Un abrazo y dos preguntas

Hoy, día 7 de enero, casi como un regalo de Reyes, el cuadro de Juan Genovés “El abrazo” ha sido trasladado desde el Centro de Arte Museo Reina Sofía al Congreso de los Diputados. Se trata de una cesión por un periodo de tres años renovable, según decidió el Real Patronato del Museo el pasado 24 de noviembre de 2015. Vaya por delante decir que me parece muy bien la decisión.  Quiero, eso sí, compartir algunas reflexiones en torno a dos cuestiones: ¿dónde y por qué?

En primer lugar, me pregunto cuál es el mejor sitio para esta pintura, verdadero icono simbólico de la Transición. Se me ocurren cuatro opciones. La primera, el Museo donde ha estado hasta ahora. Hay allí otros dos lienzos del autor (“La puerta”, de 1966, y “Gente corriendo”, de 1975). Un museo es un sitio noble, no está mal. Lo malo es que parece convertir la pieza de arte en un objeto muerto, que sólo debemos mirar, que no moviliza. Lo peor sería que esté escondido en un sótano, como también ha ocurrido. La segunda opción es el Congreso de los Diputados, que es también un lugar solemne; es la sede visible de la soberanía nacional, que reside en el pueblo. El propio Genovés decía: “el cuadro ya no me pertenece. Su imagen pertenece ahora a todo el mundo. Lo que está claro es que la pintura en cuestión se convierte en un símbolo para toda España”. El Congreso, por tanto, es un buen sitio.

Pero hay más. La tercera posibilidad es la calle. De hecho, de “El abrazo” hay dos versiones. Una en pintura, que es la que estamos comentando. Pero hay otra obra, con el mismo título y realizada por el mismo autor: una escultura en bronce sobre pedestal de piedra, situada en la plaza de Antón Martín (Madrid), desde el año 2003. Es un homenaje a los abogados laboralistas asesinados en Atocha, en 1977. Y aquí está la cuarta posibilidad de ubicación: el despacho, el lugar de trabajo. En realidad, “El abrazo” se hizo popular no como pintura al óleo, sino como cartel impreso, con 25.000 copias en su tirada inicial. Uno de esos carteles estaba en la pared del despacho de los abogados, en la calle Atocha nº 55, y quedó manchado de sangre el día de la matanza, el 24 de enero de 1977.

Con esto, puedo ya abordar la segunda cuestión que planteaba al principio: ¿cuál es el significado de este cuadro?  Ya se ha dicho que “El Abrazo” se ha convertido en un símbolo de la Transición. No hay que olvidar que el título original de la obra era “Amnistía” y, por tanto, alude a la historia de represión, exilio y cárcel vivida durante la dictadura. Alude también a la anhelada y necesaria reconciliación que supo impulsar la Transición democrática. ¿Es esto una pieza de museo, un monumento del pasado, una realidad puramente formal?

¿O es, más bien, un ejemplo de lo que debe ser nuestra praxis cotidiana? Creo que “El abrazo” puede iluminar nuestras relaciones en la calle y en las plazas. También puede impulsar nuestro esfuerzo sostenido y nuestro compromiso en los puestos de trabajo, como un despacho de abogados, como un despacho de pan, como lo que sea. ¿Viviremos el abrazo con los refugiados que mueren a las puertas de Europa? ¿Viviremos el abrazo en momentos de disenso, conflicto y ruptura? ¿Viviremos el abrazo humanizando las masas anónimas y excluidas de la gran ciudad? Es decir, ¿dejaremos “El abrazo” en las salas de un museo o de un edificio noble o, además de ello, lo llevaremos a la calle y a nuestro trabajo cotidiano? ¿Será un cuadro muerto o un símbolo vivo?

Fotografía tomada del Museo Reina Sofía

2 Comentarios

  1. Yo creo que sí ayudará a los diputados. Además, es nueva legislatura y bastante renovada. Entre otras cosas, hay un cambio generacional: muchos de los actuales representantes no vivieron ya la Transición. En cuanto al abrazo de la mujer en la parte derecha, quiero ser optimista: abrazo al futuro, a los encuentros-por-venir, a las sorpresas de la vida, a los rostros aún desconocidos, a las nuevas oportunidades…

  2. ¿Piensas, Daniel, q les servirá de reflexión a nuestros representantes en el Congreso? Nunca, como ahora, fue tan oportuno el símbolo del abrazo!
    Se aprecia una mujer con los brazos extendidos al … ¿futuro, como dice J Genovés, o a la nada, como teme mi pesimismo?

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