Sieger Köder: descanse en paz

El artista y sacerdote Sieger Köder ha fallecido en Ellwangen (Alemania) el 9 de febrero de 2015, poco después de cumplir los 90 años. Nació en Wasseralfingen y fue prisionero durante la II Guerra Mundial. Se formó como orfebre y pintor y trabajó algunos años como profesor de arte en secundaria. Con 41 años fue a estudiar Teología a Tubinga y fue ordenado sacerdote en 1971. Combinó su vocación sacerdotal como párroco con el trabajo como artista, llegando a crear un gran número de pinturas, retablos y vidrieras para iglesias tanto en Alemania como fuera de su país.

El trabajo de Köder muestra la influencia artística de Chagall y se distingue por los colores intensos y las figuras robustas. Expresan una teología terrenal característica y una interpretación espiritual de temas bíblicos y abstractos, así como una cálida eclesiología inclusiva muy en la línea de la del papa Francisco. Hay desafío, rabia, humor y una profunda ternura en sus representaciones bíblicas y siempre un guiño a la respuesta del hombre a la comunicación de Dios. La obra de Köder es la expresión visual de una vida de predicación y de ministerio pastoral. Muestra lo costoso del discipulado en los profetas y los jueces del Antiguo Testamento, y en aquellos que se encontraron con Jesús en los evangelios. Pero también muestra el amplio abanico de respuestas personales a Jesús en los rasgos y el lenguaje corporal de los personajes secundarios que se encuentran entre la multitud. Una de sus obras más famosas es un fresco de la Última Cena para el Colegio Alemán en Roma. La obra incluye, sentados a la mesa de la Eucaristía, a un judío, un leproso, una prostituta y un trabajador africano herido que lleva puesto el pijama de rayas del Holocausto nazi. Uno de los motivos más distintivos de la obra de Köder es el reflejo del rostro de Cristo, que aparece en sus representaciones del Lavatorio de los Pies, la Samaritana, la Última Cena, la Verónica y Simón de Cirene. El mensaje social del evangelio del período post-conciliar tampoco está ausente nunca  de sus pinturas.

Otro leitmotiv de Köder son los payasos. En ocasiones, representa a Cristo o a sus discípulos como payasos y el hecho de que sea un aspecto recurrente es señal de la libertad frente a las normas, la racionalidad y la rigidez, así como la indomabilidad de la vida interior, de lo más instintivo del ser humano, y el anhelo por la expresión artística. Entrevistado en 2009, afirmaba: “Espero poder predicar con cada pintura, no sólo crear imágenes. Quiero que la gente, claro, mire estas imágenes, pero si aparece el mensaje más profundo de mi motivación para pintar, espero que también surja junto a él el mensaje del evangelio”.

Su experiencia vital durante el tiempo de guerra marcó profundamente sus representaciones de la Pasión de Cristo, del sufrimiento humano y del mal . Más tarde, el trabajo de Köder se hizo famoso en todo el mundo y ganó varios premios, incluyendo, en 1985, el título de Monseñor y la Orden al Mérito de manos del papa Juan Pablo II. Fue un hombre tremendamente humilde y consideraba a quienes acudían a ver al “gran artista” como un baremo. En una ocasión comentó: “La  gente viene a Ellwangen preguntando por el pintor. Si están tan interesados en el pintor, entonces no han entendido las pinturas”. Sus obras han inspirado innumerables reproducciones, libros de meditación e incluso toda una Biblia ilustrada.

El texto original y completo, escrito por Gemma Simmonds CJ, puede leerse aquí

Traducción: Paula Merelo Romojaro

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