“Tik, Tik, Tik” … la respuesta al significado de estas letras os la entrego al final . Mientras tanto os ofrezco relatos de varios  colectivos vulnerables con los que me he encontrado en un reciente visita a la República Dominicana : Los desnacionalizados ( apátridas) los menores en riesgo y las mujeres. Y los de aquellos que les defienden, Sus gritos llegan al cielo . Ojala también llegaran a la tierra

1.- Imagina que el país donde naciste un día te dice que ya no perteneces a él. Te quita tus documentos de identidad por tu color de piel, tus apellidos o la nacionalidad de tus padres. Esto pasa con los dominicanos y dominicanas de ascendencia haitiana. Desde el 2007, el Estado dominicano ha negado la renovación de documentos de identidad a miles de personas por estas razones.

Por ejemplo Rosa Iris Diendomi, una joven y entusiasta abogada, que lucha por los derechos de su comunidad. A ella la trajo hace poco Entreculturas y su testimonio removió muchas conciencias . Una gran amenaza se cierne ante ella y muchas otras personas en su situación. Ya no tiene derecho a llamar hogar la tierra que los vio nacer. Sus documentos son confiscados, pueden detenerlos por no contar con pruebas de identidad y se enfrentan al riesgo de ser deportados.

Haciendo frente a muchas amenazas que por resumirlas en una sola la describiremos en la que recibió la madre de Rosa Iris  el 24 de octubre del 2016, mientras esperaba el transporte público. Una persona no identificada se acercó a ella, hablando sobre la lucha que Diendomi lleva desde el Movimiento Reconocido que lucha por los derechos de las personas nacidas en Republica Dominicana , de origen haitiano. El desconocido terminando sus halagos, le hizo la advertencia de que: “Aconseje su hija para que un día no la encuentre con la boca llena de hormigas”.

Como Rosa Iris a día de hoy más de 200.000 dominicanos han perdido su nacionalidad de manera retroactiva.

2.- Menores y mujeres : Oir desde voces infantiles o desde mujeres maltratadas  sus experiencias desgarradoras  solo puede ser asumible desde la conciencia cada vez más clara que no basta con la compasión. Que esta nos debe llevar a la indignación manifiesta. Y desde  ella al compromiso activo y “enredado” .  Solo así es soportable oir las narraciones, entre ingenuas y dolorosas de los niños  de la calle en Santiago de los Caballeros, por ejemplo,   que son vendidos al mejor postor para satisfacciones sexuales y  que descubrían lo que era un simple cepillo de dientes en el Hogar de acogida o  lo que suponía  dormir en una cama sin miedo .

Y  emocionarte con la historia uno de los muchos niños  que solo cruzan la frontera que separa Haití de Dominicana para conseguir comida. Mario Serrano, compañero jesuita y luchador incansable por la dignidad de los niños de la calle me contaba la historia de  un niño que había venido a trabajar en el campo y estaba sentado esperando a su patrón. “Este  no acudió a pagarle. Le di comida, zumo, panes… y esa misma noche cerrada, sin nada de luz, volvió a cruzar la frontera solo para llevarle la comida a su abuela».O escuchar y acompañar en  hogares eclesiales los  desgarros   de mujeres victimas de explotación sexual  que enseñan a dar los primeros pasos a sus hijos recién nacidos en techo seguro. El Hogar que visitábamos apoyado por las Caritas española y colombiana lo llevan unas monjas sanjuanistas,  una de tantas congregaciones de monjas que  siempre están en primer plano de la entrega  ( ¡ siempre ¡ )  . Y es que el embarazo infantil forzado es otro de los problemas de derechos humanos y de salud pública que siguen afectando a la sociedad dominicana. Nos referimos a embarazos que se producen por abuso y violación sexual de niñas entre 10 y 14 años. Generalmente estos son causados por estupro e incesto practicado por algún familiar o relacionado con la familia. En el país se estima que 2 de cada 100 adolescentes menores de 15 años son madres o han estado embarazadas y casi la mitad (46%) de los partos en estas adolescentes tienen lugar por cesáreas.

c) Los pobres que defienden a los pobres : Hemos sido informados también ( cfr Informe 2016 sobre Derechos  humanso en Republica Dominicana)  sobre  la  vulnerabilidad de los defensores y defensoras de derechos humanos, dominicanos y dominicanas autóctonos y de ascendencia haitiana y otros grupos. Continúan siendo marginados y segregados de los espacios de poder y toma de decisiones, para que no puedan ejercer libremente los derechos reconocidos por la Constitución y las demás leyes del país. Ahora especialmente luchadores por  la concesión de nacionalidad a los haitianos que llevan muchos tiempo en Republica Dominicana

