Soñar Europa

Una mujer camerunesa dio a luz a un niño en su largo periplo hasta llegar la frontera de Melilla. El hijo fué fruto de una violación sufrida  a lo largo del camino. Lo llevaba en brazos. Hasta que llegó a la valla. Percibía que estaba cerca de alcanzar costas de la otra orilla .A punto de conseguir lo que tantos otros habían hecho a menudo: Soñar con Europa. Se ató su niño a la espalda bien envuelto en un hatillo con cuyos trapos rodeó su cuerpo. Escaló la valla, por el peso que llevaba a la espalda y la tensión del momento, herida en brazos y piernas… cayó al suelo. Su cuerpo fue amortiguado en el frágil mullido de su hijo a la espalda. El niño le salvó la vida a su madre. Pero ese sacrificio involuntario le produjo la muerte al bebé. Me lo contó Nicole, ejemplar mediadora intercultural con africanos en Karibu. 

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Recordaba el triste suceso de hace un par de años  en la presentación del libro Soñar Europa” de Emilio Gómez Ciriano, editado por Ventana Europea y ASE ,vecino de blog y hombre bueno . Y lo hacía en  este tiempo propicio para los mejores sueños  .Emilio es de esas personas con las que de vez en cuando desayunas tranquilamente o compartes una comida (simples disculpas para vernos y conversar). O sea de aquellos para quienes –además de colaborar en lugares de trabajo comunes– estás deseando reservar tiempos para la mesa en el sentido amplio de la comensalidad. De esa comensalidad que Leonardo Boff decía que “es una de las fuentes permanentes de renovación de la humanidad hoy globalmente anémica. Porque en ella se comparte el alimento y con él se comunica la alegría de encontrarse, el bienestar sin disimulos, la comunión directa que se traduce en los comentarios sin ceremonia de los hechos cotidianos, en las opiniones sin censura de los acontecimientos de la crónica local, nacional e internacional…” Y en nuestro caso la problemática sufriente de los heridos por las crueles políticas migratorias.

Su libro recoge las columnas publicadas bajo el epígrafe “Barrio Europa” y otros reportajes en la revista Ventana Europea de  los capellanes de las Misiones católicas de emigrantes de habla hispana en Europa. Ahí trata en profundidad diversos temas relacionados con las políticas migratorias, los derechos, las relaciones interculturales o la realidad de las instituciones europeas…

Hemos hablado muchas veces de cómo “soñar” Europa. Sabemos que el problema más importante que tiene hoy la Unión Europea (por circunscribir Europa a este ámbito) es que los principales líderes de sus países miembros no creen en ella, y los que dicen que creen no apuestan lo suficiente. Los mercados se han hecho dueños de un espacio que estaba llamado a ser referente ético de justicia y de igualdad. Yo le he dicho que soñar Europa se me está convirtiendo a mí también  en una especie de imperativo ético que además me ayuda a  sobreponerme al “llorar Europa” que es lo que más frecuentemente me toca últimamente .

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Estoy en contacto con la emigración que llega y la que sale por los ricos caminos de nuestro continente. Acabo de llegar de Londres, ayudando a la grabación del programa de TVE, “Pueblo de Dios”,  que ha apoyado ASE-VENTANA EUROPEA y he podido comprobar una vez más que el sueño europeo – y en este caso en una Europa a lo “inglés”- está cada vez más sostenido por las espaldas fuertes y amplias de muchos emigrantes, ahora acosados por el miedo a la letra pequeña del terrible Brexit. Allí tuve la suerte de conocer a la barrister española, María González-Merello, en cuyo despacho las paredes gritan por lo que oyen (y sobre todo el comprometido corazón de esta ejemplar abogada) de parte de  los emigrantes en Reino Unido a quienes cada vez más  se les recortan sus derechos laborales. Me encontré con emigrantes españoles nacionalizados tras su arribada de Latinoamérica, en número cada vez mayor, aumentando y multiplicándose en casi un 42% en estos últimos cinco años. Y que, tras el paso de primera migración por España, ahora  les toca la segunda por el Reino Unido.

