El miércoles 7 de octubre se presentó el número monográfico de la revista Razón y Fe dedicado a la ecología, a propósito de la encíclica Laudato Si’. Fue un acto co-organizado por entreParéntesis, en la Universidad Pontificia Comillas, moderado por el jesuita Jaime Tatay, ingeniero de montes, que actualmente prepara un doctorado sobre le ecología desde la moral social católica. La mesa redonda ofreció visiones distintas y complementarias, de alto nivel, lo cual suscitó un animado diálogo posterior, dentro y fuera del aula Pérez del Pulgar, donde tuvo lugar el evento.

Intervino en primer lugar Yayo Herrero, militante de Ecologistas en Acción y actualmente directora de Fuhem, que señaló las similitudes que encuentra desde el ecologismo social en la encíclica del papa Francisco. Hay una convergencia en el análisis y una coincidencia básica en diagnóstico común: la pérdida de biodiversidad, que es un “seguro de vida para la vida”, las alteraciones en ciclos naturales y el deterioro ecológico de la mano de degradación social. Hay también sintonía al señalar como causa fundamental el modelo de desarrollo y crecimiento, por lo que cabe denunciar el capitalismo verde como  marketing verde. También coincide con Laudato Si’ en señalar las falsas soluciones, el fiasco de Cumbres gubernamentales y el excesivo optimismo tecnológico. Finalmente, Herrero anotó la importancia de la crisis de valores y la necesidad de una conversión ecológica, de la mano de la contemplación y la espiritualidad; especialmente valiente le parece el retomar el mandamiento de “no matarás” en este contexto. También indicó algunos puntos de divergencia, concretamente tres: la cuestión demográfica;  el tratamiento de los cuidados, olvidando el rol de las mujeres en una sociedad patriarcal; y la necesidad de hablar no sólo de revolución cultural sino también política y económica.

A continuación, tomó la palabra el profesor Pedro Linares. Como vicerrector de investigación de la Universidad Pontificia Comillas, destacó dos puntos iniciales: que “todo está relacionado” y que “el saber no es neutro”, lo cual apunta a una concepción del trabajo universitario como saber interdisciplinar y comprometido con la sociedad. Dicho esto, y ya como profesor de investigación en cuestiones de energía y sostenibilidad, Linares abordó algunas cuestiones de filosofía de la ciencia, acerca de la distinción entre ciencia y tecnología (como si todo en la primera fuese puro y bello, mientras que la segunda fuese siempre mala y desorientada). En este punto ha habido críticas a Laudato Si’, pero en verdad parecen críticas interesadas. Acerca de la ciencia ecológica y el tratamiento de los límites planetarios, el planteamiento pontificio es claro y correcto. En cuanto a la ciencia económica, la encíclica critica la economía mal dirigida, más preocupada por maximizar beneficios que por distribuir recursos; en este punto, el profesor Linares considera que quizá se excede a criticar de manera global el mercado y propiedad privada (algún caso, como el mercado de emisiones de dióxido de azufre, muestra que puede resultar una estrategia muy provechosa).  Esta crítica global quizá sobraba y no hubiera restado nada al argumento de Laudato Si’.

José Luis Segovia Bernabé habló como profesor de teología pastoral y como vicario episcopal de la diócesis de Madrid, subrayando que estamos ante un documento de eco-justicia. En su intervención destacó los siguientes elementos: el avance cualitativo que supone pasar de la teología moral a la pastoral, incluyendo el método inductivo en la reflexión (el conocido ver-juzgar-actuar); la importancia del bien común global y el principio de responsabilidad; el considerar a la naturaleza como un verdadero ‘lugar teológico’; la apuesta por una ecología integral, que afecta a lo cotidiano; la convicción de que los cristianos somos seres de diálogo y que, si perdiéremos ese elemento, perderíamos nuestra identidad; el énfasis en una espiritualidad que incluye una dimensión ética y una dimensión estética.

Como hemos indicado, el diálogo posterior fue muy animado, tanto que resulta imposible dar cuenta de ello aquí.  Se habló de control demográfico (y de su interesada asociación al control de los pobres); de la diferencia entre economía y crematística, y de la distinción entre mercado libre y oligarquía; de los cultivos transgénicos; del cambio climático causado por el ser humano, así como de nuestra propia implicación y las posibilidades que tenemos para revertir la situación; del capitalismo verde; de la propiedad comunal, los bienes comunes y la economía colaborativa; y quedó la pregunta de si estamos ante un texto, el de la encíclica Laudato Si, optimista o pesimista. ¿Caminamos hacia la convergencia o divergencia? Quizá sea un planteamiento pesimista por racionalidad y optimista por convicción.

En todo caso, aquí está el vídeo completo de la sesión https://www.youtube.com/watch?v=B8Ll2T1jUhU

Y aquí se puede leer el editorial de Razón y Fe,“Un decálogo verde para el siglo XXI”