Rezar en tiempos de Mister Trump

Es inevitable, estando en Latinoamérica, no comentar algo sobre “el fenómeno Trump”, y más si se vive en México. Las cábalas y sobre todo los votos no ayudaron para que Hillary ganara la Presidencia. El escenario no deseado para la mayoría dentro y fuera de EUA será una realidad, el señor de la rara cabellera rubia y ego abultado será Presidente del país más poderoso.

Poco a poco aparecen análisis que ayudan a comprender los sentimientos que están detrás de quienes apoyaron al magnate, pero entre que son peras o manzanas, hay que entrenarnos para lo que venga. Creo que la oración nos prepara para enfrentar lo adverso, no tanto que nos lo evite, sino que nos ayuda a plantar cara al toro que se nos venga. En el ruedo del futuro próximo, será importante no salir corriendo, sino desafiar y capotear a la bestia, sacando nuestras mejores faenas.

Por una parte, no será fácil para las minorías norteamericanas, especialmente para los migrantes que todavía no tienen papeles –en su mayoría mexicanos-, vivir en tiempos de Trump. Bajo su Presidencia recurrirá al ataque, seguramente continuará buscando enemigos internos y externos a sus fronteras para hacer crecer su figura y encarnar el papel de salvador populista. Habrá que rezar por estas minorías y por los damnificados de sus próximas bravatas, que ojalá sean pocas. Habrá que orar para ser muy solidarios con las víctimas.

Será interesante analizar el estilo de liderazgo que ejercerá el Señor Trump. Habrá que contrastarlo con los modos de otros líderes mundiales, por ejemplo, con cómo manejan crisis locales y globales las Presidencias de Rusia, China, Inglaterra y Alemania. Será inevitable contrastar los modos del próximo Presidente de EUA, deseoso de construir un muro divisorio con México, con las maneras del Papa Francisco, quien se ha distinguido en tender puentes y dialogar con quienes había distanciamiento o lejanía.

Para afianzar el optimismo, recordemos que, dentro de todo, Trump no será un personaje eterno en el poder. Serán 4 años extraños, de vértigo y agobio –tiene el botón que lanza bombas atómicas-, pero tomémoslos con templanza y entereza, “peores cosas vamos a ver” decía con humor un compañero jesuita. Pareciera que el mundo desea hacerse harakiri con situaciones como el Brexit o como cuando los colombianos votan en contra del acuerdo de paz, estamos ante nuevos retos y requerimos nuevas lupas para escrutar y entender lo que pasa. En este proceso de asimilación estamos y mucho ayuda la oración.

Viene un tiempo en que habrá que orar, para no dejar caer la esperanza y para resistir ese ambiente que se genera cuando cunden los odios y las arengas racistas. Habrá que orar para ver la realidad, por dura que sea, tal como es y prepararnos a caminar cuesta arriba. Creo en el poder de la oración, no para esperar que venga San Judas Tadeo en un helicóptero y ponga orden en el mundo. Creo en el poder de la oración que nos prepara para tomar al toro por los cuernos. Y, especialmente, creo que la oración transforma y sensibiliza al ser humano para ser más solidario con los que más sufren y para hacer algo por ellos. Por último, en este tiempo en que el Señor Trump hizo alarde de xenofobia, misoginia y racismo en campaña, ahora que prepara su llegada al cargo y ya una vez instalado en la Presidencia, creo que es importante rezar y orar precisamente para no ser como él.

@elmayo

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