Sor Paso

En mi primer destino como profesor de Instituto hice muy buena amistad con la entonces catedrático de Lengua y Literatura y ahora Trinitaria Descalza en el monasterio de San Ildefonso y San Juan de Mata. Se llamaba Milagros, era sevillana –de La Puebla del Río– y había escrito una brillante tesis sobre la preceptiva política en El Criticón y tenía musho duende, ángel por arrobas, sal p’aburrir.

Era Milagros una mujer de honda espiritualidad, “católica fervorosa y mu cofrade, mu cofrade”. No podía concebir alegría mayor sobre esta tierra que acompañar el paso de los Nazarenos del Santísimo Cristo del Perdón y María Santísima de los Dolores, que procesiona en Semana Santa por las calles de su pueblo. Por eso, cuando decidió entrar en religión y dejó de ser Milagros ná más, no lo dudé ni un minuto: “¡De hoy en adelante, te voy a llamar Sor Paso!”

Hablé con ella hace unos días y, entre bromas y cashondeíllo sacó la vena didáctica por tres o cuatro ocasiones: “Eso del sorpasso es una majadería. ¡Ay, si Fernando Lázaro volviera a poder lanzar los dardos! ¡Barbarismo puro, hijo… Barbarismo puro! Y de encaste italiano, por más señas. ¿Qué necesidad tenemos de ese verbo cuando podemos decir “adelantar”, “sobrepasar”…?

“¡Ah! Y luego lo de los pronosticadores que no aciertan y después nos explican por qué tenían razón al no acertar… Como dicen en La Puebla: “¡A toro pasao, toos somos Manolete!”… Pero bueno, cada quien tiene derecho a vivir de su trabajo… Pero, ¡hombre!… Ciencia-ciencia… lo que se dice ciencia, con eso de contar a la gente… es mucho decir que sea”…

“¿Y que por qué salió la cosa como salió? Por tres razones. Primero, porque –ya lo decía Calderón en la comedia famosa: “No siempre lo peor es cierto”. Y ello, mal que les pese a Adanes de nuevo cuño que nos quisieran vender burra vieja por jaca lozana. Segundo, porque, como Antonio Machado nos advierte en El Dios Ibero: “Ni el pasado ha muerto, ni está el mañana ni el ayer escrito”. Y sobre todo –tú debías saberlo, que para eso enseñas Ética en la universidad– porque la gente acaba pudiendo escoger y equivocarse. ¿Y a qué se debe esta circunstancia?: Ni más ni menos, a que –más allá de los obvios condicionamientos estructurales, mediáticos y psicológicos– el ser humano es un agente libre. Con Cervantes, por voz de don Quijote, debe siempre resonar aquello de que: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos…”

“Pues, Sor Paso: ¡Que no nos la quiten!”

“¡Así sea!”

Me dio mucho que pensar la lucidez de mi amiga la monja y me puse a leer como un poseso La utilidad de lo inútil, de Nuccio Ordine.

 

 

5 Comentarios

  1. Gracias por los comentarios. Creo que muestran que entreParéntesis va siendo un espacio e diálogo y encuentro, desde la diversidad de visiones. Me parece que el artículo juega con el humor, pero no hace mofa de nadie. Por otro lado, Carlos, me parece que algunas observaciones tuyas son generalizaciones “ad hominem” y un tanto gratuitas. Eso sí, lla Ley 25 me parece que ha sido de lo mejorcito de la anterior, efímera y frustrada legislatura.

  2. ¡Ah!… Y lo de Sor Paso tiene su aquél, hombre…
    Hay que mantener cierto sentido del humor.
    ¡Vamos…! ¡Digo yo!

  3. Se ve que no a todos les parece bien lo mismo…
    Es obvio y natural
    Confío, en todo caso, en que todos busquemos lo mejor…
    ¡A ver si me pones chacha, compadre!
    Muchas gracias,
    JLF.

  4. El sistema funciona para vosotros, los que cada día llegáis a casa y os encontráis con que la chacha os ha puesto el plato de comida. Los que tenéis el cuarto patrimonio del país en bienes y dinero. Funciona también para infantas, banqueros y políticos corruptos que educáis en vuestras instituciones (los Mario Conde, los vástagos de José María Aznar, etc.). Qué pena, podíais haber convertido entreParéntesis en un espacio de diálogo y encuentro, en vez de un lugar de mofa de los que han llevado la Ley 25 al Congreso.

  5. También es verdad que el malestar que lleva al ‘anti-sistema’ tiene unas causas estructurales muy obvias: muchos de los jóvenes adultos carecen de horizonte dentro del sistema. “Horizonte” significa la posibilidad real de un trabajo estable sobre el que puedan formar una familia. Si eso no se corrije, la anécdota no va a ser Podemos y familia, sino que hayan salido relativamente mal en estas elecciones.
    En octubre pasado, porque bajaron en las encuestas, ya los habían dado por electoralmente enterrados… Pero el fondo estructural sigue sin corregirse, así que volvieron a aparecer.

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