El PSOE debe dialogar con un amplio público para reencontrar su papel en la democracia española. Desde entreParéntesis, como espacio de diálogo que somos, quisiera formular propuestas prácticas atendiendo a la tradición y singularidad de este partido. Mi intención no es partidista y ni siquiera partidaria. Si le pasara al PP también le formularía de buena gana propuestas acordes a su identidad y tradición. En todo caso, se trata de reflexiones y propuestas personales, no de entreParéntesis, y por supuesto abiertas a la deliberación.

El PSOE se encuentra en la necesidad de recrear su proyecto tras esta crisis económica y política que todo lo ha cambiado también. Si todo ha cambiado, el Partido Socialista también debe cambiar. Los desafíos económicos, políticos y sociales son sustantivamente otros y el proyecto socialista y la propia organización deben transformarse en la mejor herramienta posible para responder.

Cuando uno no afronta los cambios proactivamente, entonces es la realidad la que acaba obligándole traumáticamente a hacerlo. Quizás el estrés que ha sufrido el PS está ocasionado por haber atrasado demasiado los cambios estructurales que debía hacer. La aparición de partidos con formas organizativas y programas nuevos a izquierda y derecha, ha puesto al PS ante el más fuerte desafío desde su refundación durante la Transición, en el Congreso Extraordinario de 1979, hace casi 40 años. Aquel fue hecho bajo el lema “Forjando el Socialismo” y el próximo en 2017 debería ser algo así como “Recrear el Socialismo”.

Si el Socialismo es un campo ideológico y político que se considera necesario para la democracia de nuestro país, entonces todos los ciudadanos estamos interesados en que se reconstruya su proyecto. Hago estas reflexiones con plena independencia y también con la mejor intención de que ese partido sea lo más útil a la fraternidad y progreso de todos los españoles. ¿Y cuáles serían las claves?

Hay tres tipos de cambios en la recreación del PSOE: recreaciones organizativas, estratégicas y programáticas. En este texto vamos a abordar la recreación organizativa. Aunque fortalecer la organización de un partido es complejo, vamos a señalar 9 aspectos que consideramos claves para la revitalización de este partido.

En resumen, proponemos varias innovaciones que cambiarían radicalmente el partido:

  • el estatuto de colaboradores para participar en el partido,
  • foros técnicos o Creativos de carácter temático,
  • una plataforma Wikipolítica para generar programa,
  • espacios de innovación sociopolítica de carácter territorial,
  • cuidar la formación de la comunidad sociopolítica,
  • puentes con comunidades y tradiciones de la sociedad,
  • una base abierta para decidir cargos del partido,
  • un partido deliberativo,
  • y la transparencia de la razón como principio de organización y comunicación.

Estas 9 propuestas se resumen en dos: un modelo colaborativo y deliberativo para recrear el Partido Socialista. Razonemos y desarrollemos todo esto.

El PSOE ha llegado a convertirse en un partido muy hermético en el que es difícil participar desde la sociedad civil y los espacios profesionales. Las competencias internas por puestos de influencia provocan suspicacias contra quienes pueden hacer aportaciones desde la sociedad. Los procesos internos son pirámides sin puertas. Es comprensible: los años le han hecho fraguar una organización con reglas fuertes y procesos de mucho peso. Para participar significativamente los ciudadanos deben ganar décadas de militancia e influencia interna. Si el PS ha perdido tanta militancia es porque no ha sido capaz de ser un lugar amable, inclusivo y eficaz para la colaboración.

  1. Abrir el partido a Colaboradores

Hoy en día para estar en continuo intercambio con la ciudadanía necesitas una organización más flexible, participativa y permeable. Necesitas una organización capaz de identificar nuevos valores y poner todos los medios para que puedan sumar al proyecto general. Hace años establecieron la figura del “simpatizante” junto a la del “militante”. Pero es necesario ir más allá: el PSOE tiene que ser capaz de incorporar a todos los que en cada etapa quieren sumar. La figura de “colaborador” describe bien su papel, es flexible y moderno. Es decir, que el PSOE tiene que recrear su organización desde un modelo colaborativo. El PS tiene que asumir que tiene que ganarse en cada etapa a sus colaboradores, como a sus votantes. El Partido Demócrata estadounidense convoca cada etapa electoral a todos los que quieren colaborar y forma con ellos un cuerpo político. ¿Por qué no hacerlo? Se puede pedir un periodo de cuatro años de pertenencia. Se parece a algunas opciones de “plataforma cívica” que el PS ha usado con éxito en convocatorias electorales en Euskadi y otros lugares. Hoy en día pasar de votante a militante es un enorme paso pero además es que hay gente que quiere colaborar en los partidos desde posiciones más pragmáticas y temporales. Eso permitiría formar mayorías mucho más amplias de voluntarios y movilizadores.

