Escribo esta entrada en el día fijado como el día de los refugiados (señalar lo que es importante precisamente demuestra que no lo atendamos lo suficiente), y pienso en la obligación y responsabilidad que debemos al otro: Trata al extranjero como a ti mismo porque extranjero fuiste en Egipto. Pero no se trata de extranjeros sino de refugiados, que no es lo mismo. El extranjero vive entre nosotros. El refugiado nos interpela, nos pide asilo. Vive en un no lugar. Así que, lo primero, se trata de reflexionar en esa condición del refugiado que en realidad es un extranjero fuera de su lugar en busca de un lugar. ¿Quién no ha vivido la experiencia de extranjeridad? La soledad nos pertenece a todos, a cada uno de nosotros, en un momento la soledad nos arroja del territorio conocido para mantenernos en un lugar sin fronteras. Hay que entender primero esa experiencia íntima que nos lleva a  ver en los ojos del otro al hermano. En esta cuestión, sin embargo, debemos distinguir responsabilidades. Nosotros, los ciudadanos, podemos opinar, expresar; los escritores, decir. Nuestra responsabilidad es la de mirar de frente, elegir representantes. Manifestar y manifestarnos.

Los ciudadanos nos  movemos mediante símbolos y metáforas. Hay quienes se refugian en monolitos tallados de ideas crueles que pretenden proteger la raza o la nación, cuando nadie en verdad habla de lo mismo cuando se refiere a la raza o nación. Otros, perplejos, esperamos que se actúe mediante normas justas y eficaces. Algunos incluso salen del letargo para emprender campañas individuales. (El triunfo del Brexit, por ejemplo, es una manifestación de cómo afecta la utilización del miedo). Sin embargo, y aquí, creo, es donde está el verdadero debate, los políticos, que escuchan o no, deben responder mediante actuaciones e intervenciones eficaces y responsables.

Pero lo cierto es que falta liderazgo, verdadero empeño. No bastan los buenos propósitos ni los carteles. Hay que encontrar el equilibrio, de eso se trata, entre proteger y ayudar. Se necesita actuar desde la claridad. Fijar un pensamiento alejado de convenciones. No se trata de izquierda o derecha, sino de salvar vidas, la del refugiado y la del que acoge. Se trata de responder sin poner en peligro la cohesión social.

Señalo algunos enunciados que pido que se lean como afirmaciones o interrogantes.

  1. Establecer un gabinete internacional de crisis de los refugiados.
  2. Volver a la idea de un pasaporte para refugiados como el que planteaba Albert Cohen. Entrega de documentación que permita el seguimiento de cada uno, huellas, fotos. Es escandaloso que no sepamos dónde están cientos de niños. Hay que buscar formulas de protección de los menores.
  3. Perseguir a las mafias, más crueles que las causas que sacan a las personas de sus casas. Perseguirlas incansablemente rompiendo cualquier posibilidad de actuación.
  4. Proporcionar medios de salida eficaces. Si se diera una alternativa controlada de salida se disminuiría el poder de las mafias.
  5. Cuestionar la medida de negociación de números de refugiados en países. No es un tema comercial, ni un problema europeo, sino global. Y así es como hay que afrontarlo. Es del todo injustificable que Arabia Saudita entre otros se niegue a acoger.
  6. Creación de fondo económico para apoyo a los refugiados.
  7. Hay en España, como en otros países, pueblos y lugares medio abandonados. Como primera alternativa mejor que campos de refugiados seria volver habitables esos lugares hasta que se vean posibles soluciones.
  8. Las clasificaciones en ocasiones permiten encontrar también soluciones. Los refugiados de países en conflictos necesitan una atención diferente a los que vienen de países más o menos estables pero en busca de medios de vida que no obtienen en sus países. Son salidas diferentes. Merecen soluciones diferentes.
  9. Plataformas civiles de integración.
  10. Debate político responsable. Establecer de nuevo una línea roja frente a los populismos xenófobos.

fotonoticia_20160628135425_500Creo que la situación es alarmante. El dolor y la herida de la población civil necesita una respuesta, el resurgimiento del odio al extranjero es real y peligroso. Creo que únicamente una respuesta sensata, serena, medida, sin miedo demagógico puede ayudar a solucionar este conflicto que daña profundamente a Europa. No soy especialista, ni tengo toda la información sobre qué se está haciendo, pero sí vemos cada día qué no se hace. Mientras acabo estas líneas he recibido la información sobre una caravana solidaria que: invita a todas las personas a firmar la petición que se ha puesto en marcha en Change para pedir al Gobierno que active los visados humanitarios para que las personas refugiadas puedan llegar a Europa con seguridad y garantías de que se van a cumplir los derechos humanos. Estoy de acuerdo. Pero hay que hacerlo garantizando a los europeos su seguridad y el cumplimiento de los derechos humanos. Si hay un discurso sin miedo evitaremos que el miedo se use como motivo.


Photo Credit: <ahref=”https://www.flickr.com/photos/69583224@N05/27713712122/”>EU Humanitarian Aid and Civil Protection</a> via <a href=”http://compfight.com”>Compfight</a> <ahref=”https://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/”>cc</a>