Completamos con este post la serie “Recrear el PSOE”. Anteriormente hemos abordado la recreación organizativa de partido y después la recreación estratégica. En estos enlaces se encuentran esas propuestas prácticas:

En este tercer y último post abordamos las claves programáticas. Patxi López ha escrito respecto al PSOE que “el mundo ha cambiado, los problemas son diferentes y nuestras viejas respuestas han quedado anticuadas” (El País, 5 noviembre 2016). El decálogo que proponemos es coherente con el modelo organizativo y la estrategia que hemos expuesto anteriormente. Veíamos que la fiel evolución de la tradición socialista en la actualidad llevaría a un partido colaborativo y deliberativo. También proponíamos el gran bien que haría una estrategia integradora y capaz de liderar un cambio cualitativo de sistema. El programa consiste en las líneas de acción que hacen posible el fin para el que fue creado el partido: un continuo desarrollo integral del bien político común en una democracia participativa, libre y fraterna que logre incluir efectiva y plenamente a todos -especialmente a quienes sufren injusticias o pérdidas en su vida–.

Es decir, que el fin del PS tiene varios componentes:

  • Continuo desarrollo integral. Las ideas de desarrollo, progreso o perfeccionamiento indican que la creatividad y potencialidades del hombre están en continua expansión y el bien siempre está en permanente avance frente a los males. Ese desarrollo es “integral”: cuida el conjunto de necesidades humanas que la política puede atender, de modo sostenible.
  • Bien político común. La igualdad consiste en que cada uno es igual de único. Las desigualdades (profesionales, retributivas, de poder o reputación) sólo se justifican si sirven para que haya progresivamente una menor desigualdad global. A la vez, el bien es político, lo cual limita la acción de un partido a sus competencias y no lo concibe como un movimiento social –respeta las competencias de la sociedad civil– ni una cosmovisión –que es papel de la cultura, las sabidurías o las religiones–.
  • Democracia participativa. El tipo de democracia que inspira el socialismo es participativa, lo cual se traduce en (a) espacios o instituciones de participación, (b) en procesos y mediaciones para deliberar y (c) procedimientos de representación que permitan que cualquier proceso de decisión sea a escala humana. Democracia participativa también significa que la responsabilidad de lo público trasciende lo estatal e implica a todas las agencias de la sociedad. Lo público no se restringe a lo estatal.
  • Libre. Libertad y tolerancia son nucleares en el proyecto socialista. Dicha libertad no se entiende como individualismo ni utilitarismo porque la persona siempre es social. La primacía de lo “social” en el “social-ismo” implica que la comunidad se responsabiliza del desarrollo de la libertad de las personas para procurar el bien común según su singularidad. Pero el socialismo no pone la decisión individualista como el criterio para discernir cada política. Autonomía no significa solipsismo: la esencia del socialismo es que todos somos sociales. A la vez, la tolerancia no significa permisividad de cualquier comportamiento ni frente a cualquier valor sino que el criterio político permanente es el bien común, aquel que permite el máximo desarrollo y calidad vital de todos –de Todos y cada uno, no de la mayoría, porque ésta tiene muchas veces que reducir su bienestar o preferencia para que minorías puedan vivir mejor o siquiera vivir-. La democracia no es compatible con cualquier valor, sentimiento y creencia sino que debe cultivar preferentemente unos determinados valores y trabajar por convertir todos al respeto del bien común. La democracia socialista no es éticamente relativista sino que sostiene lo que Adela Cortina llama una ética de mínimos, en diálogo con y entre las comunidades morales de máximos.
  • Fraterna. El socialismo es una tradición política que pone la fraternidad y compasión por encima de cualquier igualitarismo o justicia fría. No se busca simplemente que la gente sean individuos iguales que se ajusten a reglas sino que las personas vivamos en fraternidad, en hogares, familias, vecindades, comunidades y fraternidades cívicas. No aspira a una sociedad siquiera de “compañeros y compañeras” sino de gente que se pueda reconoce como “hermanos y hermanas”, una gran familia. El metamodelo del socialismo es la familia humana, no es una Torre de Babel de individuos ni una fábrica de compañeros. Eso implica que en la política socialista hay una primacía por dinamizar al máximo posible procesos en que la sociedad civil –que incluye a las familias– sea la protagonista de la creación del bien común. El socialismo no es estatalista ni funcionarial sino civilista y comunitario.
  • Inclusivo. Ese continuo desarrollo es consciente de que se producen desigualdades injustas, desigualdad de oportunidades y que también hay desigualdades originadas en distintos talentos, funciones y proyectos vitales. También sabe que las personas sufren pérdidas en su vida y que continuamente hay que trabajar porque recuperen su proyecto de vida. El socialismo trabaja en política adoptando especialmente no solamente la perspectiva de la mayoría sino la de los desfavorecidos y busca compensar permanentemente esas desigualdades. El socialismo funciona desde las lógicas de la compensación y las oportunidades continuas para recuperar a cada persona.

