San Valentín y las monjas

Monjas en San Valentín

La foto se la debemos al veterano periodista Juan Pedro Quiñonero, corresponsal de ABC en París, que mantiene un interesante y curioso blog titulado “Una temporada en el infierno”, que bien puede considerarse un pequeño observatorio cosmopolita de sociología urbana de la cotidianeidad.

El caso es que ahí tenemos a este grupo de religiosas, de hábito negro riguroso (bueno, riguroso a medias, porque la bufanda y los guantes no forman parte del hábito) con sus bolsas de colores, dominadas por el rosa de San Valentín.

¿Se han dejado llevar estas religiosas por el impulso consumista? ¿O quizá están dominadas por el ideal romántico? ¿Vienen de compras, o quizá van a repartir alimentos o ropa a los menesterosos, y simplemente han cogido la primera bolsa que encontraron en el supermercado? ¿Será alguna campaña de publicidad?

Dice la tradición que San Valentín fue un sacerdote del siglo III que fue decapitado en tiempos del emperador Claudio II. ¿El motivo? Dedicarse a casar a los soldados, cosa que estaba prohibida. Es decir, asesinado por desobedecer leyes y por dar primacía al amor.

Quizá estas religiosas estén haciendo lo mismo: desobedecer las leyes de la austeridad (austericidio que genera exclusión social); consumir cuando se nos dice que no hay que gastar; o ahorrar cuando nos dicen que hay que crecer y crecer; compartir en vez de acaparar; introducir color en medio del gris de la ciudad; novedad en medio de la monotonía; centrarse en el Amor para llevar amor a quienes más sufren el desamor en este mundo…

No lo sabemos. En todo caso, ¡feliz día de San Valentín… y de las cardiopatías congénitas!

Cardiopatías congénitas

Fotografía: Juan Pedro Quiñonero

Escribir un comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here