Tecnología mundialista

En muchos medios y áreas se nota la influencia del el evento futbolístico internacional por antonomasia, el mundial de fútbol. No iban a ser menos los medios tecnológicos y de cultura digital, así que les propongo curiosear de manera inocente cómo avanza la tecnología que se mueve alrededor del balón. Al que escribe, curioso y optimista compulsivo le gustaría creer que los 14 mil millones de dólares invertidos en infraestructuras, servicios, premios, y toda esta tecnología mundialista, tendrán alguna repercusión positiva en la mejora a corto plazo del devenir de la sociedad internacional, más allá del mero entretenimiento frente al televisor y para eclipsar las verdaderamente importantes noticias diarias o las portadas de la prensa del día siguiente.

Como en cualquier otro aspecto de la sociedad, el deporte, y por ende una cita tan mediática y seguida por los millones de personas que pueblan al menos los 32 países que se dan cita en esta fase final, están totalmente intrincados de tecnología. Ver y seguir en directo los partidos desde cualquier dispositivo, es algo que damos ya como normal. O consultar en tiempo real todo tipo de estadísticas parece lo esperable. Pero todo ello realmente, es gracias a tecnología que ha llegado en los últimos años al gran público, y que aplicada a otras áreas del conocimiento y de la sociedad forma parte de la actual revolución tecnológica, industrial y social. Veamos algunos ejemplos donde se aplican o se usan como test los últimos desarrollos.

Seguro que estas alturas, el que más o el que menos ha oído hablar o es ya un erudito de salón en temas como el VAR, el “ojo de halcón”, las retransmisiones en 4K (muy alta definición),  y las imágenes desde drones. Realmente toda esta tecnología lleva tiempo entre nosotros. El sistema de ayuda al arbitraje por imágenes de televisión, el famoso VAR, consiste en un sinfín de equipamiento multimedia de grabación de imágenes en alta definición y tomadas a muy alta velocidad, para poder pararlas en el instante perfecto y ampliarlas hasta tamaños que hace pocos años serían ciencia ficción .

El “ojo de halcón” o tecnología de  detección automática de goles, puede hacerse con cámaras con sistemas de reconocimiento visual que detectan si pasa o no el balón. Pero también con sensores electromagnéticos que detectan un dispositivo integrado en el balón para enviar por una serie de antenas una señal a una pulsera inteligente que lleva el árbitro y que vibra.

Todo esto funciona porque el balón no es ya un mero pedazo de cuero con aire en su interior. Ahora es un balón inteligente. Los nuevos diseños de balón de Adidas llevan incorporado un chip NFC, que puede comunicarse con muchos móviles del mercado que usan esta tecnología para detectar y comunicarse con dispositivos pequeños cercanos. Algo parecido a las tarjetas de pago que funcionan sin contacto, los sensores de seguridad de productos de una tienda, los móviles con los que se puede pagar acercándolos al TPV, etc. En definitiva, es un balón que puede proporcionar muchos datos.

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El mundial vive en la misma revolución tecnológica que el resto de la sociedad y que bien podría dar buenos frutos en la evolución tecnológica: la revolución de los datos. Porque esta fase final de la Copa del Mundo de la FIFA puede llegar a ser el Mundial de los datos. 

Si el reconocimiento facial en los estadios, no les resulta novedoso porque viene de años anteriores, sí puede serlo la existencia de unos nuevos carnets que la FIFA denomina “Fan ID”. Estos carnets identificativos llevan grabado un chip con la información personal y los permisos de entrada, tanto a Rusia sin visado, como a los recintos de las sedes donde se juegan los partidos para todos aquellos aficionados que hayan conseguido entradas para ellas. Estos identificadores permiten a la organización del campeonato identificar y trazar a los participantes durante su estancia en el país, porque no sólo sirven de entrada en las fronteras y a los recintos de juego y de recreo para fans, sino también para el uso del transporte público mientras dure el campeonato. Permitiendo localizar pero también estudiar los movimientos de los aficionados para diversos fines: seguridad, servicios, etc.