Si ése es el fin de este partido, ¿con qué programa puede realizarlo en la actualidad? Vamos a exponer 10 claves programáticas.

  • Economía Positiva
  • Sociedad digital
  • Educación personalizada
  • Sociedad de los Cuidados
  • Un país de Familias
  • Liderar Proyectos País con la Sociedad Civil
  • Cultura densa y humanista
  • Descentralización de mínimos y máximos
  • Mancomunidades internacionales
  • España, País de los Encuentros

En el desarrollo específico de cada clave se podrá comprobar que los dos elementos que los resumen son comunidad e innovación.

  1. Economía Positiva

El PS no es el partido anti-empresas sino un partido de economía positiva. La tradición socialista reconoce que hay una pluralidad de bienes económicos:

  • (a) unos  producen y autogestionan desde las familias y comunidades;
  • (b) otros bienes y servicios se crean para intercambiar y el socialismo no sólo asume sino que aprecia la capacidad constructiva del comercio y los mercados;
  • (c) un tercer tipo son bienes que son producidos por el conjunto de la ciudadanía desde la Administración o mediante conciertos;
  • (d) un cuarto tipo son bienes comunes que como la cultura o el medio ambiente corresponde a todos los agentes cuidar y desarrollar.

Cada uno de esos tipos de bienes tiene su lógica productiva. Hay un debate que procede de la tentación de estatalizar la mayor pare de la producción. Pero ya hemos establecido el criterio socialista de que lo público va mucho más allá de lo estatal sino que prioriza a la responsabilidad productiva desde la sociedad civil en clave de autogestión, concierto o comercio. Otro debate mucho mayor es el modelo de comercio, que el socialismo pone bajo la filosofía del “com”: com-partir, com-unicar y com-unidad. Reconocer el valor del comercio no significa asumir el capitalismo. La economía de mercado puede no ser capitalista en el sentido de que no prioriza la máxima ganancia del propietario del capital. De hecho, el actual sistema de mercado mixto equilibra la distribución de plusvalías mediante la fiscalidad, los beneficios de los trabajadores y la transferencia de plusvalías en beneficio de la sociedad.

Parte del modelo COM también admite que hay bienes que implican un alto riesgo de inversión por su carácter innovador, la impredicibilidad de aceptación social o beneficios o por grandes operaciones de inversión. Hay, por tanto, una parte del mercado que es necesario que realicen empresas de capital riesgo siempre que esa no sea la lógica que domine todo el sistema ni su núcleo principal.

Pero el modelo COM de economía no prevalece sino que gana posiciones el capitalismo neoliberal. Y eso no sólo marca un tipo de economía sino que da forma neoliberal al modelo político, cultural, social, familiar y hasta antropológico. Tras la crisis del 2008, la gente hemos perdido la paciencia y no queremos más tiempos muertos: se quiere un cambio de sistema viable, eficaz y a tiempo. Lo hemos explicado en otro lugar.

A la vía para hacer una economía COM se llega por varios caminos que solamente podemos mencionar pero que podrían reunirse bajo la categoría de Economía Social o algo aún más integrador que puede ser la Economía Positiva. A fin de cuentas, España es el país donde ha sido posible la Cooperativa Mondragón, una referencia mundial de la economía social. Consiste en las siguientes líneas políticas:

