Ya tenemos a Donald Trump como presidente de los Estado Unidos. Como la presencia de lo religioso en ese país es tan distinta de lo que estamos acostumbrados en la vieja y secularizada Europa, vamos a centrarnos en algunos detalles de carácter religioso que pueden ayudan a situarnos ante el significado de la presidencia que ahora se inicia. Por supuesto, no decimos que sea la única ni tampoco de las perspectivas posibles: pero sí es una curiosa y también iluminadora.

La Biblia de Trump

Primero, digamos algo sobre la Biblia. Sí, porque en el Estados Unidos del “muro de separación entre el Estado y las iglesias”, el presidente promete su cargo sobre una Biblia. Ya lo hizo George Washington en 1789. Y todos los demás presidentes desde entonces. Por ejemplo, Franklin D. Roosevelt lo hizo en una biblia familiar de finales del siglo XVII, escrita en neerlandés. Obama, en 2012, empleó una biblia que había pertenecido al reverendo Martin Luther King, Jr. Por su parte, Donald Trump ha elegido jurar el cargo sobre dos biblias: una que le regaló su madre al terminar el bachillerato y otra que perteneció a Abraham Lincoln.

Los “pastores” de Trump

Además de la Biblia, ha habido rezos. Concretamente, seis líderes religiosos han participado en el acto. Aunque Trump no es particularmente religioso y de hecho es más un teocoin que un teocon, lo cierto es que nunca hasta ahora había habido tanta presencia religiosa en un acto semejante. Han sido intervenciones breves, en torno a un minuto cada una. Un vistazo al conjunto permite entrever algunas claves del nuevo presidente, porque estamos ante una mezcla curiosa.

Los dos primeros son, por así decir, casi evidentes, y reflejan bien el perfil de Trump, amparado en los evangélicos blancos:

  • La pastora Paula White, telepredicadora con base en Florida, rodeada de bastante polémica y buen ejemplo de la teología de la prosperidad.
  • El reverendo Franklin Graham, polémico por sus declaraciones contra los musulmanes y la comunidad LGTBI. Es hijo del famoso telepredicador Billy Graham, que durante décadas ha mantenido relaciones con todos los presidentes de Estados Unidos, desde Harry Truman hasta Barack Obama.

Un segundo grupo lo conforman dos pastores evangélicos, pero de minorías étnicas con las que Trump ha mantenido relaciones conflictivas:

  • El reverendo Samuel Rodríguez, presidente del National Hispanic Christian Leadership Conference (Concilio Nacional de Latinos Evangélicos)
  • El pastor afroamericano Wayne T. Jackson, que dirige una red evangelista que incluye amplia presencia televisiva

En tercer lugar, tenemos otras dos significativas confesiones religiosas

  • El rabino Marvin Hier, fundador y director del Centro Elie Wiesenthal, iniciativa judía para la defensa de los derechos humanos. No es, por decir, así, la elección más obvia para representar a la comunidad judía, pero sí resulta un guiño significativo
  • El cardenal Tim Dolan, arzobispo católico de Nueva York. También en este caso la relación de Trump con la Iglesia católica no ha sido fácil, no solo durante la campaña electoral sino también recientemente, por ejemplo a propósito de la pretendida reforma sanitaria de Trump y a favor de las personas migrantes. EL cardenal Dolan pidió sabiduría para el nuevo presidente.

En el acto posterior, en la Catedral Nacional de Washington, participan otros 26 líderes religiosos, incluyendo un imán musulmán.

Las protestas contra Trump

La jornada de oración en la Catedral Nacional de Washington también se ha visto rodeada de polémicas. Y es que no son pocos los líderes religiosos que, en los últimos meses, se han manifestado abiertamente en contra de Donald Trump. Una de las últimas expresiones públicas se produjo a propósito de la elección de Jeff Sessions como nuevo Fiscal General.

En diversas partes del país, tales como Houston o  Springfield ha habido protestas, concentraciones y manifestaciones contra Trump, auspiciadas por varios líderes religiosos.

Por ejemplo, Jim Wallis, pastor evangélico comprometido desde hace décadas en la lucha por la justicia social, ha señalado dos tareas para los cristianos en la era Trump. Uno, proteger a las personas más vulnerables y excluidas. Dos, suscitar generar espacios de diálogo y deliberación en torno a cuestiones como la desigualdad étnica.

Nota final: en los siguientes enlaces se puede encontrar otro material publicado en entreParéntesis sobre Trump.