Pablo Iglesias y Tania Sánchez, líder de Podemos y pareja, anunciaron ayer vía Facebook, que ya no son pareja. Un comunicado escueto y claro, compartido en el muro de ella, fue la manera de hacer pública su ruptura. Uno no tiene más que leer los comentarios para darse cuenta de que las reacciones han sido diversas en cuanto a respeto y profundidad. ¿Acertaron en la forma? ¿Era necesario?

A mí me sirve para traer a la palestra un asunto que me cuestiona desde hace tiempo: ¿Cómo trasladar la vida de pareja a la red? ¿Dónde están los límites entre la intimidad y el testimonio? ¿Dónde está la frontera para un ámbito más de la vida de uno, importantísimo, en un lugar donde se comparte todo, como es la red? Me permito algunas reflexiones al respecto:

1.Es casi inexistente el testimonio de pareja, matrimonio o familia en la red. Hay mucha teoría escrita, mucha revista digital, mucha columna de opinión… pero pocos lugares donde parejas, matrimonios, familias… se compartan, hablando de ellos mismos, de sus alegrías y sus desvelos, de la gracia y el sufrimiento que supone un proyecto común de vida.

2.La vida en pareja en la red, ¿puede entenderse de manera individual? Intuyo que la vida en pareja en la red debe ser trasladada y mostrada por ambos miembros de la pareja. En el caso de Tania y Pablo, con el que hemos comenzado, el comunicado de ambos sólo ha sido compartido en el muro de ella. ¿Qué pasa cuando uno de los dos no está presente en las redes sociales o es muy inactivo? ¿Qué sucede cuando uno habla siempre del otro y el otro nunca del uno? ¿Qué imagen se traslada cuando ninguno de los dos comparte nada sobre su vida común?

3.¿Qué es la intimidad? La definición de la RAE habla de una zona espiritual íntima y reservada, referida a una persona o grupo. Como figura jurídica, también se hace hincapié en que es algo que alguien quiere que no sea público. Y aquí entramos en un matiz que, creo, es importante: no existe la misma intimidad para todos. La intimidad es un hecho subjetivo desde el momento en que no todos queremos reservar lo mismo. Por tanto, hablar de la intimidad en la red, como concepto, me parece un error. Cada uno es libre de mostrar lo que considere oportuno de su vida. Es un acto de voluntad, una elección libre. Cuando hablamos de la pareja, sin embargo, son dos personas las que deben decidir ese “qué” mostrable, compartible… ¿Es correcto que uno muestre aquello que el otro guarda?

4.En una época donde la pareja, el matrimonio, la familia… están en crisis… ¿hasta qué punto una familia cristiana, una pareja cristiana, no debiera sentirse llamada a mostrar que es posible, que es posible vivir en común pese a todo, que es posible amarse, que es posible tener hijos, educarlos y criarlos, que es posible construir juntos aun siendo muy distintos? ¿Quién lo va a hacer si no? ¿Quién va a llegar la red de “buenas prácticas”, de modelos, de oportunidad…?

Compartir la vida en pareja en la red ¿es banalizarla? ¿O es simplemente arriesgado? ¿O más necesario que nunca? Mientras lo pienso, le voy a dejar un “te quiero” a mi mujer en su muro para que todos lo lean… Espero que no se le olvide, al menos, darle al “me gusta”.

@scasanovam