  • Elevar la tasa de economía social al 20% del PIB en 10 años mediante el fomento de las cooperativas, mutualidades, empresas no lucrativas, banca ética, autogestoras comunitarias y demás figuras institucionales de plusvalías horizontales. Esa transición no hay que hacerla con Leyes estatales de Hierro sino por convencimiento de la ciudadanía. Sólo eso logrará modelar el mercado de modo sostenible.
  • Fiscalidad Progresiva de Impacto Social, basada en la Auditoría del Impacto Social de las empresas. Dichas auditoría miden la contribución de la empresa a la igualdad de género, inclusión plena de personas con discapacidad y minorías, localidad de empleo, conciliación trabajo-familia-vida, inversión en I+D+I, horizontalidad de la distribución accionarial de plusvalías, inversión en formación de sus trabajadores, sostenibilidad financiera y medioambiental, beneficios a los trabajadores y la comunidad, Responsabilidad Social Corporativa, etc. Con todo ello se elabora un índice de impacto que clasifica a las entidades económicas. A ello se aplica una fiscalidad progresiva que premia la creación de sociedad y castiga el riesgo social, financiero o medioambiental que provoca.
  • Empleo con apoyo. Protección de los centros especiales de empleo, empresas de inserción y el paradigma del empleo con apoyo para que quienes sufren graves desventajas se incorporen eficazmente al mercado laboral.
  • Cláusulas sociales y prioridad de las organizaciones comunitarias (Organizaciones No Gubernamentales y No Lucrativas) como proveedores de servicios sociales. Eso es así porque la producción de los servicios sociales aumenta exponencialmente su eficacia si se hace en condiciones de comunidad y donación, lógica propia de las ONG-ONL.
  • Elevación de las tasas de Comercio Justo. Si se aplicaran por ley a todos los ámbitos de producción de bienes públicos (en la Administración y en todos sus conciertos) significaría un cambio cualitativo en la relación con las regiones empobrecidas.
  • RSC. Nuevo ciclo de impulso y profundización de la Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial.

El PSOE puede trabajar por una sociedad que en 2040 sea una Economía de Tercios: un tercio de mercado de economía social, un tercio de bienes públicos (provistos por Administraciones y Tercer Sector) y un tercio de bienes de mercado en régimen de capital riesgo.

  1. Sociedad digital & I+D+i

Una clave del progreso es la economía digital pero la lógica digital va mucho más allá del ámbito económico. La sociedad digital implica el desarrollo de lógicas colaborativas, movilidad, conexión y comunicación social, Informacionalismo, cultura libre, reticularidad y globalización, cultura reflexiva, participación, etc. No es una parte de la sociedad sino que es un tipo de sociedad que bajo los nombres de digital o informacional sustituye a la sociedad industrial. Por tanto, el horizonte socialista es una sociedad digital de redes móviles globales. Esto afecta especialmente a la superación de la brecha digital, la calidad de la educación digital y el acceso universal a Internet.

En términos económicos. La reindustrialización de España significa reindustrialización digital. Implica avanzar en:

  • el paradigma de Solidaridad Digital para el Tercer Sector, que hemos expuesto en otro lugar,
  • formación digital de todos los recursos humanos (en nuestro país es el gran déficit) y triplicar la proporción de jóvenes profesionales de nuevas tecnologías,
  • potenciación de la wikinomía y
  • plan nacional de digitalización de la industria.
  • A su vez, también requiere garantizar el cumplimiento de los deberes fiscales en España de los operadores globales de la economía digital.

En este apartado incluimos la necesaria elevación de la inversión en I+D+i mediante gasto público y desgravación fiscal. La economía de I+D+i se aplica a distintos sectores (bioagrario, financiero, químico, etc.) y disciplinas pero en todo caso cualquier avance sucede con medios y lógicas digitales.

  • La aplicación del método de Bonos de I+D+i es muy útil (el Estado paga una gran parte de las inversiones privadas en I+D+i si dan resultados demostradamente positivos con impacto social, es decir que son beneficios para el desarrollo conjunto de la economía y la sociedad).

Finalmente, la digitalización y sus nuevas tecnologías están posibilitando un perfeccionamiento del ser humano no sólo en términos de salud sino de potenciación de su inteligencia. Aunque no hay que caer en la tecnocracia, es una base de progreso de enorme potencial que afecta a la propia antropología. El PS debe atender a ese perfeccionamiento digital y biónico del ser humano, a la vez que asegura el respeto a la dignidad integral de cada ser humano.

