La tesis del martillo

martillo

A la juventud española se le ha prometido la realización por el consumo a base de mensajes comerciales que proyectan su ser y su valer sobre el tener. Pero a esa misma juventud se le imposibilita acceder al medio de consumo por excelencia, que es el empleo (55,5% de desempleo juvenil en España, según Eurostat 2014).

De hecho, no cualquier empleo, sino un empleo estable, porque solo con él pueden hacerse los planes jóvenes que más importan a la sociedad: no dónde pasar las vacaciones o qué móvil comprar, sino con quién casarse y formar una familia. ¿Cómo puede emprenderse semejante proyecto de vida sin empleo o con un empleo precario y saltarín?

La sección ‘España’ del nº6 del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, detecta un 93,2% de empleo temporal entre los jóvenes de 16 a 29 años. De esa cifra, más de 59% son empleos eventuales, interinatos o prácticas. No sorprenderá entonces que “en el segundo trimestre de 2014, tan sólo el 22,1% de los y las menores de 30 años de España han logrado la independencia residencial”, como empieza diciendo la misma fuente.

Si señalas un camino a la persona, y a continuación levantas un muro ante ella en ese mismo camino, ¿te extrañará que el sujeto la emprenda a martillazos con el muro? No es lo más lógico, pensará sobre todo quien tiene trabajo y familia: al fin uno puede quedar sepultado entre los cascotes, o estos ser más difíciles todavía de saltar que el muro original. Pero para quien no tiene mucho que perder…

Lo cierto es que la economía española no consigue crear empleo formal para un cuarto de sus trabajadores, incluyendo la mitad de sus jóvenes. Y cuando hay empleo, todavía este es temporal para el 90% de los menores de 30 años, que deberían estar comenzando un curso sólido en la vida, ver abrirse horizontes ante ellos en vez de cerrarse.

Cifras griegas. Pero no somos Grecia: no hemos quebrado, sido rescatados ni intervenidos. ¿De veras no hay nada que reformar en nuestra economía, más que disminuir la remuneración real y la estabilidad del trabajo a ver si las empresas se ablandan y crean empleos de aquella calidad para nuestros jóvenes? ¿No podremos siquiera aspirar al desempleo juvenil de Portugal (38,1%) o Italia (40,0%, siempre cifras de Eurostat), por poner gente que se nos parece mucho? ¿Está nuestra economía todavía peor organizada que las suyas?

A falta de verdaderos cambios estructurales, cada encuesta nos trae el ruido de los martillazos.

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Foto: https://www.flickr.com/photos/kaptainkobold/7107683067/

 

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