Solidaridad y esperanza para nuestros niños

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“Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro 
y el corazón afuera.”

‘Los hijos infinitos’ de Andrés Eloy Blanco

En mi post anterior titulado Ser solidarios compartí varias reflexiones sobre qué implicaciones tiene la ayuda cercana al prójimo, sobre el alcance positivo de la generosidad  espiritual como pathos anímico con el cual relacionarnos con el otro y sobre los caminos de esperanza social que se nos abren como sociedad si nuestra mirada y actuación social se nutren de la solidaridad. Hoy quisiera continuar por esos senderos, a saber, conversar con ustedes las razones por la cuales la solidaridad construye caminos de esperanza social en nuestro mundo herido de hoy. Ahora bien,  ¿por qué hablo del mundo herido de hoy?

MUNDO HERIDO

Cuando hablo del mundo herido de hoy, hablo de las heridas sociales con las cuales me topo día a día cuando tomo el Metro en nuestra rutina diaria de ir al cole o a la universidad. Más que heridas sociales muchas veces nos estrellamos con verdaderas fracturas y tragedias sociales en donde el dolor grabado en la mirada del otro y esculpido en todo su cuerpo nos muestra que la sociedad entera debe -irremediablemente y con urgencia- enfrentar las desgarradoras injusticias sociales que padecen nuestros excluidos debido a los grandes problemas de desigualdad social que padecemos en Latinoamérica.

Y son nuestros niños, no solo en Venezuela, sino en el resto del mundo quienes padecen la aberración de un sistema que los condena a las condiciones precarias de vida porque no podemos dar cuenta responsablemente como sociedad de sus derechos humanos a desarrollarse plenamente, a saber,  alimentación, salud, educación, vivienda, armonía y plenitud material, afectiva y espiritual.

INDICADORES DEL DETERIORO

La exclusión social de nuestros niños en la Venezuela herida de hoy es el reflejo de toda una sociedad gravemente lesionada. La organización Caritas de Venezuela ha entregado su informe de septiembre 2017 sobre los niveles de desnutrición de nuestros niños menores de cinco años que mide desde abril hasta agosto de este año, hallando un aumento de la desnutrición en nuestros pequeños. En las comunidades pobres de Miranda, Vargas, Zulia y Distrito Capital (Caracas) el 68% de nuestros niños sufren un “déficit nutricional en alguna de sus formas” a raíz de la inflación –que para cierre de año se calcula en un 720% según el FMI- y por la escasez crónica de alimentos. El estudio reveló que el 21% de los niños a los cuales se les hizo el seguimiento padecen desnutrición leve, mientras que el 32,5% se encuentra en riesgo de desnutrición y han comenzado ya a deteriorarse. Esto es así porque la escasez de fórmulas lácteas llega a un 94% en los establecimientos, mientras que el 71% de los hogares ha deteriorado su alimentación y el 64% ha incurrido en alguna forma de privación alimentaria. No es posible llevar cuentas de la muerte de niños por desnutrición pero las hay, que es lo terrible (1).

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Y no es exclusivo de Venezuela las condiciones de precariedad de los niños. Según el Instituto de Estadística de la UNESCO (IEU) hay en el mundo 58 millones de niños entre 6 y 11 años sin escolarizar. Y como perspectivas a futuro, 15 millones de niñas y 10 millones de niños quizás nunca pisarán la escuela de seguir las tendencias actuales. Y hasta el 2012 había un total de 63 millones de adolescentes sin escolarizar. (2)

A su vez, según la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura (FAO) se estima que 161 millones de menores de cinco años padecen malnutrición crónica (retraso de crecimiento) lo cual nos coloca en un 12,6% del total mundial de personas, según cifras del Banco Mundial. (3)

En último lugar, según las cifras del Banco Mundial (BM) hasta el 2016 la tasa de mortalidad infantil en el mundo indica la muerte de 22.000 mil niños por día: cada 4 segundos muere un niño. A su vez, la tasa de mortalidad infantil en menores de cinco años nos muestra que aproximadamente 9 millones de niños muere cada año. (4)

LA SOLIDARIDAD Y LOS CAMINOS DE ESPERANZA

La solidaridad abre los caminos de esperanza social para nuestros niños ante este panorama desgarrador descrito por diferentes fuentes que tiene como inmediatos responsables a las instituciones destinadas a construir una polis sana y a velar, a su vez, por los derechos de los niños. La acción solidaria que tiende una mano a la infancia a través de las organizaciones sin fines de lucro, del voluntariado, de la acción comunitaria hace la diferencia al salvar vidas de forma inmediata porque actúa disminuyendo las situaciones puntuales de vejación y maltrato. Recae sobre nuestro gesto solidario, sobre nuestro pathos generoso, sobre nuestra creatividad el hallar soluciones concretas para transformar en un futuro inmediato una realidad aberrante para nuestros niños y, así,  otorgarnos esperanzas como sociedad.