  1. Educación personalizada y Universidad Técnica

Es un clamor público el pacto educativo. El foco del PSOE no ha estado en el centro del progreso educativo, que es la reconversión de todo el sector al paradigma de escuelas integrales,  creativas, personalizadas, innovadoras o de inteligencias múltiples -según los distintos nombres que recibe-. La educación personalizadora pone el centro en la formación integral del proyecto de vida; en el desarrollo de inteligencias múltiples, capacidades y disposiciones; en la creatividad individual y colectiva; en la apropiación de la cultura; en la alta formación de los docentes y en la participación intensa de las familias.

El PS parece exageradamente el partido de la educación estatal y laicista, no el partido de las escuelas innovadoras y personalizadoras. Lo que sí debe confirmar y profundizar es su imagen de que defiende la educación inclusiva y para todos. Pero para ello hay que cambiar las prioridades porque el único modo de que los estudiantes y centros menos favorecidos alcancen el desarrollo que merecen es que implementen metodologías innovadoras, otra reorganización de la escuela y la implicación de las familias y el tejido económico y social. En su conjunto, es necesario que los centros sean mucho más autónomos para innovar y adaptarse a sus estudiantes y entorno. El PS debe ser el partido que más impulse la educación innovadora.

A su vez, la Formación Profesional debe ajustar su imagen pública a lo que realmente es: una universidad técnica. La FP superior es similar a las diplomaturas técnicas del antiguo sistema. Si el estatus público de la FP superior se eleva a la reputación de Universidad Técnica, logrará la reputación que necesita para ganar aceptabilidad y prestigio social. Las Universidades Académicas conservarían su estatus pero lograrían comunicar sus medios a la Universidad Técnica, crear programas mixtos y superar fronteras que son disfuncionales. La Universidad Técnica es una medida de personalización de la educación porque retribuye simbólicamente a los titulados de la actual FP superior y además enriquece el modelo universitario general.

Especialmente importante es cambiar la relación del PS con la educación concertada. Sus titulares son cooperativas u organizaciones no lucrativas, de la Iglesia o de otros ámbitos de la sociedad civil. El PS no es el partido del Estado sino el partido de la Sociedad. El actual Sujeto Histórico del Socialismo no son los funcionarios sino la Ciudadanía –donde obviamente están incluidos los trabajadores funcionarios del Estado, claro–. El liderazgo político del PS debería ser capaz de suscitar la adhesión de todos los actores educativos en ese proyecto común de educación innovadora e inclusiva. Es preciso superar especialmente la oposición simbólica que establece entre educación de centros católicos e izquierda política: más del 40% de los padres de esos centros se considera de izquierdas. Los centros católicos son libre elección de las familias: el foco es sumar sus fuerzas a un proyecto de progreso, no levantar barreras ideológicas. Esta es una clave estratégica pero a su vez está detrás de la opción programática tan exacerbada en el PS.

  1. Sociedad de los Cuidados

El PS ha sido un gran desarrollador del Estado de Bienestar pero no puede quedar atrapado en un paradigma que debe seguir avanzando. No puede convertirse en el partido conservador de ese modelo. Actualmente se han desarrollado líneas que parecen sostener otro modelo, la Sociedad de los Cuidados y que afecta no sólo al ámbito de la política social sino integralmente a todos los ámbitos de la comunidad política. Aquí se puede conocer más sobre la Sociedad de los Cuidados.

  1. Un país de familias

El PS debe asumir como principio constitutivo el fomento y defensa de las familias, en toda la diversidad de formas que adopta. Con respeto por quien opta en su proyecto vital por no formar una nueva familia, pero reconociendo que incluso esas personas cuentan con una familia en la que hay vínculos que cuidar. El PS no es sólo el partido de las formas minoritarias de familia sino un partido que reconoce que la familia es la institución más originaria y universal, en la que más confían los ciudadanos y la principal fuente de sentido para la inmensa mayoría. La familia es una proveedora insustituible, una pieza crucial en la economía y el creador de solidaridad entre generaciones. Sobre esto, puede ser útil consultar este post.

  1. Liderar Proyectos País con la Sociedad Civil

El Sujeto Histórico del Socialismo es la Ciudadanía. Pero el PS no es un movimiento sino una herramienta partidaria para operar en el ámbito político. Sin embargo, el PS debe liderar grandes proyectos políticos para todo el país en el que participe la mayoría de la sociedad civil implicada. El futuro de la política no consiste en ser gestores de la Administración sino en ser líderes capaces de movilizar a la sociedad civil y la sociedad económica alrededor de proyectos de bien común. Será imprescindible para los políticos ser buenos administradores pero el gran legado es crear grandes “Proyectos País”, más allá incluso de los “Pactos de Estado”.

