Tierra

“Me asusta este silencio cuando la tierra nos grita. Me dirijo a Uds, abuelos, padres, madres e hijos, de una manera respetuosa pero desesperada. Angustiada y triste por lo que está sucediendo en nuestro pueblo querido de Tepoztlán a propósito de la ampliación de la autopista en este pequeño pueblo del Estado de Morelos, en México. Un lugar místico por sus leyendas y sus tradiciones que aún se respetan por los mismos habitantes. Eso, el silencio de todos cuando la tierra grita, me preocupa tanto como cuando alguien de mi familia se enferma…”

Así comenzaba uno de los miles de pronunciamientos que estos días se están recordando ante la celebración del día II Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 

Me asusta este silencio, cuando la tierra grita y grita. Y a su grito se une el de los empobrecidos de la tierra a quienes se la roban. Pero no siempre será así, porque los gritos despertarán las conciencias y pasaremos de compasión a la indignación. Y “cuando tenga la tierra, le pondré la luna en el bolsillo y saldré a pasear. Con los árboles y el silencio. Y los hombres y las mujeres conmigo”. Como canta Mercedes Sosa.

La tierra y el hombre en comunión fraterna aúnan sus gritos porque un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios, como nos recuerda Francisco, el de nuestro siglo, aunando sus esfuerzos a través del tiempo y de la historia con los del santo de Asís nueve siglos atrás. Y así se unen a los de tantos y tantos hombres y mujeres que a lo largo de la historia han guerreado en esta tierra en defensa de sus recursos naturales. O sea: en defensa de su identidad con la naturaleza. Porque “cuando se maltrata a la naturaleza se maltrata también a los seres humanos”, como sigue diciendo Francisco .

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Si pudiera destacar alguna de entre las muchas disonancias que provoca el maltrato de la creación querría hoy hacerlo con el de las migraciones por causas ecológicas. Uno en ello, los dos aspectos de una perfecta ecuación: “los derechos humanos y los derechos de la naturaleza son dos nombres de la misma dignidad” (Eduardo Galeano) .

Una persona cada segundo – cada segundo, que se dice pronto, es decir ¡ya¡ – de los 26.4 millones de personas de la media anual de migrantes ambientales desde 2008, forma parte de esta marea ingente desprotegida, incluso legalmente, y abandonada que vaga errante por el mundo a causa de las migraciones forzadas por desastres naturales, humanos y políticos en nuestra querida tierra. Sin sentir que sus pies pisan terreno propio. Y esperando a cantar cuando puedan poseer estable y pacíficamente un lugar en el planeta y jurar a las semillas que “cuando tengan la tierra, la vida será un dulce racimo y en el mar de las uvas, nuestro vino cantaré” que también dice Mercedes Sosa.

Y además se observa una tendencia al alza, ya que la probabilidad de verse forzado a emigrar por un desastre natural ha aumentado en un 60% en los últimos 40 años (según modelos que ya incorporan el cambio demográfico).

Que sí. ¡Que si escuchamos «tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres» (Laudato Sí) escucharemos no el idílico trinar de los pájaros sino al coro de las clásicas tragedias griegas– voz colectiva o eco de la conciencia del pueblo-. Ese coro que solo en 2014, estaba formado por 19.3 millones de personas de 100 países diferentes que se vieron obligadas a desplazarse a causa de desastres naturales.Y con muchos candidatos más: se estima que solo a causa del calentamiento global y otras heridas humanas a la dinámica del clima, más de 200 millones de personas podrán verse afectadas a mediados de este siglo. Y para nuestra vergüenza, de entre las ironías que rodean el fenómeno del cambio climático, destacan sus asimétricas consecuencias: los países más pobres, los que menos emisiones de gases de efecto invernadero han emitido, son los más afectados. El 90% de los desplazamientos se producirá en los países menos desarrollados dando lugar, en las próximas décadas, a nueva situación de emergencia humanitaria.

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Falta un marco jurídico internacional para este tipo de migrante que produce el cambio climático y hace falta un mayor interés y sensibilidad por parte de una comunidad internacional que, según la OIM, está respondiendo a este desafío con «la política del avestruz». Aunque a estos desplazados muchas veces se les denomina «refugiados climáticos» lo cierto es que, lejos de ostentar el estatus de «refugiados», actualmente viven en un limbo legislativo. Si atendemos el corpus jurídico vigente, éste es un problema que no existe para la sorda comunidad internacional. Esto significa que no reciben ayudas económicas ni puede acceder a alimentos, refugios, escuelas u hospitales a no ser que se vean desplazadas a causa de fenómenos metereológicos extremos como, por ejemplo, el terremoto que asoló Haití. La falta de un convenio internacional les convierte en los parias del calentamiento global. Como a los afectados por la sequía en Senegal, o por las inundaciones en Brasil, etc. De hecho, ACNUR calcula que entre 250 y 1.000 millones de personas de todo del mundo perderán sus casas o se verán forzadas a mudarse de territorio y hasta de país en los próximos 50 años.