Obviamente, la buena voluntad del gesto solidario debe ser acompañada urgentemente por los gobiernos para que éstos inviertan en políticas públicas con fines sociales; a su vez, es imprescindible sensibilizar a la sociedad civil y al sector privado para erradicar el hambre y todas las formas de malnutrición y, finalmente, concientizar que es tarea de todos aumentar el acceso a la educación y mantener la calidad de la misma. De la noche a la mañana no se modifican las estructuras e instituciones jurídicas, políticas y económicas responsables de tal perversión social hecha a nuestros niños excluidos del sistema formal de educación, con problemas de salud y alimentación, de resguardo, de vivienda y carentes de familias sólidas que los protejan, pero debe ser nuestra principal meta como sociedad. Afirmo que se requiere tiempo para revertir institucionalmente los mecanismos de reproducción de la discriminación que están por debajo de esta triste realidad, pero sin duda alguna, insisto, debe ser ésta nuestra principal meta, a saber, que el Estado de cuenta de las polis enferma en la que nuestros niños desaparecen por abandono o tienen hipotecado su porvenir de entrada.

ETHOS EXCLUYENTE

La exclusión social construye y reproduce un ethos excluyente. Nuestra morada social es la sociedad o polis en donde nacemos, crecemos, estudiamos, trabajamos, compartimos, en fin, en donde nos elevamos y formamos como personas. Así, si nuestra morada social en vez de incluirnos nos excluye hablamos de un ethos excluyente porque se crean muros en vez de puentes entre unos y otros, entre aquellos que pueden y aquellos que no pueden desarrollarse plenamente como personas. Esto es así porque en vez de otorgarnos oportunidades para integrarnos como sociedad y desarrollar todas nuestras potencialidades humanas, la polis excluye a una inmensa mayoría y los condena al exilio dentro de su propio recinto negando dichas oportunidades sociales de inclusión que, reitero con firmeza, son los niños quienes la padecen mayormente en todas las sociedades en donde rige esta lógica mortal.

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ETHOS COMPARTIDO

Sin embargo, es el gesto empático y solidario del día de hoy el punto de partida necesario para la construcción de una sociedad solidaria que redistribuya y para la edificación de un Estado decente que incluya y otorgue esperanza a nuestros niños; esperanzas concretas a sus madres, a sus padres, a sus desprotegidas familias. La mirada solícita, la escucha de los problemas de nuestros niños y la acción concreta del acto solidario ayudan a sanar las heridas que nos hemos infringido como sociedad por excluir en vez de incluir.

Se trata de ponernos en el lugar del otro y de proteger a nuestros niños con nuestro trabajo solidario, donando nuestro saber, edificando así un ethos compartido con esperanza social. Para ello no tenemos más tiempo, más bien, nos hemos pasado de tiempo.

“LOS HIJOS DE LA OSCURIDAD

Los dejo en compañía musical. En “Los Hijos de la Oscuridad” (1993), nuestro Franco De Vita denuncia la situación de los niños de la calle. Sirvan sus estrofas para sensibilizarnos y buscar con todos nuestros medios posibles remediar tan atroz situación.

Referencias:

(1) http://www.radiofeyalegrianoticias.net/sitio/2017/09/caritas-desnutricion-infantil-aumento-de-54-a-68-en-venezuela/

(2) http://www.unesco.org/new/es/media-services/in-focus-articles/unesco-no-progress-in-reducing-global-number-of-children-out-of-school/http://unesdoc.unesco.org/images/0022/002281/228184S.pdf

(3) https://datos.bancomundial.org/indicador/SN.ITK.DEFC.ZS?end=2015&start=1991&view=chart . http://www.fao.org/about/what-we-do/so1/es/

(4)https://www.humanium.org/es/mortalidad-infantil/

 

 

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