¿Quién alimenta la guerra de Yemen?

Yemen es uno de tantos países en los que la guerra se cobra su cruel tributo a diario. Este fin de semana, acabo de leer la noticia en algunos diarios digitales (no todos) de la muerte de más de 150 personas (las cifras exactas no están confirmadas) que asistían a un funeral a causa de un bombardeo.

Yemen pasó de ser un escenario imprevisible a convertirse en una guerra total, otro enfrentamiento entre musulmanes. Una guerra en la que la colación suní liderada por Arabia Saudí combate a los rebeldes chiíes apoyados por  Irán. Una guerra en la que los dos bandos en confrontación han sido acusados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) de violar estos derechos. Una guerra que desde su comienzo en septiembre de 2014 ha provocado casi 7000 muertos y más de 3 millones de desplazados. Una guerra, que según UNICEF, está provocando riesgo de hambruna en el 80% de la población y causando la desnutrición de 1,5 millones de niños.

¿Pero quiénes alimentan esa guerra? ¿Quienes les proporcionan las armas para destruirse y matarse? ¿De dónde procede esa bomba que cayó sobre la sala donde se celebraba el funeral?

El Libro del Año 2016 del SIPRI (página 590) señala quiénes son los principales proveedores de armas pesadas a los países que integran la coalición liderada por Arabia Saudí que interviene en Yemen.

yemen

No se disponen de datos fiables de los abastecedores de armas a los rebeldes hutíes, pero se sospecha que detrás está la mano de Irán, aunque está facción también tiene armas procedentes de la incautación, captura o robo al otro bando. Sin embargo, los hutíes no disponen de medios aéreos adecuados, por lo que los bombardeos desde el aire son exclusivos de la coalición liderada por Arabia Saudí.

Según el citado informe del SIPRI (página 506) “el gasto militar de Arabia Saudí no es trasparente”. Este país “es de lejos el de mayor gasto militar en Oriente Medio, y ha sido el tercero del mundo en 2015”. El gobierno saudí anunció importantes recortes para este año 2016 debido a la bajada de los precios del petróleo; sin embargo, ha destinado una partida de 49 mil  millones de dólares para un fondo de uso flexible que, presumiblemente, emplearán para gastos militares.

Los datos ofrecidos por el SIPRI no dejan duda de los países que alimentan con sus ventas de armamento esa guerra. Todo ello a pesar de que la mayoría de esos países han ratificado el Tratado sobre el Comercio de Armas que en su artículo 6, referido a las prohibiciones, establece que ningún Estado podrá transferir armas a otros cuando esté vigente una resolución de embargo de armas o “si en el momento de la autorización  tiene conocimiento de que las armas podrían utilizarse para cometer acciones contra los derechos humanos”.

Como ya se ha dicho, se tiene evidencia de la violación de los derechos humanos por ambas partes contendientes, (¿o no es una clara violación el bombardeo de un local en el que se celebra un funeral?). Ni Arabia Saudí ni Irán, principales responsables externos del conflicto yemení destacan por su respeto a los derechos humanos.

Como ya dije en mi anterior artículo la seguridad, las guerras y el comercio de armas (publicado en este blog el 27 de septiembre) las guerras, entre otros factores son posibles debido a la gran cantidad de armamento en poder de los contendientes ¿Por qué entonces los estados democráticos continúan vendiendo armas a los responsables de provocar guerras y de vulnerar los derechos humanos?


Foto de portada: REUTERS / Khaled Abdullah

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