Los ejemplos de refugiados climáticos o ambientales son muchos: personas que han tenido que abandonar sus casas en Tuvalu (un archipiélago del Pacífico) por la subida del nivel de las aguas; en Senegal, debido a la sequía; en Mozambique, por las inundaciones; en Bangladesh…

hqdefaultLamentablemente, hay una general indiferencia ante estas tragedias, que suceden ahora mismo en distintas partes del mundo. ”La falta de reacciones ante estos dramas de nuestros hermanos y hermanas es un signo de la pérdida de aquel sentido de responsabilidad por nuestros semejantes sobre el cual se funda toda sociedad civil” escribió Francisco en la Laudato Sii (LS, 25). De ahí que haya organizaciones que exijan que los países que provocan más impacto medioambiental sufraguen los gastos derivados de sus efectos. Entre estas partidas se situarían las destinadas a los migrantes forzosos por razones climáticas. Algo de esto escribí en el articulo “El Sr.Teitiota y su familia (migraciones y cambio climático)”. Ejemplos que se podrían ampliar con los de sus países vecinos porque son muchos los que hablan de los riesgos que supone el calentamiento global, pero no todos los perciben como una amenaza real y tangible. Sin embargo, para miles de habitantes de archipiélagos como el citado Kiribati y Vanuatu, o las Maldivas, las consecuencias de este proceso ya se dejan sentir. Año tras año, tienen que vivir con la idea de que pronto sus países se hundirán por completo. 
“Si no se hace nada, Kiribati se hundirá en el océano. Para 2030 empezaremos a desaparecer. Nuestra existencia terminará en etapas. Primero, las capas de agua dulce serán destruidas. Los árboles del pan, el taro… el agua salada los matará”, afirmó en 2013 el presidente de Kiribati, Anote Tong, en declaraciones al semanario ‘Businessweek’.  En opinión de Tong, los países con altos niveles de emisión de gases de efecto invernadero son los que tienen la culpa de la actual situación de su país. “Las personas se preocupan por lo que les afecta. No se preocupan por las cosas que no sienten”, dijo.
Pero su grito airado no va a hacer que EE.UU. y China, por ejemplo, dejen de quemar carbón.
Si no escuchan el grito de los hombres, no van a escuchar los gritos de la tierra… Hasta que veamos a la tierra como la ven las culturas indígenas: la ven desde adentro. Viendo la tierra, me veo a mí mismo. Lo que contra ella hago, está hecho contra mí. Decían Galeano, el Papa y mucha gente más. “En la tierra me encuentro, mis piernas son también el camino que las anda”.

Y si el grito humano y divino se silencia, se oirán los gritos de las piedras.

4 Comentarios

  1. Gracias José Luis por recordarnos que el cambio climático y los desastres naturales son causa de migración y refugio, y que el riesgo v a aumentar en los próximos años.
    ACNUR ya lo recoge entre sus causas ( te adjunto el párrafo donde lo hace), pero, efectivamente, aún la comunidad internacional no lo tiene metabolizado, y com tal se carecen de soluciones al mismo nivel que las que se proporcionan a otros refugiados, esperemos que poco a poco y con voces como la tuya que ayuden a sensibilizar sobre estos hechos, pronto se consiga.
    Saludos desde Budaest

    Ramón de Marcos

    P.D.

    Cambio climático y desastres naturales
    Los desastres naturales provocados por el cambio climático, ya sean de impacto repentino, como las inundaciones o los terremotos, o de impacto lento, como las sequías o los efectos del aumento del nivel de los océanos, pueden ser causa de desplazamiento y, en determinadas circunstancias, exponer a las personas al riesgo de apatridia.
    El cambio climático está actuando como un multiplicador de las amenazas y vulnerabilidades existentes y empeorará la situación en aquellas partes del mundo que ya sufren altos niveles de presión sobre los medios de vida, la seguridad alimentaria y la disponibilidad de recursos.
    Más de 30 millones de personas se vieron obligadas a desplazarse durante el 2012 a consecuencia de desastres naturales y esta tendencia podría intensificarse en la medida que los efectos del cambio climático se profundicen. Los cálculos actuales del número de personas que se verán obligadas a desplazarse por el cambio climático y la degradación del medio ambiente para el año 2050 van de 25 millones a mil millones.

  2. Esta es una realidad; nos hemos convertido a nosotros mismos en los propietarios de éste planeta, que no nos pertenece, y que se nos ha dado para cuidarlo y mimarlo. El bienestar se ha antepuesto a la esencia del hombre ligado y unido a su tierra, esencia de su ser como parte de la hermosa creación. ¿Qué podemos hacer en nuestro entorno? Quizá yo debería ser la primera en ponerme manos a la obra y dejar de contaminar el preciado aire utilizando menos mi coche……

  3. Esta es una realidad; nos hemos convertido a nosotros mismos en los propietarios de éste planeta, que no nos pertenece, y que se nos ha dado para cuidarlo y mimarlo. El bienestar se ha antepuesto a la esencia del hombre ligado y unido a su tierra, esencia de su ser como parte de la hermosa creación. ¿Qué podemos hacer en nuestro entorno? Quizá yo debería ser la primera en ponerme manos a la obra y dejar de contaminar el preciado aire utilizando menos mi coche…… E

  4. Es un tema clave el que has tocado. Detrás de las “causas medioambientales” que empujan a millones de personas a salir de sus casas hay un modelo económico depredador. Nada es casual

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