Sabes más matemáticas de lo que crees

geometria

Tengo la impresión de que nuestros estudiantes, y el resto de nuestros conciudadanos, saben más matemáticas de lo que se piensan ellos mismos.

Quizá es una impresión motivada por mi naturaleza optimista, y un poco sesgada por mi experiencia en el campo de la enseñanza tecnológica. O quizá es una sospecha instigada por el hecho de que la base del manejo de cualquier tecnología está en las matemáticas. Y, dada la cantidad de cacharros que lleva todo el mundo encima últimamente y la cantidad de aplicaciones que se manejan, sobre todo entre los más jóvenes, debería ser más que suficiente para demostrar que saben más matemáticas de lo que dicen los estudios. O igual me estoy aprovechando de mis conocimientos de lógica para proponer algo falso.

Desde siempre me ha resultado curiosa una “paradoja” de nuestro sistema educativo: esa cultura de que el que es “malo” en mates en su etapa escolar, y quiere seguir estudiando, ha de hacerlo por itinerarios “letras” o sociales. Y resulta que en este itinerario se imparten conocimientos de estadística, rama de la enseñanza matemática de las más complicadas en mi humilde opinión por su nivel de abstracción (y sin embargo cada vez mejor valoradas en muchos sectores profesionales). Con esto no digo que los “de ciencias” sepan menos mates, sino que los “de letras” saben muchas más de las que piensan y se les da mejor de lo que parece.

Conozco personas de todas las clases, edades y condiciones, con o sin estudios, capaces de admitir que no saben matemáticas y sin embargo tienen una genialidad inusitada para cosas que a priori parecen obvias y sencillas como:

  • gestionar las “finanzas” de un grupo social en un contexto de ocio, repartir las viandas, llevar las cuentas de un viaje, o hacer equipos dentro de una clase o grupo de amigos; lo que requiere de una capacidad de cálculo algebraico importante: manejo de operaciones básicas, fracciones, porcentajes, etc.
  • desenvolverse como nadie en todo tipo de juegos, de mesa, deportivos, digitales, etc. demostrando unas capacidades para la lógica, la estadística, el razonamiento abstracto, la táctica y la estrategia que ya quisieran muchos analistas estadísticos.ajedrez
  • incluso artistas con una capacidad de visualización abstracta y composición geométrica muy avanzadas. Hay belleza que se puede describir con fórmulas. Inventar una historia es un ejercicio de abstracción lógica. La música es matemática pura, etc.

Saben cómo usar matemáticas, y muchas otras cosas más, por supuesto. ¿Y, qué mejor forma de demostrar competencia y conocimiento de una materia que con el uso de los conceptos y las herramientas en un determinado contexto tan real como es la vida? Y sin embargo, las estadísticas, los informes, los resultados académicos y los mismos protagonistas dicen lo contrario. En lugar de enorgullecerse de todo lo que saben resulta que más de la mitad no saben qué hacer con ello, sufren “ansiedad matemática” y/o aborrecen cualquier mención al tema.

Ansiedad matemática. Preocupación por el aprendizaje de las matemáticas. Bonitos palabros. Y una vez que aparece esa ansiedad, la psicología del sufrimiento por creer que no se es capaz para algo, se convierte en algo emocional y es cuando comienza a fallar el aprendizaje y el uso de los conocimientos aprendidos.badge-686321_1280

Pero, si en general nuestros estudiantes, desde pequeños, son potencialmente unos portentos en la materia, ¿dónde?¿cuándo?¿cómo? O ¿por qué? se produce esta desconexión entre la potencialidad y el resultado.

Dicen unos expertos que es un problema de contexto. Que se tiende a presionar en la adquisición de las competencias y habilidades sin enfocarlas a su uso concreto en el contexto, sin que se pueda entender su utilidad. Otros que la metodología está equivocada y que hay que cambiar el sistema entero … como si antes no le gustase esto a nadie o nadie aprendiese con el sistema antiguo. No parece que se haya conseguido ni las respuestas ni la fómula milagrosa que lo responda. A lo mejor es tan sencillo como que una pila de deberes sin sentido no genera aprendizaje.

Lo que sí parece fallar tanto en el contexto, como en la metodología, es la capacidad de adaptación y actualización de ambos a la evolución social. Y no sólo en las mates pasa esto.

Para captaros en mi bando optimista del debate os propongo algunas ideas sencillas para que podáis actualizar los contextos y disfrutar descubriendo que sabéis más matemáticas de lo que creíais:
reloj despertador

  • prueba a utilizar tecnología desconocida: de forma que llegue a pasar desapercibida pero os permita cumplir el fin para el que se usa. Desde mandar un mensaje de Whatsapp a usar una aplicación del móvil que gestione tu agenda y tiempo libre, pasando por programar el despertador o el receptor de TV para que grabe un programa cuando no estés, hasta aprender a programar aplicaciones de móvil. Todo ello son ejemplos de uso de tecnología que te habrán requerido poner a prueba tu capacidad de razonamiento lógico-matemática.
  • aprende/practica un juego: en cualquier etapa educativa y a cualquier edad, el juego imprime el proceso de enseñanza y aprendizaje de un carácter de diversión que facilita el proceso. Pero además de números, en el juego puede haber normas, estrategias, incluso el factor aleatorio de unos dados, que requieren de una capacidad de abstracción y de razonamiento abstracto importante. Tanto si es un juego de mesa que un videojuego. Sin darte cuenta acabarás sopesando probabilidades y combinaciones de movimientos, estrategias, gestión de recursos y los cálculos que necesites para ganar la partida… y además, seguro que al menos habrás pasado un buen rato.
  • dibuja y predice una serie de datos: desde tus gastos personales o familiares, a los puntos conseguidos en cualquier juego en un grupo, o la temperatura de la habitación, o las pulsaciones que te mide tu nuevo smartwatch o smartband o cualquier cosa que cambie con el paso del tiempo, y prueba a pintar la tendencia, juega a predecir el comportamiento en el siguiente instante, y estarás embarcado en la última moda super matemática: el big data. Bueno … “big” no mucho, porque esto es una prueba casera … pero da el pego!
  • ponte a prueba: porque a pesar de todo, es posible que descubramos que hemos llegado cerca de un límite de nuestra capacidad, así que, ¿por qué no superarse a uno mismo? Hay quien ha decidido probar su capacidad de superación entrenado y corriendo maratones … no propongo pasar 100 horas resolviendo integrales, pero ¿y ese sudoku que se te resiste? ¿O calcular cuántas horas de pista de paddle tendríais que reservar todas las parejas de amigos para poder jugar una liguilla todos contra todos? ¿Y ese videojuego lleno de puzzles que tu hija, nieta, sobrino, pareja o amigo resuelve a la velocidad del rayo? O ¿por qué no darle una enésima oportunidad al cubo de Rubik (o el Soma, o el Bedlam) intentando no ver el video de youtube con la solución? Y qué tal intentar razonar si realmente el porcentaje de cotización que cotiza cada trabajador es suficiente para pagar las pensiones cada año…

En cualquier caso, estoy seguro de que sabes muchas más matemáticas de las que piensas. El siguiente paso es que disfrutes utilizándolas.

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