Smartphones en mi aula

Dispositivos en un escritorio. Imagen tomada de Pixabay https://pixabay.com/en/computer-phone-workspace-desk-918678/

Después de mi post anterior, estas primeras semanas del año no han hecho más que constatar mi suposición, incluso en contextos y lugares como son las aulas: estamos rodeados de objetos cuyo nombre empieza por «smart».

Ya no es sólo el móvil, en mochilas, bolsos, bolsillos, gorras o calcetines. Sino que el smartphone viene acompañado del tablet, el e-reader, un smartwatch, una smartband… de momento, la estética parece que se resiste con las «smartglasses», y la ropa “smart”, pero es cuestión de meses, y quién sabe cuántas más cosas pueden superar la inquisidora mirada registradora del personal del centro docente, mientras debatimos si permitirlo o no, si es beneficioso usarlos o no.

Imagen obtenida de Pixabay https://pixabay.com/en/apple-iphone-iwatch-apps-mobile-1039117/
Dispositivos Smart. Imagen obtenida de Pixabay https://pixabay.com/en/apple-iphone-iwatch-apps-mobile-1039117/

No nos engañemos: si los tienen, los llevan… o lo intentarán. Aprovechémoslo. Si puedes.

Me sucedió hace unos días una anécdota que me gustaría compartir. No daré muchos detalles, por respeto a la privacidad de los participantes en ella: me sucedió en un aula con alumnos adultos, formación universitaria multidisciplinar, y en una materia seria y sesuda llena de referencias que leer y datos para procesar.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de tal chispa de motivación y diversión en un proceso de aprendizaje, y sobre todo de esa alegría en los gestos y en las miradas al final de la clase.  Nada que ver con el momento inicial en que el profesor, o sea, yo mismo, anunció el… ¡examen sorpresa!

[pausa dramática]

Realmente, no les dije sólo esa frase. También les dije:

<<¡Sacad el móvil! Podéis usar vuestra tarifa de datos, o conectaros a esta red wifi (señalando lo escrito en la pizarra con tiza de toda la vida). Podéis usar el móvil, tablet, el miniportátil que escondéis en la mochila. Si algún compañero tiene más de un dispositivo, que comparta los que le sobran con quien no tenga ninguno. Pero… recordad que esto es un examen… así que silencio, y nada de copiar ni compartir información. >>

Flipaban.

<<Ahora os conectáis a http://kahoot.it e introducís estos 6 números como PIN . A continuación, ponéis vuestro nombre y apellido.>> (Chismorreos de ah! profe, lo usé una vez … si eh? … pues silencio y atento al examen …ssshhh!)

<<Ahora silencio. Concentraos en las preguntas que aparecen en la pantalla y… suerte con el examen. Tenéis 30 segundos por pregunta, cada pregunta vale 2 puntos y no quiero oír ni una palabra hasta que acabe el examen. ¿Listos?…. ¡Ya!>>

Algo así … Me hubiese gustado ver y escuchar lo que mis compañeros docentes tuvieron oportunidad de ver desde el pasillo y por lo que comenzaron a asomar la cabeza por el cristal del aula donde el trajeado profesor impartía su clase… a adultos gritando, brazos en alto, lamentaciones, risas, prisas, «espere profesor que no me da tiempo», «¡listos que aquí va la siguiente!» Y…. ¡¡¡fin del examen!!! ¡Ruido, ruido y más ruido! Y unas sospechosas imágenes en la pantalla parecidas a un conocido juego de PlayStation…. #Loudlearning en estado puro.

Kahoot! Logo obtenido de Wikipedia
Kahoot! Logo obtenido de Wikipedia

He de reconocer que desde que conozco esta herramienta (Kahoot!), la estoy explotando todo lo que puedo.

Reuniones, eventos, conferencias, cursos… En algunas aulas ahora tengo que aprender a controlar la adicción del grupo a los “exámenes sorpresa” ¡Me suplican que les haga uno! ¿Vendrán con la lección aprendida? Seguro. El móvil en silencio en la mochila. También.

Entre no atender a clase por leer a escondidas el cómic disimulado entre las páginas del libro y chatear disimuladamente tocando la esfera de un reloj con manillas (¡hay smartwatches

Tablet en el aula (obtenida de Pixabay)
Tablet en el aula (obtenida de Pixabay)

con manillas!) no hay mucha diferencia en el resultado. Y entre contestar a un test sorpresa con lápiz y borrador o con un smartphone hay un abismo de grandes posibilidades de aprendizaje y motivación. Claro está, que no todo fue gracias a la tecnología, ni tampoco al profesor, sino que mucho tuvo que ver el cambio de metodología: Ludificación.

Un examen es algo muy serio. El humor también. Jugar para aprender, aún más serio, y bien da para otro post..

Ahora cojan su dispositivo «smart» y atrévanse a jugar con la misma valentía y curiosidad con la que se atreven a aprender https://play.kahoot.it/#/k/ef27b032-16fd-4c3d-ac77-ea6a6e0dff92

 

Imagen superior tomada de Pixabay: Dispositivos en un escritorio.
https://pixabay.com/en/computer-phone-workspace-desk-918678/

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.