El equipo de fútbol de Portugal ha ganado la Eurocopa, tras derrotar a Francia, la anfitriona y favorita. Con un gol de Eder en el minuto 108, ya en la prórroga, Portugal entra en la historia, pues es el primer trofeo internacional que logra su selección de fútbol. Felicidades. Quiero hacer unas cuantas reflexiones y extraer algunas lecciones de este hecho.

[1] Mejor con once. Decía Helenio Herrera, un clásico entrenador de la segunda mitad del siglo XX, que “se juega mejor con 10 que con 11”. Pues bien: la final de Portugal-Francia se recordará porque la gran estrella de Portugal, Cristiano Ronaldo, se lesionó al inicio del partido. Montando un numerito de lágrimas desconsoladas, tuvo que abandonar el terreno de juego. Parecía que se hundía el mundo para Portugal, pero a partir de ahí empezó a jugar mejor: más compacto, mejor situado, con ideas más claras y mayor solidaridad. Parece que si está Ronaldo, juegan 10+1, todos pendientes de CR7; sin él, juegan once. Y al fútbol se juega mejor con once. También en la vida jugamos mejor en equipo, solidariamente.

[2] Dar de sí lo mejor. Se puede pensar que una discreta Portugal ha ganado una discreta Eurocopa. Pero la alegría no se la quitará nadie. Y aquí juega un papel vital el seleccionador, el veterano y discreto Fernando Santos. Ordenó el equipo, le dio cohesión, minimizó sus debilidades, maximizó sus posibilidades, fue ganando tiempo, esperó su momento, hizo los cambios adecuados en sistema de juego y en jugadores… y acabó ganando. Logró sacar lo mejor que ese equipo tenía dentro. Portugal ganó su primera Eurocopa y allí estaba un gran entrenador… que no es José Mourinho. En el fútbol, y en la vida, la discreción tiene un mérito. No se trata de parecer mejores, sino de dar de sí lo mejor de cada uno y del conjunto.

[3] No por goleada. Una paradoja de esta Eurocopa es que Portugal, la campeona, solo ha conseguido ganar un partido en los 90 minutos reglamentarios (la semifinal contra Gales). Ciertamente ha tenido suerte, al caer en el cuadro fácil de la competición. Pero ha sabido pelear hasta el final. Como decía Johann Cruyff, “es todo muy sencillo: si marcas uno más que tu oponente, ganas”. Parece más bonito y divertido ganar por goleada, pero la verdad es que la mayoría de las veces (en el fútbol y en la vida) la cosa no es tan fácil. Hay que arañar la victoria, que resulta muchas veces ajustada, siempre trabajosa y, con frecuencia, se estira hasta la prórroga.

Solidaridad grupal, autosuperación y aguante. He ahí tres lecciones que la victoria de Portugal nos ofrece, para el fútbol y para la vida. Quizá de este modo podemos entrar en esta nueva etapa, tras la época dorada de la selección española y su tiquitaca. Los estilos futbolísticos pueden ser distintos, pero la sabiduría de la vida tiene claves comunes.

Os dejo con este detalle de calidad humana: un chavalín portugués consolando a un aficionado francés https://twitter.com/101greatgoals/status/752391213676916737


Fotografía tomada de: http://depor.com/futbol-internacional/portugal-celebracion-seleccion-que-hizo-historia-eurocopa-1075403/6