#ResistenciaDoñana y otros ejemplos de noviolencia activa

La noviolencia activa está muy viva. Llámese no violencia, no-violencia, no violencia activa o como se quiera, no es una cosa del pasado, como si se limitase a los ejemplos del Mahatma Gandhi, Martin Luther King o la resistencia a los nazis. Tres ejemplos actuales nos lo muestran.

  • #ResistenciaDoñana

El primero  lo tenemos bien cerquita, en el Parque Nacional de Doñana, concretamente en el proyecto de almacén de gas “Marismas Occidental”. En realidad, es un proyecto más amplio y complejo, que incluye la construcción de 14 pozos de extracción de gas, 20 kilómetros de nuevos gasoductos y el almacenamiento subterráneo de hidrocarburos en el Parque.  Las empresas Gas Natural Fenosa y Enagás afirman que cuentan con los permisos pertinentes, incluyendo las Declaraciones de Impacto Ambiental; el problema es que el proyecto se ha dividido en cuatro subproyectos, de modo que no hay una evaluación global de los efectos sinérgicos y acumulativos.

En todo caso, la oposición ecologista y ciudadana está activa y recientemente ha alcanzado cierta visibilidad con la manifestación del pasado 26 de noviembre. La Plataforma Salvemos Doñana  ha logrado articular a las personas, colectivos y asociaciones de la zona. También están activas otras ONGs más conocidas, como Greenpeace, WWF o Ecologistas en Acción. Concretamente, en estos momentos sigue en pie una acampada permanente en Doñana. Por supuesto, continúa la lucha jurídica  e institucional para defender una de las zonas más emblemáticas y más importantes medioambientalmente de toda Europa. En el momento de redactar este post, una veintena de activistas ecopacifistas de Greenpeace  llevan 34 horas de resistencia directa noviolenta. Su acción puede seguirse aquí.

  • Stand with Standing Rock

El segundo ejemplo  que mencionamos nos lleva a Estados Unidos. Concretamente, a la oposición ante la construcción de un largo oleoducto de unos 2.000 kilómetros que atraviesa cuatro estados (Dakota del Norte, Dakota del Sur, Iowa e Illinois) y  podrá transportar 470.000 barriles diarios de petróleo crudo. Además de otras cuestiones medioambientales, el oleoducto atraviesa un terreno sagrado en la reserva siux de Standing Rock, de Dakota del Norte.

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La joven Andreanne Catt, del Indigenous International Youth Council, protesta. #NoDAPL. Foto de http://www.vogue.com/projects/13505511/standing-rock-movement-dakota-access-pipeline/

Desde el mes de abril de 2016, hay campamentos permanentes de resistencia y oposición al proyecto, con unas 4000 personas acampadas permanentemente; siguen explícitamente un planteamiento de noviolencia activa, en su filosofía, organización, estrategia y metodología. El lema #NoDAPL (no al Dakota Access Pipeline) se ha visto combinado con Stand with Standing Rock (que podríamos traducir como “Firmes junto a Roca Firme”), ampliando así su base social de apoyo. Una vez más, se muestra que confluye el grito de la tierra con el grito de los pobres y que, en esta lucha noviolenta, aparece y se alimenta una verdadera experiencia espiritual.

Es cierto que la violencia policial ha ido en aumento, como la prensa internacional ha recogido y como puede verse en este reportaje de la prestigiosa PBS, pero la oposición noviolenta permanece firme. El 1 de diciembre está convocada una jornada global de acción directa noviolenta.

Detrás del movimiento hay un fuerte influjo de la espiritualidad de los nativos americanos, concretamente siux, y una significativa presencia solidaria de diversas iglesias cristianas en la oposición al proyecto. Además del apoyo in situ, con varios miles de personas acampadas desde hace meses, hay también un relevante apoyo online y a distancia. Casi medio millón de firmas en change.org  y unas 400.000 en la campaña de moveOn.org.

Puede verse algo de información de fondo sobre este conflicto en este artículo y en este otro. En castellano apenas hay nada, excepto este artículo en Diagonal en el mes de septiembre, pero en EstadosUnidos se puede encontrar mucho material, incluyendo de publicaciones tan poco sospechosas de radicalismo activista como Vogue. Una buena selección de fotos puede encontrarse aquí.

  • Los comités de coordinación local de la resistencia en Siria

Este tercer ejemplo sorprenderá a muchos lectores. Parece que, desde hace años, las únicas noticias que nos llegan desde Siria se refieren a la guerra, la represión, la revuelta armada, etc. Se olvida (o, mejor dicho, se silencia) todo un movimiento de oposición noviolento, vigoroso y creativo. Vamos a seguir en este punto el espléndido y reciente libro de Ignacio Álvarez-Ossorio, publicado por los Libros de la Catarata, con el título “Siria. Revolución, sectarismo y yihad”. Allí leemos: “A medida que la revolución ganaba músculo, surgieron los primeros comités locales, integrados esencialmente por jóvenes activistas que desde un primer momento apostaron por la resistencia civil y por la movilización pacífica y se mostraron contrarios al sectarismo y a la internacionaliza­ción del conflicto. Estas tansiqiyat tenían una estructura horizontal y funcionaban de manera autónoma para burlar a los omnipresentes servicios de inteligencia, que por mucho que lo intentaron fueron incapaces de infiltrarse en sus estructuras” (p. 43).

El tejido noviolento en Siria
El tejido noviolento en Siria

También allí mismo podemos leer declaraciones de “Omar Aziz, un pensador anarquista que fundó el comité de Barze, fue uno de los principales teóricos de la revolución y defendió desde un principio el establecimiento de estruc­turas locales desjerarquizadas y sin líderes basadas en la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua” (p. 43). Aziz fue detenido en 2012 y, meses después, murió en la cárcel. A pesar de la represión y de la falta de apoyo, hoy en día hay 460 comités locales activos, comunidades democráticas autogestionadas que constituyen una verdadera alternativa a una situación de violencia, muerte y destrucción.

Ahora bien, la labor de estos comités locales de coordinación “se resintió como consecuencia de la violenta represión de la que fueron objeto, la militariza­ción del conflicto y la irrupción en escena de las fuerzas yihadistas” (p. 45). Los analistas señalan que “estas repúblicas populares persisten y siguen representando una esperanza en la oscuridad” (p. 45) a pesar de la “continua violencia del régimen” porque, “mientras existan estos consejos democráticos de base, el régimen tratará de acabar con ellos” (p. 46). Desgraciadamente, con el tiempo se ha visto que este movimiento noviolento de base “había quedado entre dos fuegos: el régimen y los grupos yihadistas”. Y también de nuestra pasividad.

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