De yonki del dinero a yonki de la verdad

Reconozco que he vivido con mucha frustración y rabia todo lo que estaba sucediendo en la trama de corrupción de Valencia, pero ahora simpatizo inmensamente con uno de los “ex corruptos”. Marcos Benavent cuenta con mi más sincera simpatía y perdón.

Estudiando el caso de Marcos Benavent, me quedo impactado ante la similitud con el caso de Zaqueo.

Zaqueo era un recaudador de impuestos corrupto que robaba a los pobres utilizando su poder fiscal. Exactamente lo mismo que hacía Marcos Benavent, exgerente de la empresa pública de la Diputación Valenciana.

Tanto Zaqueo como Benavent tuvieron la valentía de ser conscientes de su propia basura, del daño que generaban y de su impotencia para cambiar. Incluso cuando todavía robaban a manos llenas, ya estaban más cerca de la verdad que muchos de nosotros.

Por eso, algunas de las personas que se han hecho famosas por su corrupción, a las que criticamos con toda nuestra rabia, están más cerca de Dios y de la verdad que nosotros mismos. Porque no hay otra Verdad que reconocer nuestra impotencia, nuestra vulnerabilidad y nuestra propia corrupción. Ellos lo tienen más fácil que nadie porque vayan donde vayan se les está recordando la verdad de lo que son. Y al final pueden terminar por aceptarla. Cuando lo hacen, solo les quedan dos alternativas: desesperarse por su incapacidad para cambiar o abrazarse a Dios y pedirle ayuda.

Todos los terroristas, etarras, corruptos, ladrones, maltratadores, vagabundos, violadores, yonkis, traficantes y pederastas que son perseguidos por la sociedad y por la justicia están a un paso de Dios y de la Verdad. Lo tienen todo a favor porque tienen fácil reconocer su propia basura mientras que nosotros, en nuestra “falsa justicia”, nos alejamos…

Pero volvamos a Benavent y a su similitud con el caso de Zaqueo.

Esto es lo que dice Zaqueo tras cenar con Jesús: “Señor, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo. Y si he robado algo, devolveré cuatro veces esa cantidad”

Estas son las declaraciones de Benavent: “Soy culpable de mis acciones. Era un yonki del dinero. He vivido en la inconsciencia. Voy a intentar reponer todo lo que he robado y asumir la pena que me sea impuesta”.

Benavent irá a la cárcel, pero allí estará más libre que cualquiera de nosotros. Ha conocido la inmensa libertad que llega tras abrazar la Verdad y en la cárcel será luz en mitad de la gran oscuridad.

Declaraciones de Benavent:

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