Speed Dating o cita rápida es una técnica de selección de pareja mediante rondas de numerosos encuentros breves en un mismo lugar. Tras conversaciones de 5-10 minutos con 10-20 personas, se decide inmediatamente si hay alguien con quien interese relacionarse más o no.

El Speed Dating fue ideado por la organización judía ortodoxa Aish HaTorah –Fuego de la Torah-, dedicada a la promoción del estudio de la Biblia entre los jóvenes. De hecho tienen registrado “SpeedDating” como marca en California, donde el rabino Yaacov Deyo organizó el primer evento de Cita Rápida en 1998. El método SpeedDating de Deyo consiste en encuentros rápidos y simpáticos de 7 minutos  y su objetivo era que los jóvenes judíos encontraran parejas de su propia religión. El propio rabino Deyo y su esposa han escrito un libro sobre ello (2009). La pareja explica que el mito de las citas que para conocerse “se toman meses y meses –o incluso peor, años y años- provoca complicaciones emocionales innecesarias, dolores de cabeza y tiempo gastado en relaciones sin futuro”.

Actualmente cientos de empresas se dedican a organizar esos eventos y distintos canales de televisión han popularizado programas donde el espectador puede seguir Reality Shows basados en Citas Rápidas. Existe una modalidad virtual a través de videoconferencias de 7 u 8 minutos. La primera gran empresa en dar servicios de Cita Rápida se llamaba FastLife, Vida Rápida.

¿Existe una tendencia a que todas nuestras relaciones se rijan por el principio Speed Dating? La velocidad tiende a acelerar todas las dimensiones de nuestra vida. y eso superficializa muchas cosas. ¿Es posible identificar el amor en 7 minutos? ¿Es posible valorar si algo es valioso en tan solamente 7 minutos? Solamente lo que previamente ya estábamos predispuestos a valorar así. Las citas rápidas no te hacen descubrir a otro sino confirmar las propias predisposiciones.

Las entrevistas de trabajo son cada vez más cortas. Ya no se quiere que se envíe curriculum sino un breve video de autopresentación. La vida social corre el riesgo de transformarse en una vida cortesana donde todo es tan rápido como Ridicule.

La vida rápida solo permite circular socialmente aquellos tipos de cosas que pueden ser aceleradas. La mayor parte de cosas importantes en la vida es imposible meterlas en las diminutas cápsulas de Fast Life.

La revolución moderna está en el espacio globalizado e interconectado pero sobre todo en la nueva forma del tiempo. Todo se hace redes y el tiempo se convierte en red también. Ya no es una historia sino que es vivido como una red de momentos que pueden alterar su orden, no guardan relaciones causales y pueden están parcialmente desconectados. No solamente el tiempo se acelera vertiginosamente sino que se reestructura la experiencia del mismo en una constelación de momentos dispersos. Vivimos en el tiempo red.

Sin embargo nuestros cuerpos son carne e historia. Piden lentitud para digerir. Cada vez tenemos más mensajes pero tardamos lo mismo en leer un libro. El cerebro no lee más deprisa ni hablamos más deprisa. Podemos hablar, sentir, pensar o leer menos y con menos valor, pero no es posible leer ni pensar ni sentir ni hablar más rápido. Podemos simplificar los mensajes pero los cuerpos no se dejan simplificar. El mundo de Speed Dating solo funciona si superficializamos las personas, los mensajes y los tiempos. Quizás haya una demanda no solamente de espacios sino sobre todo de tiempos.

Más que nunca tiene valor la sabiduría de tiempos que propuso Ignacio de Loyola: dar tiempo, buscar tiempos, crear un tiempo nuevo.