FIFA World Cup 2018 FAN ID
El FAN ID para el Mundial de Rusia 2018
Los propios cuerpos técnicos de las selecciones participantes disponen de un sistema de seguimiento de los jugadores y el balón desde una tablet, con lo que poder medir el rendimiento y la eficiencia de los jugadores en tiempo real para organizar sus tácticas. Tanto el balón como los jugadores, llevan un dispositivo electrónico que es detectado por los sensores instalados en el estadio. Posteriormente, mediante reconocimiento visual, una red de sensores y sistemas GPS, se localiza y monitoriza el partido en tiempo real para ofrecer estadísticas de todo tipo. No parece que a todos les haya sido útil dados los resultados sorprendentes que se están sucediendo. Esta tecnología es podría usarse por las fuerzas de seguridad y de rescate para monitorizar sus efectivos en situaciones de emergencia y para mejorar las apps existentes para nuestros dispositivos móviles.

Pero no sólo es interesante ver cómo un evento de este tipo genera cientos de Petabytes de datos a nivel interno, si no todo lo que genera y cómo se usa la información a su alrededor. Obviamente las grandes marcas aprovechan todos estos datos para los patrones de publicidad y consumo. Pero hay otro inmenso sector económico que despunta en estos eventos: las casas de apuestas. Ya no sirve la astrología, los pulpos o Los Simpson. Ahora lo que se llevan son la estadística y la minería de datos.

A nivel “macro” en las grandes casas de apuestas físicas o por internet, o a nivel “micro”, en las porras de los grupos de amigos o del trabajo, hay cientos de miles de personas jugando a ser pitonisos, y generando descabelladas estadísticas basadas en el big data y los algoritmos de minería de datos que publica la prensa online. ¿Podrá ayudarles la tecnología? A priori, si sólo escuchamos las noticias diarias, parece que no. Pero resulta que ahora todo un siglo de datos y estadísticas pueden consultarse ahora online y debería ser posible aprovecharlo, así que poco a poco va resultando que sí, en la mayoría de los casos. A las malas, siempre podrán perder un rato averiguando a qué jugador del Mundial se parecen.

Incluso, ahora que se puede procesar y acceder fácilmente a los datos históricos, es curioso  cruzar fecha y acontecimientos, y leer de qué extrañanas maneras ha estado intrincada la política internacional del siglo XX y ahora del XXI en la organización y el resultado de las selecciones participantes.

predicción
Predicción de posiciones en los grupos realizada por investigadores de la Universidad de Dortmund

Con todos estos datos, se diseñan, comprueban y afinan algoritmos de predicción, donde se mezclan los tanteos de los últimos años con los resultados de los jugadores en sus clubes, la meteorología del lugar o la calidad del algodón de l algodón de la ropa interior de los jugadores en el último mundial. Hay un sinfín de páginas donde consultar predicciones realizadas mediante minería de datos, proponiendo sugerencias infalibles para concursar. Y aciertan más de lo que podría parecer. Claro está, como la vida misma, donde hay una probabilidad de fallo por pequeña que sea, también  existe la certeza de que más tarde o más temprano este fallo sucederá. Y esto es lo que parece que le ha pasado a algún equipo “grande”. Pero aparte de alimentar leyendas y engordar el imaginario colectivo, estas situaciones no hacen más que afinar los sistemas de predicción para la próxima vez. Sistemas de predicción que generan modelos que pueden usarse por supuesto para temas más serios que un mero campeonato deportivo.

Las autoridades organizativas no parecen muy optimistas con el retorno de la inversión en infraestructuras y estadios. Esperemos que la humanidad sí reciba un buen retorno de los avances tecnológicos que se están probando y diseñando continuamente en estas ocasiones, para usos positivos para la sociedad.

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