¿Por qué los Sabios denuncian a los “justos” y alaban a los “injustos”? Siempre me ha llamado la atención esto.

Voy a intentar explicar la que puede ser la razón que hay detrás de esta Sabiduría.

La justicia tiende a ser un concepto estático. El símbolo de la justicia es una balanza en la que sólo un punto central parece representar la posición equilibrada entre mi propio interés y el interés de mi hermano. Cualquiera de los otros puntos desequilibra la balanza.

La verdadera Sabiduría supera con creces nuestro concepto de justicia, ya que tiene que ver con una opción absolutamente radical. Solo una opción radical nos puede mantener en permanente movimiento. Siempre se puede dar más, siempre se puede servir mejor, siempre se puede incluir a más gente como destinatarios de nuestro servicio.

¿Y por qué esta actitud es sabia? Pues muy sencillo, porque esta actitud es recompensada con una rentabilidad del ciento por uno, es decir, del 10.000%. Por eso hablamos de sabiduría y no de estupidez.

No hablo aquí de dinero, sino de algo mucho más valioso. Hablo de hermanos y hermanas. Estoy harto de ver como por cada hermano que tiene el “justo”, intentando estar clavado en la posición central de la balanza, el “injusto” tiene cien. Y es que la manera de ganar hermanos no es ser justo sino moverse hacia ellos. Quizás por eso los “justos” tienden a estar un poco solos y solo se entienden con los que son y piensan como ellos.

¿Y por qué tanto enojo con los “justos”?

Obviamente, cuando consideramos que estamos siendo justos no tenemos ninguna certeza de que lo estemos siendo realmente. ¿Cuál es el precio justo de un producto? Cualquier análisis mínimamente honesto de justicia llevaría sin duda a multiplicar hasta por 20 el precio de la mayor parte de los productos que consumimos, simplemente basándonos en la necesidad de retribuir justamente el trabajo, para hacer cumplir la declaración universal de los derechos humanos. Pero aunque el precio fuera 20 veces mayor, aún no estaríamos incorporando criterios que tienen que ver también con la justicia, como el desigual reparto de patrimonio, el desigual reparto de las capacidades, etc…

Nuestros análisis de justicia están totalmente impregnados de nuestro propio interés. Sobrevaloramos inconscientemente nuestro esfuerzo y nuestros derechos e infravaloramos “obscenamente” el esfuerzo y derechos de los demás. Tengo el absoluto convencimiento de que Rato y Bárcenas no tienen la conciencia de haber actuado tan injustamente como nosotros les vemos. En este sentido, no son seres “malévolos”, son seres “confundidos” que perciben la realidad de forma “distorsionada”. ¡Pero cuidado!, porque cualquiera de nosotros somos iguales, todos nosotros percibimos también la realidad de forma distorsionada, así que no seré yo quien les juzgue.

Por eso precisamente los sabios denuncian a los que se creen que actúan con justicia, porque estando estáticos no están dispuestos a dar más, y porque están en una posición mucho más injusta de lo que ellos se piensan.

Ante esta percepción tan falsa que tenemos de la realidad, solo hay una forma de acertar: estar siempre y permanentemente en movimiento hacia nuestros hermanos y hermanas. Esta dinámica es en el fondo la única que nos permite poder acercarnos realmente a la Justicia.

Pero para estar siempre en movimiento debemos aceptar con RADICALIDAD la idea de no mirar nunca la posición en la que nos encontramos, no vaya a ser que nos pensemos que estamos ya muy lejos, cuando en realidad solo hemos andado unos pocos centímetros y estamos todavía en nuestro extremo de la balanza.

Si queremos entrar en esta sana dinámica, debemos empezar por transformar nuestros hábitos más cotidianos y terminar modificando todas las dimensiones de nuestra vida, incluyendo por supuesto nuestra opción política.

Y como este post debe ser algo que tenga que ver con la política, porque eso es lo que me han pedido, daré un ejemplo de lo que podría ser la dinámica política de migración en favor de nuestros hermanos y hermanas migrantes:

  • Paso 1: Garantizar la atención sanitaria y la educación de todas las personas inmigrantes, se encuentren en la situación administrativa que se encuentren.
  • Paso 2: Regularizar la situación de todas las personas inmigrantes de nuestro país para que puedan tener la posibilidad de trabajar.
  • Paso 3: Abolir los Centros de Internamiento de Extranjeros.
  • Paso 4: Crear mecanismos que garanticen que las ofertas laborales discriminan positivamente a las personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad, sean inmigrantes o no.
  • Paso 5: Asegurar la satisfacción de derechos básicos para todas las personas, incluyendo todas las personas inmigrantes. Incluyendo en estos derechos no solo la educación y la salud sino también un techo, calefacción, agua potable, saneamiento, alimentación básica, etc… Es decir, los derechos que tienen garantizados los presos. Y esto, solo por el hecho de ser personas, trabajen o no trabajen, se lo “merezcan” o no se lo “merezcan”. Para esto será necesario la puesta en marcha de políticas fiscales amplias que consigan extraer los abundantísimos recursos que tiene la sociedad y que se están dedicando a cuestiones tremendamente superfluas.
  • Paso 6: Garantizar que se obtienen los recursos globales necesarios para que esos derechos básicos puedan ser satisfechos no solo en nuestro país sino en todo el mundo. De nuevo a través de las políticas fiscales correspondientes.
  • Paso 7: Garantizar precios mínimos de todos los productos en el comercio internacional y salarios mínimos en todos los países del mundo, de forma que no pueda ser posible vender productos a precios que no permitan la satisfacción plena de todos los derechos humanos.
  • Paso 8: Dar un plazo para la libre circulación de personas por todo el mundo, de forma que de verdad nos tomemos en serio el desarrollo de todos los países. ¿Qué tal suena el 2030 para esto
  • Paso 9: Permitir a los países más vulnerables que puedan llevar sus productos a todos los mercados del mundo, sin obligarles a abrir sus mercados al resto de productos del mundo.
  • Paso 10: Libre circulación de personas por todo el mundo.

En ninguno de estos pasos mencionados tengo certeza alguna de que nos hayamos siquiera acercado a la posición media de la balanza, ya que al final del paso 10 no estaríamos consiguiendo más que lo que cualquier persona de mi entorno social considera “absolutamente básico”. ¿No son esos 10 pasos nada más que 10 centímetros? ¿No estaremos al final del paso 10 aún en el extremo de nuestro lado de la balanza? Yo intuyo que sí.

Por eso el movimiento debería seguir y seguir y seguir indefinidamente. Solo así nos haremos multimillonarios. Así hasta tener 7.000 millones de hermanos y hermanas, o incluso más de 7.000 millones, si incorporamos el cuidado del medio ambiente, ya que de esta forma nos ganaríamos también la fraternidad de las generaciones futuras.

Imagen: http://twicsy.com/i/DoBY7c