Sobrepoblación y pobreza

De vez en cuando vuelve a surgir la discusión sobre los problemas que nos depara la demografía; algunas veces, la preocupación se centra en los problemas que traerá, principalmente a la sostenibilidad de las pensiones, la pirámide invertida de una sociedad cada vez más envejecida. Esta inquietud suele venir acompañada del lamento por la baja natalidad, y el llamado a políticas que la impulsen.

Otra discusión demográfica va en sentido opuesto, la preocupación aquí radica en el exceso de población: somos demasiados consumiendo recursos finitos, y contaminando a un ritmo cada vez más acelerado. Este debate suele pedir una disminución de la población como una solución a la crisis medioambiental y al cambio climático. En estos días, con las noticias del virus Zika y los efectos que está teniendo en la salud humana el cambio climático, estas voces se han reavivado.

En 2013, el mundialmente reconocido naturalista David Attenborough, lo expresó con claridad, en unas polémicas declaraciones que hizo en entrevista a la revista Radio Times: Somos una plaga sobre la Tierra. Sus efectos negativos los vamos a sentir en los próximos 50 años más o menos. No se trata solo del cambio climático; es simple cuestión de espacio, lugares para sembrar los alimentos de esta enorme horda. O limitamos nuestro crecimiento poblacional o el mundo natural lo va a hacer por nosotros, y el mundo natural lo está haciendo en este preciso momento”.

¿De qué manera el mundo natural se está tomando esta revancha? Attenborough no lo trata con sutilezas: “Seguimos desarrollando programas contra el hambre en Etiopía, ahí es donde está pasando. Hay demasiada gente allí. No pueden mantenerse, y no es inhumano decirlo en voz alta. Es la realidad”. Ya, ya. Pero no es la realidad.

Plantear que el problema de la escasez de alimentos es una forma “natural” de control de población es ignorar los mecanismos económicos y políticos que hacen posible esta situación, y que poco tienen que ver con la naturaleza. Es un producto netamente humano: la distribución injusta de recursos económicos y naturales, en la que países pobres, en regiones pobres, poco pueden incidir, y cuyas poblaciones acaban pagando los costes de la forma de vida de países ricos en regiones ricas.

El mayor crecimiento demográfico se dará en las regiones más pobres del planeta, como África y Asia del Sur, que prácticamente doblará su población, precisamente adónde los blancos y ricos intelectuales desean dirigir las políticas de control de natalidad. Este es el tipo de argumento que se pueden calificar de aporofobia, este brillante término que acuñó Adela Cortina para referirse al odio a los pobres y a la pobreza.

El problema de la sostenibilidad ecológica no es la sobrepoblación en sí misma, como explicaba George Monbiot en este artículo. Estamos desconociendo una variable importante. Como señalaba Hans Rossling en Don’t Panic, el problema no es sólo cuántos somos, también es cómo nos comportamos: el patrón de consumo de las sociedades ricas es nuestra principal dificultad (a partir del minuto 52:30 del vídeo: quién contamina).

La población africana, que se traslada principalmente a pie, o en bicicleta, no consume recursos fósiles de la misma manera que las residentes del norte, que se trasladan en coche y surcan los cielos en aviones. No generan la misma cantidad de basura. No consumen igual cantidad de recursos hídricos. Un ciudadano europeo de altos ingresos consume en un año más recursos naturales que toda una familia africana, pobre y rural, en toda su vida. Apuntar solamente al crecimiento demográfico como culpable por la crisis ecológica que vendrá, es hacer gala de una visión sesgada, además de un prejuicio aporofóbico.

No somos ecológicamente insostenibles por el consumo de recursos de los más pobres -y fecundos-. Es precisamente en aquellos países donde más crece la población, los que tienen un consumo de recursos más bajo. Enfocar el problema al ámbito del crecimiento de la población en África y Asia del Sur es trasladar la responsabilidad de los ricos a los pobres. Otra vez. Han Rosling lo dice de una manera graciosa en el video “oh, esos de allí, no pueden vivir como nosotros porque destruirán el planeta“.

¿Queremos ser más sostenibles? Entonces dejemos de mirar al sur, y revisemos cuál es la sostenibilidad ecológica que estamos dejando en el norte, y de qué manera estamos contribuyendo cada uno de nosotros a engrosarla. Qué pauta de sociedad de bienestar estamos construyendo. El modo de vida de las sociedades occidentales conlleva más riesgos ambientales que los que provocan todos los pobres del mundo juntos.

 

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2 Comentarios

  1. desde mi realidad habitante de sudamerica, la unica manera de enfrentar las injusticias entre ellas la pobreza es poniendose del lado de las soluciones, es decir educarse todo el tiempo y trabajar primero para no ser carga en la sociedad y ser ejemplo de superacion para el resto. No debemos quejarnos de la vida, eso esta bien para las canciones, lo mejor es buscar soluciones, emocionarse, leer de todo, aprender de los errores, ser arriesgado.

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