  1. Foros Técnicos o Creativos

Además, las relaciones con las organizaciones de la sociedad civil y los grupos profesionales deben mejorar radicalmente. Su aportación a los programas suele ser pobre e instrumentalizada. Es necesario ser muchísimo más abierto a las aportaciones y mantener una permanente consulta. A las organizaciones no les puedes pedir ni exclusividad ni identificación con el proyecto. Simplemente que hagan su mejor contribución. Hay algunas organizaciones con signo partidario pero para la inmensa mayoría de organizaciones su ideología sólo consiste en la aplicación de las mejores soluciones. El PS parece tener unos conjuntos de elites que hacen sus programas. Son muy mejorables en muchos aspectos y es necesaria mucha mayor transparencia. El PS no puede pedir el apoyo electoral de las organizaciones de la sociedad civil ni es bueno que lo haga, pero sí debe pedir que todas aporten las mejores ideas que tengan. Siguiendo con ese modelo colaborativo, el PSOE podría generar “Foros técnicos” o “Foros Creativos” por temática en donde participen abiertamente profesionales y organizaciones. Ese carácter técnico centra muy bien su objetivo y el estatus de los participantes. Esos foros creativos deben funcionar permanentemente y no sólo en tiempo electoral. Hay que eliminar la antigua doctrina del PS que entendía a las organizaciones ciudadanas como “correa de transmisión”. Esos foros deben tener reglas transparentes, rendir cuentas de qué se hace con los productos que generan, no poner barreras doctrinarias y no exigir exclusividad a sus participantes.

  1. Plataforma Wikipolitica

El PSOE se organiza internamente en “Sectores” y “Agrupaciones”. Las agrupaciones locales, llamadas “Casas del Pueblo”, hace tiempo que dejaron de ser vistas como un centro abierto de creación política colectiva. Hoy en día hay mucho más socialismo práctico fuera del partido que dentro. No quiero que se interprete como una minusvaloración de los militantes: son gente muy comprometida que da su nombre, su tiempo, su inteligencia y su corazón a favor de una noble causa. Pero es que fuera de las agrupaciones y los sectores temáticos hay muchísimo más socialismo. ¿Cómo? Hay que recrear también las agrupaciones y sectores. La organización de “Círculos” en Podemos es mucho más potente porque es capaz de tener un contacto más directo con la gente, es abierto -a veces se celebran en la propia calle-, transparente y permeable a la colaboración de cualquiera. Los Círculos también tienen sus limitaciones. El PS debe buscar su modelo inspirándose en su tradición.

Hay una parte de los “sectores” que podrían encauzarse por los Foros Creativos Técnicos que hemos propuesto. Pero es preciso otro tipo de metodología para participar en el PS desde un interés temático para generar el proyecto y programa de mayorías. Mi propuesta es que el PS abra una plataforma Wikipolítica en la que se vayan abriendo categorías y se formen comunidades alrededor de ellas. Sus moderadores y las reglas de creación deben ser tan claros como la Wikipedia. Por ejemplo, podría haber una categoría Wikipolítica que fuera “Polideportivos vecinales” que se pueda construir con lógica colaborativa entre varios cientos de ciudadanos (y esa categoría estaría dentro de una mayor y se relacionaría reticularmente con otras).

  1. Espacios de Innovación Sociopolítica (ESPAIS)

Derivado de lo anteriormente dicho, las agrupaciones territoriales deberían transformarse en Espacios de Innovación Sociopolítica (ESPAIS). Los Espais deben tener un foco de acción territorial. Su referencia es la comunidad, las familias, hogares y vecindades. Debería convocar cada cuatro años a gente que quiera colaborar y que todos ellos formen el cuerpo responsable de ese Espacio. Además debería mantener un diálogo práctico y permanente con todas las organizaciones y realidades ciudadanas, culturales, económicas, religiosas, etc. del lugar. Su dinámica debería aplicar una metodología activa y creativa: funcionar por convocatorias centradas en la resolución de problemas.

