Una difícil cuestión pendiente

Querría compartir un tema que se me ocurrió a partir del curioso incidente del autobús de HazteOír. No tiene nada que ver con la libertad de expresión, ni con la libertad educativa, ni con la discriminación de género, que son asuntos que se han discutido en torno al incidente. Trata de otra cosa que afecta muchos más campos, además de esos, y por tanto no es una discusión en torno al mentado autobús sino ocurrida a propósito de él.

Se trata de la cuestión de si hay o no algún estándar de aprobación moral, que nos sirva de referencia compartida para evaluar las posibilidades nuevas que vayan apareciendo. Posibilidades nuevas aparecen sin duda por mor de la tecnología y la evolución civilizacional, ambas las cuales van muy deprisa: podemos sustituir trabajadores con máquinas; podemos extender el consumismo a cientos de millones de personas, sacándolos de la pobreza; podemos esquivar al Estado usando internet; podremos pronto diseñar el genoma humano y mezclar cerebros humanos y máquinas; y así… Cada día aparecen posibilidades novedosas, no solo de hacer lo de siempre de otra manera, sino de hacer y pensar cosas nuevas. ¿Cómo sabemos si son buenas o malas, cada una de ellas? ¿Hay algún estándar moral por el que evaluarlas?

Tres ejemplos típicos de la posición que sostiene que sí:

  • El estándar es religioso. Lo bueno es lo que se ajusta a la voluntad de Dios, con el problema de que nuestras fuentes morales más difundidas se encuentran entre el siglo VII a.C.y el siglo VII d.C., o sea, relativamente lejos de nosotros. Interpretar las posibilidades del presente usando como base los juicios morales sobre las posibilidades de entonces, no es tan fácil, pero es lo que intentan los encargados del magisterio en las diversas religiones.
  • El estándar está en la naturaleza humana, que posee una direccionalidad intrínseca (la del florecimiento de la persona, como se conciba en cada momento). Lo que tuerce o impide el desarrollo de las personas, está mal; lo que lo favorece (“todo el hombre y todos los hombres”) está bien.
  • El estándar está en la razón, que ofrece un criterio universalista de evaluación: algo está bien si puede desearse que todas las personas se sintieran libres de hacerlo; mal si no puede desearse eso, porque sea indeseable o incluso porque sea contradictorio (incumplir promesas no puede desearse, porque entonces dejaría de tener sentido prometer).

Estas tres ideas son razonablemente compatibles entre sí. Personas inteligentes han sostenido los tres estándares a la vez, sin encontrar que les llevaran a conclusiones distintas.

Pero hay también ejemplos típicos de las posiciones que sostienen que no hay realmente estándar moral, sino que:

  • El criterio moral es el acuerdo. Está bien aquello en que nos pongamos de acuerdo que está bien. Y si sobre algo no nos podemos poner de acuerdo, el más fuerte dictará una norma y se la impondrá al otro.
  • El criterio moral es lo que pragmáticamente me sirva. Tengo unos objetivos concretos, y los medios que me lleven allí, esos están bien.
  • El criterio moral es un selector: el éxito evolutivo. Diferentes grupos usan diferentes modelos morales de decisión, compiten históricamente entre sí, y el que desplace al otro, ese impondrá su forma de decidir, esto es, su moralidad.

También estos tres criterios son fácilmente compatibles entre sí, porque para los tres la moralidad resulta el ejercicio del poder, no regula el ejercicio del poder sino que lo sigue.

Claramente el primer grupo de ideas no es compatible con el segundo. La justificación de lo que propongas podrá pertenecer a un terreno o en el otro, pero no a los dos. Esa incompatibilidad muchas veces pasa inadvertida a personas de buena voluntad, que sin embargo toman fragmentos de discursos corrientes, porque les suenan bien . Personas que pueden decir, por ejemplo, que no hay naturaleza humana sino que todo son constructos culturales; y el mismo día, sostener que todas las personas somos iguales, no en virtud de un balance de poder “de hecho”, que mañana puede ser otro; sino porque es así, por naturaleza.


Imagen: www.spacetimestudios.com

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