Liderar no puede ser dominar ni invadir las competencias y autonomía de la Sociedad Civil. Es un liderazgo construido desde la motivación del bien común, negociados multilateralmente y con respeto al pluralismo.

Para ello es necesario que la Sociedad Civil española sea mucho más densa y creativa. La política no debe condicionar qué tipos de opciones y medios usa la Sociedad Civil, pero sí puede fomentar la participación. El objetivo es elevar las tasas asociativas del país y el activismo –no sólo el número de donantes o el mero voluntariado–. El modelo de Ciudadanía que debería promover el PS es activo, participativo, comunitario, inclusivo y solidario.

Para movilizar esos Proyectos País es preciso un tipo de relación mucho más colaborativo con la sociedad profesional –las organizaciones profesionales de la sociedad civil y económica– y las empresas –especialmente desde las claves de RSC–.

  1. Cultura densa y humanista

La Cultura Digital es un nuevo medio con nuevas lógicas que lejos de minusvalorar el patrimonio cultural lo potencia. Pero el modelo cultural del PS defiende principalmente la cultura de la gente y busca su mejor expresión en la excelencia artística. Hay dos claves importantes: la densidad cultural y la cultura clásica.

Plan Nacional de Desarrollo Cultural. La densidad cultural parte de una realidad: la actividad y asociacionismo cultural de los españoles es demasiado bajo. Es necesario que aumente la participación cultural universal, se fomente la creación cultural y aumenten las competencias culturales de los españoles. Hay que crear un Plan Nacional de Desarrollo Cultural. Debe hacerse asumiendo la pluralidad cultural interna del país, el plurilingüismo y la interacción con las culturas originales de inmigrantes, minorías y las distintas comunidades culturales. Ese Plan Nacional de Desarrollo Cultural debe implementar la formación avanzada en disciplinas culturales y deportivas de los jóvenes y la creación de agrupaciones de carácter local comunitario. A su vez, ese tejido denso debe tener como referencia centros de excelencia en cada una de las disciplinas.

Garantía de Cultura Humanista. La base de nuestra sociedad es la cultura clásica que ha ido sedimentando y sintetizándose a lo largo de siglos de historia, en comunicación con todas las culturas del mundo y muy especialmente en comunión con el mundo latino y Europeo, pero abiertos a la intensa interacción con otras culturas y continentes, así como la cultura global. No obstante, es imprescindible garantizar la formación de todos en una cultura base de carácter clásico y humanista. Obviamente la ciencia forma parte inseparable de ella. También forma parte de esa Garantía de Cultura Humanista la formación en valores transversalmente y también la protección y fomento del Patrimonio cultural del país.

  1. Descentralización de mínimos y máximos

La descentralización ha sido netamente positiva para el desarrollo del país. Su arquitectura se corresponde con la singular pluralidad de la nación española, compatible con sentimientos nacionales internos y una diversidad fruto de su historia. El modelo busca que cada comunidad española desarrolle al máximo posible su cultura, el bienestar de sus habitantes y optimice el progreso del territorio. A su vez, la arquitectura descentralizada tiene que garantizar la capacidad nacional para hacer proyectos comunes y progresar conjuntamente.

El modelo de descentralización que estimamos más propio de la tradición del PS -que es un “partido país”- es aquel que garantiza estándares compartidos en toda España y deja competencias a las autonomías para que los apliquen, mejoren y adapten en beneficio de los ciudadanos empadronados en sus territorios. Es decir, que el Gobierno y el Congreso de España tienen que tener las mínimas competencias que permitan no sólo coordinar sino  establecer legislación y marcos vinculantes sin límites en todas las materias. No puede haber ningún campo en el que no tenga capacidad prescriptiva porque si no, dada nuestra cultura política, no sería posible hacer país. Los planes y estrategias nacionales son pueden ser optativos sino prescribir un mínimo por debajo del cual no se puede estar. Los parlamentos y gobiernos autonómicos deben tener competencias no exclusivas pero sí de mejora para elevar a máximos los estándares de los marcos nacionales. Sus competencias mejoran los estándares cuando adaptan el marco al contexto propio, innovan o cuando desarrollan medidas en campos que todavía no han generado un marco para toda España –por ejemplo, en la actualidad las rentas mínimas–. Obviamente, los marcos nacionales (planes, estrategias, leyes) dejan muy amplias zonas de desarrollo regional y local y, en todo caso, hay una competencia ejecutiva de carácter autonómico que implementa toda la política.

