Un gran asteroide de platino golpea la Tierra

Justo hace un mes. El 19 de julio de 2015 pasó cerca de la Tierra el Asteroide clasificado como 2011-UW-158, de 500 metros de ancho. Recientemente descubierto, ha asombrado porque está formado por materiales preciosos, principalmente platino. The Business Insider ha calculado que el valor económico del Meteorito de Platino superaría los 5,5 billones de dólares. Aunque pasó a una distancia de seis veces la distancia entre la Luna y la Tierra, hay a quien le gusta sentir cierta amenaza. Pero me pregunto, ¿necesitamos de un meteorito de platino para sentirnos amenazados por el choque de tal riqueza contra la Tierra?

Puede que haya quien piense que merecería la pena atraer de algún modo al meteorito y que chocara contra algún desierto u océano. Las pérdidas naturales serían sobradamente compensadas por tal cantidad de platino en los mercados financieros. La riqueza de la explotación de tal gigantesca piedra preciosa superaría mucho las incomodidades medioambientales y las temporales pérdidas de fauna. De hecho, esa lógica ya justifica la destrucción de océanos, masas forestales y especies alrededor de todo el mundo. Quien piensa así no son monstruos ni locos sino que están sentados en los consejos de administración de algunas de las multinacionales con puestos más altos en los rankings. Pero es cierto que, visto así, nos parecen extraterrestres.

Que vaya a chocar un meteorito de platino parece ciencia ficción, pero no es así: ya ocurre. Pasó y sigue pasando. La Humanidad hemos fabricado un satélite en el que hemos acumulado riquezas sin límite y ese satélite ha impactado contra la Tierra, causando daños irreparables y amenaza el clima de todo el planeta. Bien: no es un satélite sino que es un enorme territorio del mundo que vive por encima de sus posibilidades, extrae riquezas del resto del planeta y las acumula en sus dedos, bolsillos y cajas fuertes. Pero son tan exteriores y lejanos al resto de la gente que ese mundo de ricos parece un satélite ajeno; los ricos son otro planeta. De hecho, para la gran mayoría de la Humanidad es más difícil alcanzarles que para los astronautas llegar a la Luna. Es más probable que otro astronauta llegue a la Luna a que un niño de las favelas brasileñas se forme en Harvard. Los ricos y compulsivos consumidores del planeta forman un enorme meteorito que ha golpeado el planeta y amenazan con hacerlo una y otra vez hasta destruirlo. ¿Cuál es el impacto de un meteorito? Rompe un trozo de la Tierra y extiende una cobertura de partículas que cambia el clima del planeta. Caramba, ¡qué casualidad!

Hemos visto en las películas de catástrofes que cuando un meteorito amenaza con el Armaggedon, la Humanidad entera se moviliza, las más brillantes mentes se ponen a la búsqueda de soluciones que parecían imposibles, se ponen todos los recursos a disposición de la misión, todas las personas se unen en hacer posible la salvación, todos los gobiernos se alían y todo se deja en segunda posición ante tal prioridad. La mala suerte de la amenaza medioambiental que sufrimos es que explota desde dentro del planeta y no procede del exterior. Quizás de esa manera la gente se movilizaría masivamente de una vez.

Quizás tenemos que dejar de ver al cielo y mirar de una vez la Tierra. Si hasta Dios se encarnó en Tierra, ¿por qué no nosotros? ¿O quizás nos gusta la fantasía de sentirnos fuera del planeta?

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