María González-Merello, con más de quince años trabajando en los tribunales británicos, dedica una parte de su tiempo a asesorarlos  de forma altruista, desde las consultas legales gratuitas en Amigo Hall, situada en la entrada principal de ST. George´s Cathedral, arropada por Carlos Abajos y por los Agustinos Recoletos (y que de forma parecida y ejemplar  también hace Ernesto Atanes con la emigración española).

Me cuenta que siente más débil a la comunidad latinoamericana respecto de otras como la pakistaní o a la asiática que llevan mucho más tiempo aposentadas en Inglaterra. Quizás porque aspira a verlos mucho más organizados. Reconoce que eso es difícil por el tipo de trabajo que realizan, o por los horarios laborales, o por el sueldo tan pequeño que cobran. Sus recursos son mínimos y el tipo de trabajo que alcanzan a tener no les permite organizarse con facilidad superando  otras vallas que no tenían en España como es el idioma. Me habla –y tuve ocasión de conversar con algunas de ellas– de  varias familias cuyos horarios están marcados por los trabajos tan fragmentados, que apenas les queda tiempo ni para ver a su familia. He hablado con varias familias en las que la pareja hace turnos repartidos, y apenas se ven el fin de semana…viviendo en la misma casa.

En el prólogo del libro, Federico Mayor Zaragoza, exdirector general de la Unesco también quiso hablar de cómo hay que recuperar la capacidad de “Soñar otra Europa”. Una Unión Europea política, social, económica, distinta porque durante los últimos años ha conocido lo que cabe esperar de una unión estrictamente monetaria. Una Unión Europea solidaria, dispuesta a poner en práctica la excelente Carta de Derechos Fundamentales que se presentó oportunamente, como “hoja de ruta”, en el año 2000. Como preludio de lo que podía ser la nueva Europa en los albores de siglo y de milenio.

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Pero no ha sido así. El neoliberalismo más absoluto ha dominado en este tiempo. Y éste la ha llevado a recortes sustanciales en sanidad, educación, investigación científica, etc. Un continente que, como dice Mayor Zaragoza, llegó a ser el “barrio principal” o “barrio de referencia” de la Tierra. Hoy se ha convertido en una insolidaria encrucijada de intereses mercantiles.

Yo sigo creyendo en los sueños por los que muere la gente. Cayendo por el camino  o ahogándose en el mar. Se lo debemos a ellos. A aquellos que como la mujer camerunesa salvó su vida gracias al involuntario sacrificio del hijo a quien quería ofrecerle una tierra hospitalaria y un futuro distinto.

Hospitalidad necesaria como el pan de cada día. .Sueño con que en Europa resucite la Hospitalidad para todos los que arriesgan su vida soñando en saltar cualquier verja que impidiera cuajar los sueños.

Como hacía por cierto “Cuco”, apelativo cariñoso que le daban en su infancia a Rafael Alberti Merello, cuando soñaba con saltar la vallas de su patio colegial “para ir a volar con la gaviotas”. Un poeta emparentado precisamente con María González-Merello, la ejemplar abogada española en Londres de quien os hablaba hace un par de párrafos a quien los emigrantes llaman la “Señora de las Limpiadoras” , –“Our lady of cleaners “– por la apasionada defensa que hace de estas trabajadoras de la limpieza.No está de más, pues, terminar con estos versos de del gran poeta gaditano cuando desde Argentina regresaba a la Europa deseada, empezando a renacer de las cenizas de la terrible segunda guerra mundial .Porque este duelo se acabará, como dice el jesuita sirio del vídeo.  Alberti soñaba así a Europa en “La Primavera de los pueblos”:

¡Volverte a ver, Europa, volver, volver a verte!

Y al fin te he visto , y toda, toda tú me has mirado.

No me vieron ya tus ojos de muerte,

sino con la alegría de un sol resucitado.

https://youtu.be/ZwqYZdaNQ64

1 Comentario

  1. Magnífica reflexión. El espejismo de la libertad individual y competitiva del mercado cargándose, a toda máquina, al sueño de una Tierra Prometida (de felicidad, libertad, igualdad, solidaridad, responsabilidad…). Tenemos que hacer lo posible por resucitar ese sueño y hacerlo realidad.

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