Solidaridad Digital

La lógica digital no ha sido incorporada al sector de organizaciones y políticas sociales. Se han informatizado, hay alfabetización digital y se ha trabajado por reducir la brecha digital pro ni las organizaciones ni las políticas sociales son digitales. Tiene que haber una reconversión digital del sector social. ¿Cómo convertirse en auténticas entidades del Siglo XXI?

Otros sectores han evolucionado y se han reconvertido desde las competencias digitales. Por ejemplo, la educación está experimentando una fuerte transformación hacia las competencias digitales, sus metodologías son progresivamente digitales y los procesos organizativos también lo son. En el ámbito del arte y la creación también hay una intensa producción de cultura digital ya omnipresente. Incluso en política hay lógicas digitales muy impulsadas por la relevancia de las redes sociales y la digitalización de la Administración. A su vez, en la dimensión productiva empresarial, principalmente falta un avance cualitativo en la digitalización del sector industrial. Sin embargo, la intervención y acción social oscila en un punto intermedio del triángulo formado por (a) el asistencialismo decimonónico, (b) los servicios sociales estatales industriales y estandarizados del viejo Estado de Bienestar, y (c) el comunitarismo tradicional de rango vecinal.

Si bien la Educación ahora es Educación Digital y la Cultura ya es Cultura Digital, la Solidaridad aún no es Solidaridad Digital. Si se hace Educación Digital y Cultura Digital, ¿por qué no se hace Solidaridad Digital? ¿Qué significaría?

Lo digital no es sólo informática o dispositivos; no es sólo hardware y software. Fijémonos en las grandes compañías digitalizadoras: Google no es principalmente buscadores, Facebook y Twitter no son mensajería, IBM no es fabricar ordenadores y Telefónica (Movistar) es mucho más que teléfonos –y más que acceso a Internet-. Todas esas compañías tienen un alcance mayor: tienden a ser digitalizadoras transversales de toda la actividad del sistema (Administración, comunicaciones, hogares, industria, cultura, arte, educación… y también la solidaridad y política social).

¿Y por qué? Pues porque lo digital es esencialmente un lenguaje de máxima simplicidad y compatibilidad que permite la integración e intercambio universal de toda la actividad humana. Lo digital no se reduce a la codificación binaria sino que esa simplificación transmite un mensaje principal: hay que buscar lenguajes universales que nos permitan expresarlo todo. ¿Para qué? Para que personas, cosas y actividades puedan co-operar, dialogar, integrar, crear y evolucionar (CO.D.I.C.E.: Cooperation, Dialogue, Integration, Creation & Evolution). Lo digital es un nuevo CODICE.

¿Qué ocurre cuando ponemos esa lógica y lenguaje digitales en el centro de la solidaridad y acción social? Entonces se liberan capacidades y relaciones radicalmente reflexivas, emprendedoras, globales e innovadoras. Son las competencias del siglo 21: Reflexividad, Emprendimiento, Globalidad, Innovación, Networking y Alteridad (R.E.G.I.N.A.).

Si me pidieran hacer un boceto de la Solidaridad Digital –el modelo de acción o trabajo social digital-, propondría el siguiente decálogo de principios:

  1. Complejidad. El conocimiento, informacionalismo y capital cultural son la principal palanca de desarrollo.
  2. Personalización. Hay una implicación progresiva de la personalización desde la perspectiva del desarrollo o recuperación del proyecto vital (paradigma del Recovery). La solidaridad requiere el empoderamiento y participación integral de cada persona.
  3. Movilidad integral. Una de las mayores características de nuestro tiempo es lo Móvil. Hay una progresiva movilidad en todos los ámbitos: movilidad psicológica, de expectativas, identitaria, física, relacional, comunicativa, mediática, socia, política y económica.
  4. Conversación. La comunicación, el diálogo y proporcionar relatos integradores es clave en todas las dinámicas. La visión y expectativas son fundamentales. Todos los métodos son ya conversacionales. Precisamente lo digital habla de diálogo y compatibilidad universal.
  5. Networking. La lógica que aporta más valor es la del trabajo colaborativo, multi-escala y multitudinario. Las redes sociales y el tejido de conversaciones virtuales forman el 4º Sector.
  6. Alternativas. Toda la acción está orientada a crear alternativas superiores y generar la creatividad, innovación y eficacia necesarias para buscar el mejor método de resolución de problemas.
  7. Co-culturalismo. La diversidad, el pluralismo y la convivencia son fuente de innovación y multiplican exponencialmente la creación de valor.
  8. Business Model Approach. Todo está dinámica, integral y sosteniblemente focalizado a la misión, desde la singular aportación de cada agencia y persona.
  9. Replicabilidad. La Solidaridad Digital crea experiencias radicales de cambio escalables y en código abierto.
  10. Wiki-gobernanza. Finalmente, los modos de participación, deliberación y gobernanza participativos y masivos, así como la justicia de esos métodos es crucial. Eso afecta a la eliminación de las barreras digitales (y la principal no es la posesión de máquinas ni el acceso sino el discernimiento del uso de las TIC).

Estos diez comandos se resumen en dos: la Solidaridad Digital es informacionalizar e integrar.

Debe haber una reconversión que implique a las ONG, los creadores y decisores de políticas sociales, los Servicios Sociales, los patrocinadores y también las empresas digitalizadoras. Toda reconversión de un sector necesita una nueva base tecnológica, nueva formación de los recursos humanos y transformación de las entidades operadoras (ONG). Es urgente avanzar cualitativamente en la reconversión digital del sector social: la Solidaridad Digital.

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