Sefarad es también Europa

“Sefarad es también Europa” es el título del libro que, próximamente, publicaré en la editorial Prensas Universitarias de Zaragoza. También es el título de la conferencia que me han invitado a dar en Salónica, una ciudad que simboliza lo que este título quiere evocar, una identidad europea singularizada a través de Sefarad.

Sefarad expresa la idea del exilio desde la primera vez que aparece en la Biblia, y se actualiza hoy su significado especialmente después del libro de Antonio Muñoz Molina. Como escribió el Rabino Eliahu Birnbaum, la comunidad de Salónica era conocida como una “metrópolis judía”. A fines de la época del Segundo Templo ya había en ella una comunidad judía. Se cree que los judíos se establecieron allí desde el siglo II a.e.c., unos llegaron desde el Primer Templo, “romaniotes” y conservaron costumbres y tradiciones peculiares.

La diáspora judía a Salónica, después de 1492
La diáspora judía a Salónica, después de 1492

Muchos judíos llegaron a Salónica desde Alemania (Askenaz) en 1376, Francia, Italia y Mallorca (1394). Y un número importante, que cambió su historia, tras la expulsión de España de los judíos en 1492 por el edicto de expulsión del rey Fernando y la reina Isabel y que conformaron la mayor parte de la comunidad (en aquellos tiempos llegaron más de 20.000 judíos). Ya antes Benjamín de Tudela había escrito en 1160: “Y desde allí a través de dos mares, la ciudad de Selix (Salónica), que es muy grande y cuenta con cerca de 500 judíos”.

En los siglos XIX y XX se publicaban en Salónica más de 30 periódicos y revistas en ladino y griego, testimonio de una gran actividad cultural y sionista desplegada en ella; asimismo, había más de 15 escuelas judías, un hospital y una asociación de ayuda a los enfermos (Bikur Holim).

Paul Klee, Ángelus Novus
Paul Klee, Ángelus Novus

Pasando por el tiempo, como haría el Ángel de la historia de Paul Klee narrado por Walter Benjamin, llegamos a un momento dramático de Europa que también se vive en Salónica, como un agujero en su historia. La Alemania nazi invade Grecia del Norte (abril de 1941) y aplica las leyes raciales a partir de 1942. Así, 45.000 judíos de Salónica (o sea, el 95% de la población judía) son deportados a Birkenau. El último convoy sale de Salónica en agosto de 1943. En esta población un grupo de 367 personas, de nacionalidad española se preservan milagrosamente hasta julio de 1943. La  familia de Eliahu Birnbaum es parte del grupo. También la de Isaac Revah, quien agradecido al cónsul Español Sebastián Romero Radigales (que desde su llegada a la Legación en Atenas como Cónsul General de España en abril de 1943 se esforzó por proteger a los judíos españoles de la barbarie genocida nazi, consiguió la salvación de su familia), propuso a Radigales como justo de la humanidad, un símbolo que concede el Museo Yad Vashem en Jerusalén tras el estudio de cada caso a quienes salvaron vidas en el periodo dramático de la segunda Guerra Mundial poniendo en peligro sus carreras y sus vidas.

Yo asistí al acto de homenaje junto a su nieta Elena Colitto, sintiendo que de algún modo era una restauración de la memoria a quien había salvado varias vidas, es decir varias humanidades, abriendo un  futuro esperanzador. Ese periodo devolvió a España a algunos de sus descendientes, como a la familia Danon que posteriormente crea el grupo Danone. Su historia se cuenta en un reciente libro: El olivo que no ardió en Salónica, de Manuel Mira. También llegó a España Juana Mordó, nacida en Salónica y que cambió el panorama artístico contemporáneo español. Así se conforma en Europa esa otra identidad: sí Atenas, sí Jerusalén hacen Europa; pero también los exilios, los refugiados. Sefarad es también Europa.  

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