¿Una religión muy muy salvaje?

Bhagwan Shree Rajneesh, también conocido como Osho (India, 1931 – 1990), fue el líder de los Rajneeshees. Este movimiento religioso tuvo una época de crecimiento en las ciudades de Bombay (1970) y Pune (1974). Posteriormente llegaron a cierto auge cuando se trasladaron a Estados Unidos (1981), a un rancho cercano a Antelope (Oregon), pequeño poblado apenas habitado por 40 jubilados dedicados a labores del campo, quienes vieron con sospecha la llegada de los nuevos vecinos de atuendos rojos. Esta oleada atrajo a 30.000 residentes, adquiriendo tal peso político que rebautizaron la localidad como Rajnishpuram (“la ciudad de Rajneesh”).

Por supuesto, esto generó roces y hostilidades entre los lugareños que demandaron ante los juzgados a los recién llegados. Por su parte, los Rajneeshees no se quedaron con los brazos cruzados. Al sentirse amenazados compraron armas y, en lo que es considerado el mayor acto de bioterrorismo en EUA, contaminaron con salmonela las ensaladas de restaurantes del Condado, lo que a la larga llevó al colapso, en 1985, de esta comuna.

De todo esto nos da cuenta el excelente documental Wild Wild Country, dirigido por los hermanos Way (Chapman y Maclain) y producido por los hermanos Duplass (Jay y Mark), y que puede verse en la plataforma de Netflix. Durante sus seis capítulos, cada uno de aproximadamente una hora de duración, se narra el inicio, esplendor y caída de los rajneeshees, así como la historia de su gurú, muy dado a moverse en sus Rolls-Royce (llegó a tener 17) y usar relojes rolex cubiertos de diamantes.

Es interesante ver las entrevistas a aquellos protagonistas que, con más de 30 años de retrospectiva, comentan y analizan lo sucedido en este experimento socio-religioso. Por ejemplo, llama la atención escuchar a Ma Anand Sheela, poderosa ex-secretaria y estratega de Osho, quien coordinó el traslado de la comuna Rajneeshee de India a EUA. Ella fue quien contra-atacó las demandas judiciales en Oregon, bosquejó posibilidades de atentados  y tomó medidas de autodefensa. También, narra cómo fue creciendo su cercanía a su amado líder, así como su abrupta ruptura y distanciamiento.

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¿Son los Rajneeshees una agrupación religiosa salvaje? No seré yo quien dé esta respuesta. Me pareció valioso que este documental deje que el espectador formule su propio juicio crítico al respecto, ya que es muy cuidadoso al no presentar buenos y malos. Esto cada quien lo decide con la información que se expone y los testimonios que se narran. De la misma manera, cada quien decide si Osho es un charlatán, un embauca bobos o un verdadero maestro de lo espiritual. Y cada quien juzga la manera en que los Rajneeshees se conducen con el consumismo, con el uso de lujos y acumulación de riquezas, así como con su manera de optar por el sexo libre. Cada quien emite su apreciación de si se mueven como secta, como mafia o como verdadera fraternidad.

Ciertamente una cosa que observo en este documental es la búsqueda y hambre que hay en el ser humano de espiritualidad profunda. De igual manera, hay cierta fascinación, atracción y seducción por lo exótico. Como bien dice un compañero jesuita, no todo barbón con turbante es un místico.

En lo que respecta a la mística, me gusta la manera como lo sintetiza Juan Martín Velasco: La mística tiene que ver con esa toma de conciencia de la presencia de Dios en nosotros y la respuesta creyente a esa presencia con la que todos estamos habitados. Dios, más que una idea abstracta y lejana, es una presencia que se experimenta y anima nuestra existencia. Vivir la mística se traduce en un proceso de ir adquiriendo consistencia, hondura, madurez y sabiduría ante la vida. Y, claro, tiene que ver en cómo nos llevamos con los demás.

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Esto me recuerda a ese diálogo que tuvo Leonardo Boff con el Dalai Lama, cuando le preguntó: “¿Cuál es la mejor religión?”. Y el Dalai Lama respondió: Es aquella que te hace mejor. Y agregó: “Aquello que te hace más compasivo, más sensible, más desapegado, más amoroso, más humanitario, más responsable, más ético”. La religión que consiga hacer eso de ti, es para ti, la mejor religión. [1]

Recomiendo ver el documental de Wild Wild Country. En los dos párrafos anteriores presento dos claves que nos pueden ayudar a considerar si ese experimento utópico realizado en Oregon entre el 1981 y el 1985 fue una alternativa espiritual-trascendente, una locura o una banalidad fanática de incautos.

Ismael Bárcenas, SJ@elmayo

[1] Espiritualidad : camino de transformación. Leonardo Boff. Sal Terrae. 2002. Pg. 48.

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