Nos hablaron de Genaro Rincón Mieses que el  pasado 25 de septiembre,de noche , mientras regresaba a casa fue agredido primero verbalmente y luego físicamente, por varios hombres, cuestionándole el “delito”  de defensa que realiza para los dominicanos de ascendencia haitiana.  Fue  golpeado en la cabeza con bloques de concreto, … en la boca, en las costillas, en el pecho, brazos y manos… Sin piedad. Mientras lanzaban improperios en contra de los nacionales haitianos y sus familias y lo señalaban como su defensor, y “que como  era igual que ellos, debían matarlo”. Mientras la autoridades miraban para otro lado

Nos hemos acercado, en la frontera entre Republica Domicana y Haiti con los ojos del alma, a algo muy repetido y constatado. Gracias entre otros muchos a un ángel de la guarda compañero y guia fiel llamado Pedro Cano hemos visto lo insoportable e  inadmisible que nos resulta comprobar  ( y que llega hasta romper hasta las fibras más sensibles de nuestro propio corazón ) la herida que grita  crecientemente  de mucha gente, de muchos grupos de la movilidad humana, especialmente cuando desde comportamientos machistas vulneramos la dignidad integral de mujeres o desde la arrogancia y la violencia  lo hacemos con migrantes, niños etc que además de ser niños y/o mujeres son… pobres

Hemos visitado barrios y parroquias de emigrantes haitianos en Santo Domingo, Dajubon, etc . Y hemos llorado de impotencia solo enjugadas al oir sus cantos de esperanza. Hemos sido testigos avergonzados de sus deseos de organizarse y defenderse – sin medios algunos – en los barrios sin luz, inmundos por la basura no recogida, golpeados y victimas de todo tipo de trata, laboral, sexual, psicológica,

Y durante varios días hemos sido testigos de cómo se cose una red – la Red Clamor   – entre las instituciones, y organizaciones de Iglesia Y para que no fuera todo papel mojado, la tinta la escribimos desde la experiencia en la frontera con Haiti que la delimita el rio Masacre  de cuyo nombre existe la creencia que alude a la masacre del Perejil ( hablaban de 35.000 asesinados) ordenada en 1937 por el dictador de  la República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo. Alli, Solidaridad Fronteriza de los jesuitas y otras asociaciones son voz que clama en el desierto  y que se va haciendo un CLAMOR que gritamos  y gritaremos algún día ,en verdad, todos juntos .

¡ Es hermoso ver como muchos hombres y mujeres trabajan por contribuir a recuperar con la fuerza del poder de las organizaciones,  la dignidad de los pobres, elevar el nivel de vida, apoyados en los valores de Fe, de la  Justicia y de la cultura . Es hermoso  ver nacer y casi hasta bautizar a una criatura eclesial envuelta en los deseos trabados de como coordinarse mejor , comunicarse mejor , formarse mejor , hacer mejor y más eficaz la incidencia.

Escuchando tanta vida y tantos deseos de coordinarse y trabajar en común – como la Iglesia española también quiere en la Red intercelesial “Migrantes con derechos”  – me venía a la memoria aquello recogí de Eduardo Galeano :

“En el verano de 1972, Carlos Lenkersdorf escuchó esta palabra por primera vez.Había sido invitado a una asamblea de los indios tzeltales, y no entendía nada. Él no conocía la lengua y la discusión, muy animada, le sonaba como lluvia loca.

La palabra tik atravesaba esa lluvia. Todos la decían y la repetían, tik, tik, tik, y su repiqueteo se imponía en el torrente de voces. Era una asamblea en clave de tik.

Carlos había andado mucho mundo, y sabía que la palabra “yo” es la que más se usa en todos los idiomas. Tik, la palabra que brilla en el centro de los decires y los vivires de estas comunidades mayas, significa nosotros”.

Pues eso. Allá y acá: ¡ Nosotros ¡

(Trailer del documental “Vidas en transito” , filmado desde el punto de vista de la joven abogada Rosa Iris, a quien sigue un equipo a lo largo de un año en su lucha por los derechos de su comunidad)