  1. Cuidar la formación de la comunidad socialista

Además de mantener una organización colaborativa (de la que derivan las anteriores propuestas), el PSOE debe cuidar su tradición: aquellos principios y valores que transmite intergeneracionalmente. Pero una tradición sólo se trasmite con autenticidad si dialoga con los nuevos tiempos y con otras tradiciones con las que convive y de las que puede beber. Sin duda debe haber en la organización una fundación central que reflexione y profundice en esa tradición. Esa fundación es la que debería estar encargada, entre otras funciones, de la formación de las personas que asuman militancia y otras personas que quieran recibirla. Muy especialmente de la gente joven. Hay que repensar la organización juvenil en clave de participación pero sobre todo de formación.

Es crucial la formación de cuadros. La formación interna de los partidos debe ser muchísimo mejor en general y en el PS en particular. Las “escuelas de partido” necesitan una profunda reforma. No sólo debe centrarse en estrategia política sino cualificar a cuadros para liderar campos temáticos y estar preparado para hacer aportaciones muy cualificadas en los mismos desde las posiciones que les correspondan dentro el partido o en cargos públicos. Hay que reconocer que no hay suficiente gente con formación específica para la extensa diversidad de campos que se deben cubrir. Por ejemplo, tiene que haber personas formadas por expertos en Economía Social, en I+D+I o en políticas de infancia. Además, sería muy importante que quien sea seleccionado para cargos públicos reciba formación de máximo nivel en administración de organizaciones (MBA y similares) y políticas públicas. La selección debe exigir más voluntad de preparación a quien quiera ejercer cargos públicos.

  1. Puentes

Debe haber “Puentes” con otras tradiciones con las que la comunidad socialista convive y que tienen aportaciones sustantivas y a largo plazo. Esas otras tradiciones no son partidarias ni deben constituir “corrientes” dentro del partido. Más bien son fuentes de fecundación de la tradición socialista, que debe estar en continua maduración no sólo de su pasado sino sobre todo del futuro. La metodología de “Puentes” incluye a tradiciones como por ejemplo la comunidad LGBT, la cultura gitana, el movimiento ecologista, la comunidad afrohispana o el cristianismo. A propósito de este último, los llamados Cristianos Socialistas han mantenido precisamente una propuesta llamada “Tender puentes” con un planteamiento muy interesante en donde se dialoga y construye desde la inspiración cristiana (ecuménica) al proyecto político, prepolítico y metapolítico. Esa metodología de “Puentes” debería ser mucho más extendida, internalizada por el PSOE y profundizada.

  1. Una base abierta de decisores

Hay una cuestión delicada que surge cuando se desarrolla un modelo colaborativo de partido: ¿quiénes son los decisores de base en el partido? Tradicionalmente el cuerpo de decisores estaba compuesto por los militantes. Como en cualquier asociación ordinaria, los socios son quienes votan la junta directiva. ¿Debe seguir siendo así? Si el cuerpo organizativo del PS es más complejo, también debería serlo la formación de su base de electores del gobierno interno.

Un partido con modelo colaborativo tiene grupos de participantes de diverso tipo. En nuestra propuesta hay colaboradores en los Espacios de Innovación Sociopolítica –de carácter territorial-, en los Foros Técnicos o Creativos –de carácter temático-, en las comunidades wikipolíticas –también de carácter temático-, en los llamados Puentes y también habrá colaboradores que se sumen a distintos tipos de actividades no incluidas en los anteriores. Habrá también personas que son “militantes permanentes” o socios de la entidad (el partido). Nuestra idea es que haya una participación inclusiva, ponderada por el tipo de intensidad en la participación. Cada tipo de grupo debería tener su presencia en la base de gente que elige a los órganos de gobierno y a los candidatos. A su vez deberían tener voz en los debates y un voto ponderado. Por ejemplo, los colaboradores que participen en la plataforma Wikipolítica o en los ESPAIS podrían tener un porcentaje de votos en los congresos o elegir un número de delegados para cualquier elección. Para cada elección importante se podrían renovar esos delegados votando en el grupo. Los militantes siempre tienen voto por su compromiso permanente. Pero incluso se podría ir más lejos y establecer una plataforma única formada por militantes, simpatizantes y colaboradores que votara en cada momento.