  1. Mancomunidades internacionales

La política exterior debe ser cada vez más interior. Eso significa que debemos generar mancomunidades como la Unión Europea en el Mediterráneo, con Latinoamérica y cada vez más con el África Atlántica. Además de impulsar la democracia mundial, será crucial la creación de esas mancomunidades democráticas. La política exterior es compleja y el papel del PS se dirige consistentemente hacia el respeto de los Derechos Humanos, la resolución diplomática de los conflictos, la elevación de la Ayuda Oficial al Desarrollo en las áreas prioritarias (Educación, Salud, etc.), los tratados comerciales justos y la cooperación en todas las materias que van desde la seguridad a la cultura. Quizás la singularidad del PS pueda ser el establecimiento de esas mancomunidades, que realizan la democracia en áreas muy sensibles del mundo y extienden espacios concretos de democracia.

  1. España, País de los Encuentros

El papel y atractivo de España en el escenario internacional ha sido muy desarrollado mediante la estrategia Marca España. España exporta ciencia, tecnología, arte, crea infraestructuras en todo el mundo, expatria profesionales por todo el planeta o triunfa en diversos campos deportivos. A su vez, España lidera el turismo mundial y tiene distintos aspectos que inspiran al mundo. Hay una clave programática que en este campo es importante para posicionar España en el mundo y para que inspire internamente a la propia España.

“España, País de los Encuentros” se basa en una idea principal: allí donde se hace presente lo español, genera cultura de encuentro. La imagen internacional de España subraya tópicos relacionados con un país de encuentros: fiesta, celebración, calle, amistad, familia, seguridad, hospitalidad, disfrute. España convoca talento internacional no sólo porque sea un buen lugar para el desarrollo profesional sino por la calidad de vida que proviene de la cultura del encuentro. España atrae turismo y convenciones mundiales principalmente por la misma razón. Pero además es que España es un lugar de encuentro no sólo en su sociabilidad sino que en su historia se han encontrado las tres culturas, es el puente entre el mundo latino y Europa y es geográficamente el punto de contacto más próximo entre África y Europa. Su papel internacional más valioso es el de haber contribuido a encuentros internacionales de negociación entre partes en conflicto. También es un argumento que vertebra la política con la ciudadanía inmigrante y refugiada procedente de tan diversos países del mundo. Y en las partes del mundo en donde lo español se hace presente genera esa cultura del encuentro mediante las tecnologías de comunicación, las infraestructuras, la creación de espacios y comensalidad o la prestación de cuidados. La Cultura del Encuentro es el actual relato que integra el atractivo de España en el mundo y quizás su mejor contribución. Incluso nuestra propia condición de hábitat intermedio parece que señala a ello: nuestra altísima biodiversidad se debe a que somos lugar de encuentro de distintos hábitats.

A su vez, es un potente mensaje hacia el interior de esta España en la que ha prendido la ideología de la desconexión. España es País de Encuentros y si nos comprometemos con lo mejor de nosotros lograremos ser un país mucho mejor. Pero además es que esa Cultura que hace posible y sabe celebrar el Encuentro y el Reencuentro es lo más urgente en Europa y en el escenario internacional. Es coherente con la idea de Alianza de Civilizaciones e integra las múltiples facetas y actividades económicas, sociales, religiosas y culturales de España en el mundo. A su vez le da una clara dirección estratégica a la política exterior.

 Conclusión

En resumen de esta serie, el PSOE se encuentra ante una oportunidad extraordinaria para dar un salto cualitativo para ser una herramienta al servicio de un país mucho mejor. Pero eso se producirá si recrea su organización, su estrategia y su programa.

  • El modelo organizativo del PSOE debería ser colaborativo y deliberativo.
  • La estrategia política del PSOE tiene que caracterizarse por la integración y la capacidad para liderar cambios cualitativos en el sistema.
  • Y el programa del PSOE debe renovarse para constituir una comunidad sólida y una innovación progresista e integral.

En el actual contexto creemos que sólo así el PSOE logrará ser un partido capaz de crear las mayorías a que se siente llamado y un partido capaz de estar a la altura de los retos, fortalezas y necesidades que tiene este país.