Una Vida Consagrada en clave de cuidado

José Eizaguirre. 

“Ha despertado en nosotras la conciencia de que formamos parte de una humanidad que habita una casa común.”

“Despertar en nosotros y a nuestro alrededor una conciencia ecológica que nos comprometa con el cuidado de nuestra casa común.”

Estas breves citas con sabor a Laudato Si’ están tomadas de los documentos conclusivos de dos recientes Capítulos Generales de sendas congregaciones religiosas: Compañía de Santa Teresa de Jesús (teresianas) y Hermanos Maristas.

Resulta significativo que estos documentos de máximo rango en cada congregación coincidan en lo que llevamos ya unos años escuchando, sin duda gracias al impulso del papa Francisco. “En el caminar de este sexenio, se nos ha regalado la palabra del papa Francisco en la Laudato Si‘, que nos dice que entre los pobres más abandonados y maltratados está nuestra oprimida y devastada Tierra, que «gime y sufre dolores de parto», y nos urge a escuchar «tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres“, escriben las teresianas, cuyo Documento lleva precisamente por título “Asumir la ética del cuidado en nuestra casa común”. Y en letras destacadas subrayan el objetivo general que se propone a toda la Compañía para los próximos seis años: “Impulsar una ecología integral sustentada en la espiritualidad teresiana, que genere una nueva manera de situarnos, un nuevo estilo de vida, una educación para la transformación social y una economía solidaria”.

Por su parte, los participantes en el Capítulo General de los maristas invitan a

Crear una conciencia ecológica integral en todas nuestras comunidades y las diferentes áreas de la misión, y desarrollar políticas en todos los niveles del Instituto que fortalezcan nuestro compromiso con el cuidado de nuestra casa común“. Y añaden: “Para un nuevo comienzo, como Maristas de Champagnat, comprometidos en la misión evangelizadora y educativa, creemos …en la urgencia de cambiar el modo en que vivimos basado en una ecología integral“.

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Tanto el Superior General saliente como el recién nombrado también mencionan decididamente la importancia y la urgencia de la cuestión ecológica en sus respectivos Mensajes al Capítulo. “La realidad de nuestro planeta requiere, inevitablemente, acciones urgentes. No podemos continuar como siempre, como si no pasara nada. ¿Qué significará para nosotros ese nuevo comienzo marcado por una conversión ecológica global? ¿Qué contribución vamos a hacer para proteger a nuestra casa común? ¿Cómo vamos a vivir y difundir una nueva cultura, una cultura del cuidado? ¿Cómo vamos a promover una ciudadanía ecológica y un nuevo estilo de vida?… Creo que es importante un compromiso colectivo en este tema tan vital“, escribía el hno. Emili Turu en la presentación al Capítulo.

Nuestra casa común, nuestra madre tierra, nos pide a gritos desde hace varios años que hagamos algo por frenar el uso y explotación desmedida que hacemos de ella. (…) Imaginemos cómo este tema de la ecología y del cuidado de nuestra casa común podría ser tomado en decisiones importantes respecto a estructuras, construcciones, utilización de recursos… y sobre todo la influencia positiva que podríamos tener en tantas personas, familias, niños y jóvenes que, en sus decisiones cotidianas, van transformando el mundo“. Son palabras del discurso conclusivo del hno. Ernesto Sánchez.

Es significativo también cómo se constata, una vez más, que todas las dimensiones de la vida consagrada están relacionadas. En sintonía con la encíclica Laudato si’, las teresianas reconocen: “Se trata de una conversión ecológica que solo podemos realizar recreando nuestra espiritualidad desde el hondón interior, de modo que nos abra a la contemplación, a la gratuidad y a la solidaridad. Para ello necesitamos un cambio de corazón y de mente, de nuestros estilos de vida y de nuestras estructuras“. Conversión personal, manera de pensar, espiritualidad, estilos de vida, misión y estructuras de gobierno se entrelazan en necesaria interconexión. En definitiva, se trata de “abandonar la cultura de los egos y promover los ecos (ecología, ecosistema, economía solidaria…)“, como invitan ingeniosamente los participantes en el Capítulo General de los maristas.

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No podemos sino alegrarnos con este interés de, al menos, estas dos congregaciones religiosas por aanianisumir el cuidado de nuestra casa común. La Vida Consagrada ha sido y es experta en compasión y solidaridad con los pobres, pero hoy los signos de los tiempos están pidiendo abrirnos a una nueva dimensión. Como escriben las teresianas, estamos descubriendo que “el cuidado es el nuevo nombre de la solidaridad“.

Sabemos que siempre hay una difícil distancia entre los documentos y la realidad de las congregaciones religiosas, como también la hay entre la letra del Evangelio y la realidad de los que queremos hacerlo vida. El reto de poner en práctica lo plasmado por escrito es grande. Pero ya es llamativo que en los documentos de este calibre se insista con tanta claridad y contundencia en la necesidad y urgencia de la conversión ecológica.

La encíclica Laudato si’ concluye con una preciosa oración del papa Francisco que termina como sigue. Nos unimos a esta oración, pidiendo hoy especialmente para las religiosas teresianas y los hermanos maristas:

Los pobres y la tierra están clamandanio:
Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz,
para proteger toda vida,
para preparar un futuro mejor,
para que venga tu Reino
de justicia, de paz, de amor y de hermosura.
Alabado seas.
Amén.

Imagen principal tomada de http://biocarburante.com/wp-content/uploads/2017/04/aires-acondicionados-ecologicos.jpg
Imágenes secundarias tomadas de http://www.champagnat.org/img/caricate/big/news_4533.jpg y http://www.stjteresianas.org/wp-content/uploads/2017/08/logoweb2.jpg

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