  1. El PSOE, un partido deliberativo.

El PSOE no es un partido de corrientes sino un partido de deliberaciones. Su tradición no es la de decisiones populares asamblearias sino un partido de democracia deliberativa. También se quiere formar una sociedad deliberativa: es decir, en la que haya espacios y procesos en los que se puede discernir las cosas. El discernimiento complejo es imposible de hacer por una multitud. Una multitud puede aportar razones, informaciones, criterios y puede democráticamente mostrar preferencias. Pero al final serán necesarios espacios presenciales donde cara a cara, se pueda interactuar personalmente y deliberar fraternalmente. Eso necesita una escala de delegados. No sustraen la voluntad de la multitud sino que discierne, dialoga interpersonalmente, negocia transacciones, crea alternativas o combinaciones, delibera a escala humana. La lógica de los delegados es una gran tradición del PS, en la que hay que profundizar y sin duda mejorar para ponerla en conexión con las nuevas exigencias de rendimiento de cuentas ante la ciudadanía. Hay otras vías de gobernanza de un partido, pero el PS ha madurado ese modo deliberativo que hará bien en actualizar y profundizar.

  1. La transparencia de la razón

Los últimos tiempos, el PSOE ha mostrado miedo a la razonabilidad de la ciudadanía española. Las manifestaciones públicas de indignación y la diversificación del pluripartidismo han hecho que priorizara el tacticismo. Se ha funcionado con el diagnóstico de que el electorado no valora las soluciones intermedias, que está harto del ritmo reformista y que es más sensible al populismo. Desde ahí, el posicionamiento respecto a la abstención ha sido un desastre no tanto por la decisión en sí cuanto por el modo vergonzante de hacerlo. No sólo ha faltado una amplia explicación pública de las razones y una deliberación interna más sincera sino que lo peor es que se ha partido de ese diagnóstico de que el electorado no estaba siendo razonable y no lo iba a comprender. Por omisión, el PS apela o más bien teme al populismo. Sin embargo, -independientemente de que fuera una u otra la posición frente a la investidura del candidato popular-, se tenía que haber hecho una presentación pública más abierta, transparente y sin complejos de las razones.

Este es un tema organizativo. El PSOE es un partido de razón pública en el que las decisiones pasan numerosos procesos de discernimiento y decisión. En ese itinerario de decisión es preciso no minusvalorar la racionalidad de la ciudadanía para comprender. Cuando se proyecta temor o vergüenza, se multiplica la irracionalidad en la opinión pública. Los lenguajes del PS siempre han partido de la Razón Pública y en ello debe continuar enraizada la cultura organizativa.

Por tanto, es clave la calidad del discernimiento político que haga el partido. Un partido deliberativo y una organización con tanta delegación están precisamente para servir a la complejidad y racionalidad de dicho discernimiento.

Por otra parte, para que la ciudadanía pueda hacerse cargo de la racionalidad de las decisiones es preciso que pueda contar con la mayor información, se reduzcan las incertidumbres y se eliminen las sospechas. Es absolutamente necesario que haya una transparencia absoluta de los procesos internos de razonamiento. Apelemos a la madurez de políticos, colaboradores y ciudadanía: es el único camino que merece la pena y es la tradición de los partidos socialistas. Sin embargo, la praxis del PS ha estado demasiado encadenada al secretismo. Eso aviva la desconfianza y confusión. El oscurantismo degrada la democracia. La única vía es mayor democracia, no plutocracias ni considerar que el pueblo es sospechoso en sus motivaciones y razones. El PS no debe ser el partido de las filtraciones y conspiraciones sino el partido de la transparencia y las razones. Eso afecta a toda su comunicación y organización de redes sociales, a su relación con su electorado y el conjunto de la opinión pública. Pero sobre todo afecta al tipo de relación interna que deben cultivar los delegados, representantes y cargos del partido: la fraterna libertad de la Razón. Cuando un partido pierde sus razones, sólo prima el poder.