina, básicamente compuestos por personas de nacionalidad siria y afgana. En este caso, se advierte un flujo que pretende acceder a Albania o, subsidiariamente, dar el salto a Italia a través del Adriático, mientras que el grueso de los refugiados pretenden acceder a Centroeuropa por la vía tradicional del Vadar, esto es, el camino de Belgrado, que después permitiría dirigirse a la UE alternativamente por Hungría o por Croacia. Por el contrario, no hay apenas presencia de refugiados en las rutas que comunican con Bulgaria, y que son relativamente cercanas a las de la República de Macedonia.

niñoEn Idomeni hay personas de variadas nacionalidades; sobre todo provienen de Siria, pero también de Irak, Iran, Afganistan, Pakistan, Bangladesh e incluso del Magreb. Por lo que me han contado en el propio campo, éste ha aumentado significativamente de tamaño desde el pasado otoño. Lo que sí parece es que en las últimas semanas, tras el acuerdo UE-Turquía, se ha prácticamente detenido el paso de refugiados a Grecia desde Turquía, por lo que no se espera que estos campos aumenten, al menos en las próximas semanas. Tampoco parece a fecha de hoy que la República de Macedonia vaya a abrir su frontera, puesto que a su vez están bloqueadas las de los países siguientes en la ruta hacia el norte (Serbia, Croacia, Hungría, Eslovenia, Austria…). Lo cierto es que los refugiados aspiran, antes o después, no tanto a entrar en la UE (puesto que en Grecia ya están dentro de ella), sino a llegar a Alemania (o a Suecia). Alemania parece simbolizar una suerte de destino final deseado con carácter general, como si allí todos los problemas desaparecieran o fueran de más fácil solución.

Finalmente, alguien interesado por las minorías europeas no puede dejar de recordar que estas regiones fueron históricamente un paisaje de diferencias identitarias y de fronteras porosas. Pero durante el último siglo han sido objeto de una descarnada asimilación que, en nombre de las mayorías estatales, ha ido borrando aquella convivencia de culturas. No es Grecia precisamente un país amable para sus propias minorías tradicionales (pomacos, valacos, turcos excluidos de la protección del Tratado de Lausana, arvanitas o eslavo-macedonios como los propios habitantes de Idomeni). Lenguas, religiones e identidades culturales olvidadas y escondidas, desprestigiadas socialmente y desconsideradas institucionalmente. Lo de hoy en Idomeni no es, al fin y al cabo, sino un nuevo capítulo de nuestra incapacidad de vivir, y de convivir, con Justicia, en la diversidad.

eduardoNota: Estas fotos solo pretenden transmitir imágenes sueltas de la realidad del campo y de algunos asentamientos cercanos; son imágenes muy limitadas. Dentro del propio campo de refugiados hay infinidad de situaciones que “merecerían” ser filmadas o fotografiadas: “curiosidades” o intimidades de familias, de niños, e incluso de policías; espacios que deberían ser privados y no lo son; dinámicas humanas colectivas que reflejan escasez; y muchas dignidades personales y familiares severamente limitadas. Pero caminar por el interior del campo y realizar mejores fotografías al mismo tiempo exigiría mayor profesionalidad o menor pudor a la hora de hacerlas.

Todas las fotos son del autor y fueron tomadas el fin de semana del 14-15 de Mayo de 2016 en el campo de refugiados de Idomeni (Grecia) y alrededores. Pueden verse, junto con otras, en este enlace: https://www.dropbox.com/sh/k6fu2j62ta64q9h/AACSYEwR1Zl7WLavsO6vtCDUa/idomeni%202016?dl=0