Religiones y Estado, ¿Qué relación?

A finales del mes de mayo se celebraron en el Centro Ellacuría las anuales Jornadas Interreligiosas. En esta ocasión, las jornadas han versado en torno a los cambios acaecidos en las creencias religiosas de la población, es decir, en la disminución de la creencia y los efectos del proceso de secularización, así como en la relación que se da y/o debería de darse entre las distintas religiones presentes en nuestra sociedad y el Estado.

Para tratar este último tema, interesante y controvertido a la vez, se llevó a cabo un  debate entre dos personas expertas en la materia, por un lado, el Presidente de la organización “Europa Laica”, Francisco Delgado, y por otro, el profesor de la Universidad de Deusto y autor de muchas publicaciones sobre el tema de la diversidad religiosa en el País Vasco, Eduardo Ruiz Vieytez.

Mientras Francisco Delgado propugna desde Europa Laica la neutralidad absoluta del Estado ante las corporaciones religiosas, a la vez que una sociedad plural donde quepa lo religioso y lo no religioso, en una ferviente defensa de las libertades individuales, el profesor Eduardo Ruiz Vieytez apuntaba la idea de que la religión es parte de la identidad, de la configuración personal y social de algunas personas. Por consiguiente, las personas no pueden dejar su religión a un lado, o en casa. Las personas necesitan poder expresar su religión y la necesidad del ejercicio de este derecho en el espacio público, como se menciona en ocasiones, en la plaza pública. Por todo ello, comparto con él, la idea de que el Estado, debe gestionar esta realidad de pluralidad religiosa. Por supuesto, como su status lo indica, de una manera aconfesional, es decir, no adhiriéndose  y no reconociendo ninguna religión en concreto como oficial.

Y es que, en muchas ocasiones, el debate radica en el modo de entender la aconfesionalidad del Estado y laicidad del Estado. Defiendo la postura de que la laicidad del Estado no se puede hacer sinónimo de indiferencia o animadversión hacia el factor religioso. Este sentido de laicidad más bien reclama que no se confundan los planos de lo secular y de lo religioso, que haya entre Estado e Iglesia un respeto recíproco de su autonomía. Como podemos suponer, se trata de un debate no cerrado y que en los siguientes años seguirá sobrevolando en el terreno de lo religioso.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.