La seguridad humana en Oriente Medio

Una imagen de Gaza (Palestina). Foto: Caritas/Katie Orlinsky

¿Podemos hablar de seguridad humana en Oriente Medio? Lo cierto es que, por el momento, conseguir el cese de la violencia en Oriente Medio parece una utopía inalcanzable. No digamos llegar a la paz justa, esa paz que no es solamente ausencia de guerra sino la que proporciona libertad, dignidad, bienestar y justicia social a las personas.

Históricamente, los actores internos –los países de la región– y los actores externos –las grandes potencias– solo han pensado en la seguridad que proporciona el poder militar. El objetivo ha sido garantizar la seguridad de sus intereses, generalmente ligados a la explotación del petróleo y el gas, mediante el empleo del poder fuerte de las armas. Los resultados de esas carreras militaristas son la evidencia de un fracaso en la seguridad humana de las personas que habitan en la región.

Una imagen de Gaza (Palestina). Foto: Caritas/Katie Orlinsky
Una imagen de Gaza (Palestina). Foto: Caritas/Katie Orlinsky

La seguridad humana se define como aquella que es capaz de garantizar al individuo el poder desarrollarse como persona, es decir de gozar de libertad y bienestar suficiente para poder tener cubiertas todas sus necesidades fundamentales y desarrollar todas sus capacidades.

Oriente Medio es una zona del planeta con mayoría musulmana y, por tanto, donde está cultura ejerce una influencia decisiva. Desde Occidente se tiene tendencia culpabilizar al islam de la violencia en Oriente Medio u otras partes del mundo, sin tener en cuenta que son mayoritariamente los propios musulmanes las víctimas de la violencia.

Sin embargo, sí son responsables de esa violencia los líderes regionales que usan la religión como instrumento para manipular a sus pueblos. Desde Occidente, con sensibilidad y respeto hacia el islam se debe de comenzar a exigir el cambio de ciertos comportamientos contrarios a los derechos humanos. Esos dictadores tienen que saber que no se pueden vulnerar los derechos humanos en nombre de ninguna religión.

Tradicionalmente la seguridad en Oriente Medio ha estado ligada los intereses de las grandes potencias con el fin de asegurar el abastecimiento de los hidrocarburos, petróleo y gas, que son el combustible del sistema económico imperante y del poderío militar que lo sustenta. Oriente Medio siempre militarizado para servir a las grandes potencias, que han apoyado regímenes dictatoriales siempre que convinieran a sus intereses.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 la seguridad militar dio otro gran paso hacia adelante en forma de la llamada guerra al terror. Se priorizó el militarismo frente a cualquier otra forma de abordar el problema terrorista y los conflictos de la región. Ni los actores exteriores, liderados por Estados Unidos, ni los regionales, con la “petromonarquías” del Golfo a la cabeza, pensaron en actuar sobre las causas estructurales que conducen a la violencia.

Si no se atajan las causas primarias de los conflictos en Oriente Medio, o en otras partes del mundo, será imposible acabar con guerras como las de Irak, Siria o Yemen.

No es tarea fácil, pero no imposible. Los gobiernos occidentales tienen la responsabilidad de promocionar los procesos de transición hacia regímenes democráticos. No es admisible condicionar los valores democráticos a los intereses económicos o geopolíticos.

No se trata de imposiciones, y menos por las armas. Será un proceso lento, como ya ha sucedido en otras partes del mundo, incluido Occidente, donde el autoritarismo de base religiosa se ha transformado en democracias laicas con un profundo respeto por el hecho religioso.

Hay que partir de la premisa de que por encima de cualquier ideología o religión están los derechos humanos, la dignidad del ser humano y su libertad. Ninguna creencia puede subyugar a las personas para que acepten con fatalismo su pobreza o su opresión

Se trata de iniciar procesos fundamentados en la seguridad humana para que Oriente Medio pueda alcanzar la deseada paz justa.

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Javier Jiménez Olmos

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Javier Jiménez Olmos

Doctor en “Paz y Seguridad Internacional” por la UNED. Miembro de la Fundación “Seminario de Investigación para la Paz” de Zaragoza.
Miembro del Grupo de Expertos del Observatorio PSyD de la Cátedra de Paz, Seguridad y Defensa de la Universidad de Zaragoza.
Autor de los libros:

  • Del choque a la alianza de civilizaciones (Icaria, 2012).
  • Seguridad Internacional: del poder militar a la seguridad humana (Mira Editores, 2013)

Twitter: @jjimenezolmos

1 Comentario

  1. ¿Qué no está dominado por el negocio de las armas bélicas?
    ¿Donde no impera el negocio de las armas bélicas?
    En Valonia: El origen de la engorrosa situación relativa al CETA se halla en los intereses encontrados entre Flandes y Valonia en relación con el tráfico de armas. Flandes que no produce armas, tiene una actitud más estricta, mientras que Valonia, productora y exportadora de armamento, tiende a ser tradicionalmente más proclive a la flexibilidad con este tipo de comercio”
    Como pienso que este foro es cristiano añado:
    mi oración es “Señor, ¡¡¡Renueva la faz de la Tierra!!!

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