Me gustaría aclarar en estas primeras líneas, que no es mi intención realizar una lista de la compra de tecnología educativa, con marcas y modelos de los últimos cacharros que se postulan como super ventas en las próximas semanas. Para desatar en vosotros el impulso consumista, y que salgáis zumbando a reservarlos a vuestro centro comercial más cercano, se vale sola la publicidad, las listas de internet o que os deis una vuelta por la sección de juguetes. No es mi intención hacerlo, como tampoco lo es evitarlo, y menos con las fechas que se avecinan. No hay puertas para tanto campo.

Mi verdadera intención es compartir algunas reflexiones surgidas de mis últimas experiencias como “el amigo experto” y que me generan debates interesantes. Ya sabéis a lo que me refiero: el comodín de la llamada al amigo geek (mal denominado friki) que sabe de ordenadores y seguro que sabe arreglar el tuyo. Algo así como :

  • tú que sabes de esto (pausa dramática): a #retoñ@# no le gusta nada #asignaturaXY#. Y como cuando le mandan muchos deberes para hacer, los de la tablet le encantan, estaba pensando en comprarle un robot/tablet/dron/impresora3D de #marca(des)conocidacualquiera# a ver si así saca mejores notas… ¿cuál crees tú que es mejor? 
  • bueno … tu verás, tu presupuesto y tal … realmente sólo va a ser un juguete, con el que va a aprender mucho, de otras formas indirectas, pero … también tendrá que estudiar la asignatura en cuest-…
  • ya, ya, que sí … pero ¿cuál le compro para que saque mejores notas? Me han dicho que hay uno que incluso habla inglés.
  • pues mira, busca uno que se llama C3PO, que ya que domina más de 6 millones de formas de comunicación, igual le puede enseñar alguna más aparte de inglés, (y me pillo yo otro).robot de arena

Lo último, la verdad, no lo he contestado nunca …  aún … pero no por falta de ganas.

Ironías aparte, el problema de escuchar el “oye, tú que sabes de eso” es que ya parece que esperas que el pobre “experto” te de la receta del elixir de la eterna juventud o el escondite de la piedra filosofal de la tecnología educativa. Y el pobre “experto” tiembla pensando que sus palabras se usarán como panacea mágica, y marcarán el futuro fracaso escolar del protagonista indirecto de la historia.

Nada más lejos de la realidad. Lo que sí me gusta de esa situación es el interesante debate que se abre respecto a algunos temas y tendencias candentes en educación, como que:

  • jugando se aprende. Hay una gran oferta de juguete educativo, y los juguetes educativos nunca están reñidos con la tecnología de su época. Por lo tanto, la tecnología educativa es un juguete maravilloso, de la misma forma que los juguetes tecnológicos pueden ser muy educativos si se usan con esa intención e imaginación. El primer juguete que tuviese ruedas, pasando por el primero que incorporase un sistema mecánico para realizar alguna acción, luego luces, sonidos y pilas de petaca, y así hasta juguetes que llevaron motores y ahora un ordenador tan potente como el que se usaba en las oficinas hace una década. ¿Qué diferencia hay? Todos ellos usaban tecnología punta de su época. Y lo que pasa es hasta hace poco, el microcontrolador que llevan estos juguetes, igual ocuparía la habitación infantil entera …arduino y electronica
  • el objetivo de la tecnología educativa involucrada sea el generar preguntas poderosas: ¿por qué funciona así?¿cómo lo puedo hacer yo? y si fuera de verdad, ¿para qué lo puedo usar?¿qué puedo crear/conseguir con ello? … y ¿qué habrá aquí dentro?¿Y si lo modifico … ?¿Y si me hago otro como ese?
  • uno de los muchos objetivos de la educación es aprender cómo funciona el mundo real y educar en sus mejores valores. Para ello, creo firmemente que es maravilloso disponer de entornos simulados, y qué mejor simulador que un juego. La simulación de jugar a tomar los roles del mundo real genera un aprendizaje motivador, como bien sabe aprovechar la tendencia de ludificar (o gamificar) la enseñanza y el aprendizaje. Y la tecnología actual, en el campo educativo se adapta a esta simulación y la hace cada vez más realista. Esto no es menoscabo para la creatividad y la imaginación, porque ofrece un campo de posibilidades más amplio, perfectamente compatible con lo que se puede hacer con disfraces, cartulina y tijeras (que también son tecnología). Simplemente, se pueden crear e imaginar otras cosas y de otras maneras.

    By Monik Markus from Gainesville, Florida, United States - Kinder Joy, CC BY 2.0, Link

    By Monik Markus from Gainesville, Florida, United States – Kinder Joy, CC BY 2.0, Link

  • “comprar” tecnología educativa no consiste sólo en lo que puede conseguirse empaquetado. Es todo un ecosistema de posibilidades, desde el software educativo hasta el hardware, pasando por la formación y la pertenencia a una comunidad. Y además, puede consistir también en experiencias de creación tecnológica, con lo que conseguirán un 3×1 al estilo del eslogan de los famosos huevos de chocolate (ahora 4×1 porque tienen app con juegos educativos): amigos, vivencias, formación … y ¡un juguete! que te llevas a casa.
  • la corriente de tecnología educativa actual ha cambiado la tendencia social de ser meros consumidores a ser creadores. Desde poder crear tu propio mundo virtual o videojuego, a pequeños artilugios con los que se puede construir desde un juguete a una parte de un satélite espacial; lo que en mi humilde opinión supone un impulso fantástico a la educación en pensamiento crítico.realidad aumentada
  • la tecnología educativa es para todos. Esta es una tendencia que hay que aprovechar al máximo, y que creo que este es el momento en que mejor se está aprovechando: sirve para romper brechas generacionales, brechas de género e incluso brechas sociales. Poco a poco todavía, pero con fuerza creciente, gracias a la reducción de coste de la tecnología, la creación de espacios y comunidades de creación intergeneracionales, y el firme propósito de involucrar por igual a niñas y niños, mujeres y hombres en el acceso a su manejo y creación.el futuro es ahora
  • bola extra: sentido común. El ¿+ ó -? común de los sentidos sigue aplicando y tiene pinta de que lo hará por mucho tiempo más, al menos mientras la inteligencia artificial, siga siendo eso, artificial. Disfrutemos de las posibilidades que nos ofrece cada momento, porque es el que nos ha tocado vivir, y no merece la pena perderse las buenas cualidades que tienen estas tendencias tecnológicas, siempre siendo conscientes de intentar protegernos de las no tan buenas.

Y hasta aquí mis criterios para lanzarme a elegir este mes unos cuantos cacharritos para seguir aprendiendo de y con ellos. Porque lo que no puede evitar deciros mi lado geek es que noviembre es un mes dulce para la compra de tecnología.

No olvidéis, por supuesto, hacerlo de forma solidaria y responsable.