La posibilidad de producir organismos vivos modificados genéticamente gracias a la intervención humana (transgénicos), si bien no es nueva en la historia de la humanidad, presenta unos desafíos específicos dadas sus potencialidades actuales debido al desarrollo en las últimas décadas de la biotecnología. Trataremos de algunos de esos desafíos específicos, y en particular en el ámbito agrícola, al hilo de las reflexiones de la encíclica Laudato si´.

De entrada, me parece que lo más valioso de las reflexiones que aporta, es que sitúa la comprensión de esta posibilidad tecnológica superando el habitual abordaje abstracto de toda tecnología, que la presenta en sí misma como moralmente neutra, y después cabría la posibilidad de hacer un uso correcto o incorrecto. Frente al mismo, lo enmarca en el proceso cultural moderno y en el conjunto de poderes en los que se sitúa y desarrolla esta tecnología.  Así, reconoce que la “biotecnología, la informática, el cono­cimiento de nuestro propio ADN y otras capaci­dades que hemos adquirido nos dan un tremen­do poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo ente­ro” (LS, 104).

Por ello, el horizonte ético de la evaluación de esta tecnología se sitúa atendiendo al impacto real para el conjunto de la humanidad, y si permite su continuidad equilibrada, sociodiversa e integrada sosteniblemente en el conjunto natural. O si por el contrario, sirve principalmente a los intereses económicos de las empresas que se benefician del proceso de industrialización de la producción agropecuaria a escala mundial, despojando del control social, económico, político, cultural y ecológico a las respectivas comunidades. Por ello, la pregunta es si ayuda a la sostenibilidad de los pueblos de la Tierra y a la correcta inserción de sus prácticas productivas en el conjunto de la realidad natural.

En este sentido, no partimos de una simple neutralidad, sino que su propio desarrollo está hoy enmarcado y condicionado por unas relaciones de poder que se sirven del desarrollo biotecnológico (y lo impulsan) para dominar en el mercado de la producción agropecuaria mundial y en la eliminación de otras formas de vida y de producción tradicionales, generando el sometiendo de las comunidades locales, con la pérdida del control de su propio proceso de desarrollo social, con implicaciones no sólo económicas, sino también sociales, políticas, culturales, religiosas y ecológicas. Apuntemos ahora las tres primeras.

Implicaciones económicas. El uso de semillas modificadas genéticas por la agroindustria ha provocado un crecimiento económico, lo cual genera una cierta eficiencia productiva pero está desvinculada de la sostenibilidad de conjunto de actores económicos tradicionales. Por ello ha producido a su vez, la progresiva desaparición de los actores económicos tradicionales, y la concentración de tierras en pocas manos (cf. LS 134).

Implicaciones sociales. El efecto social de este proceso es la generación de una población sobrante y dependiente. Por un lado, hay una población que ya “no cabe” en el sistema agropecuario, que tiene que migrar luchando por la subsistencia en “miserables asentamientos urbanos”. Por otro, parte de la población originaria, pasan de ser independientes económicamente mediante la conservación de las semillas para la siembra, a depender de los oligopolios que controlan el mercado de la semillas por medio de patentes biotecnológicas, que en muchos casos, se consiguen gracias a la apropiación y manipulación de las variedades tradicionales (cf. LS 134).

Implicaciones políticas. El cambio en las reglas de producción y de tenencia de la tierra, se produce de modo impuesto a las poblaciones locales. La introducción de semillas modificadas genéticamente a escala nacional o regional se da sin debate, conocimiento y participación de las comunidades rurales afectadas (cf. LS 135).

Imagen: http://agroecologiavenezuela.blogspot.com.es/2010/06/la-herencia-de-la-revolucion-verde-el.html